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Fecha: Martes, 21 Mayo, 2019 - 00:00

El enemigo en casa

Con la llegada de los primeros fríos intensos la calefacción en los hogares se vuelve indispensable y el peligro de las intoxicaciones por monóxido de carbono aumenta.

Cada año mueren en la ciudad una docena de personas como consecuencia de las intoxicaciones por monóxido de carbono, muchas otras presentan un cuadro de menor gravedad del que se recuperan. Los artefactos de gas y los braseros son los responsables de este flagelo doméstico, principalmente en los meses de invierno. Desde EcoDias impulsamos la prevención de accidentes caseros a través de la información.

Origen del envenenamiento
A la intoxicación con monóxido de carbono se la conoce como una enfermedad simuladora, ya que el médico puede confundir el cuadro con otras afecciones, al compartir signos y síntomas con la gastroenteritis alimentaria, con las cardiopatías isquémicas y con distintas afecciones neurológicas. Por lo tanto, médicos y enfermeras reciben alertas de situación durante los meses de invierno para que tengan en cuenta que los síntomas pueden estar asociados a este envenenamiento. Los casos son denunciados por los centros de salud a los entes gubernamentales, que deben tomar medidas al respecto teniendo en cuenta la preocupación por educar a la población como política pública.
Es una de las principales causas de muerte por envenenamiento para todas las edades, tanto en nuestro país como a nivel mundial. El gas tóxico es menos denso que el aire y se dispersa fácilmente; es doblemente peligroso porque al ser inodoro- no posee olor-, incoloro- no posee color, no irrita las mucosas y por lo tanto, no anuncia su presencia en los ambientes.
El origen de este peligro está dado por el mal funcionamiento de los artefactos de gas de las viviendas, sean calefactores, calefones, cocinas y hornos. Colocados incorrectamente o en mal estado, estos aparatos hogareños pueden volverse enemigos de sus habitantes.
A nivel doméstico la producción de este gas mortal se origina en los artefactos que queman gas, carbón, leña, querosén, alcohol o cualquier otro combustible.
El gas natural no contiene monóxido de carbono en su composición, pero su combustión incompleta es capaz de generarlo. Los que han producido mayor cantidad de intoxicados son los calefactores, con 72% de incidencia, a ellos se suman termotanques, cocinas, hornos y
estufas infrarrojas, calderas en el interior del domicilio cuando no están correctamente instalados o la ventilación de los ambientes es escasa. La insuficiente entrada de oxígeno al quemador de una cocina, originado por el uso de un disipador de calor sobre la hornalla, constituye otro ejemplo de combustión incompleta y la consecuente generación de monóxido de carbono. Los braseros, los hogares a leña, las salamandras que funcionan tanto a gas como a leña, las parrillas, las cocinas a leña o carbón y los faroles a gas también son artefactos de cuidado.

Atención de la salud
Las personas más expuestas a los riesgos de intoxicaciones graves son los niños, las niñas y los adultos mayores, otro grupo de riesgo son aquellas que tienen enfermedades cardíacas o pulmonares y las fumadoras. La afección varía de una a otra de acuerdo al grado de exposición al gas.

Las primeras manifestaciones observables en esta intoxicación consisten en síntomas neurológicos: cefalea, dolor de cabeza en el área frontal, disminución de la agilidad mental, estado de somnolencia, acompañado de movimientos torpes y mareos. “La intoxicación por monóxido de carbono es un problema frecuente, muchas veces no diagnosticado, ni sospechado durante la atención de urgencia. El conocimiento de las manifestaciones clínicas inducidas por la inhalación de este peligroso gas y la posibilidad de determinar la presencia de carboxihemoglobina en sangre, junto a otros estudios complementarios, son elementos esenciales para su correcto diagnóstico y tratamiento”, afirma el Ministerio de Salud de la Nación a través de la Guía de prevención, diagnóstico, tratamiento y vigilancia epidemiológica de las intoxicaciones, elaborada en el año 2011. La intoxicación aguda por CO es una urgencia médica que, de no ser diagnosticada y tratada oportunamente, puede dejar secuelas neurológicas permanentes o provocar la muerte. El cuadro de salud que no es atendido en forma eficaz puede dar paso a mayor a otros desmejoramientos, pérdida de conocimiento o desmayos, alteraciones visuales, convulsiones y un estado de coma, aunque estos mismos pueden darse en las viviendas si el grado de envenenamiento es muy alto.
Medidas sencillas de precaución pueden prevenir estas intoxicaciones, en principio que un gasista matriculado controle los artefactos en forma anual. Si se observa una llama de color azul uniforme es necesario realizar, nuevamente, la consulta con el profesional. También se recomienda no hacer uso del horno o las hornallas para calefaccionar los ambientes. Sanear los ambientes con momentos de apertura de ventanas y revisar que los respiradores no estén bloqueados, tampoco taparlos, constituyen la garantía de que los espacios se mantengan ventilados. No dormir ni descansar con llamas de cocina u hornos encendidas es otra acción que previene males mayores.

EMERGENCIA
Si existiesen indicios de intoxicación la primera reacción debe ser ventilar el lugar. Frente a dolores de cabeza, somnolencia, fatiga o alteraciones visuales recurrir al centro de salud u hospital más cercano. Las emergencias se pueden comunicar al 107, el teléfono de las emergencias médicas.

Autor: Redacción EcoDias