Escenarios bahienses Cultura

Fecha: Sábado, 24 Octubre, 2009 - 00:00

El Circo Criollo

Donde el humor es una excusa para reencontrarse con nuestras raíces, porque: “Los pueblos, como los árboles, se fortalecen cuando se riegan sus raíces”.

 El Circo Criollo es un espectáculo coreográfico y de creación colectiva que surgió en la Escuela de Danzas de Bahía Blanca.
Con el circo se narra a través del arte en general y la danza en particular, las vivencias gauchescas y bailes tradicionales, buscando despertar el interés por la indagación de nuestros saberes culturales, el acercamiento y reconocimiento de nuestro patrimonio cultural.
El director del Circo Criollo es
Sebastián Pérez Traviezo, profesor de la Escuela de Danzas. Con él conversamos para conocer este proyecto.

¿Qué es el Circo Criollo?
“El Circo Criollo es históricamente los orígenes del teatro argentino, hay varias corrientes y varias líneas, la más importante es la de los hermanos Podestá que empiezan con esto de la actividad circense en Argentina, y aparece el sainete criollo en el circo”, explicó Sebastián.
Lo que tenía de interesante el Circo Criollo en sus comienzas era la presentación de personajes definidos. Por ejemplo, “estaban lo payasos que denunciaban como en una especie de crítica política y también se presentaban las danzas folclóricas argentinas”.
Así es como el folclore empieza a tener un lugar más escénico o espectacular y donde aparecen danzas que son propias del circo criollo, y que comienzan a hacerse conocidas a través de esta corriente teatral, como el Pericón Nacional, que era la danza con la que se cerraban las funciones del circo. “También era un lugar donde se trabajaba mucho con el tema de las destrezas criollas”.
“Hay líneas que hablan de un circo un poco más abierto y más folclórico donde había empezado a aparecer la danza y las destrezas de acrobacias propias de un circo”, remarcó el director.

Espacio de producción
Todo lo mencionado hasta aquí fue la fuente de inspiración del Circo Criollo que nació en la Escuela de Danzas bahiense.
“Quisimos hacer un circo criollo, jugando con la idea de lo criollo con un marco clownesco, circense, y donde nosotros podamos presentar nuestras danzas folclóricas desde un lugar un poco más interesante, más ligado a lo expresivo y comunicativo y al humor”.
El Circo Criollo surge de un espacio de producción de los profesorados de Danzas con Orientación Folclórica y Expresión Corporal que se dictan en el establecimiento.
En un trabajo de fin de año los alumnos de estas carreras propusieron la idea, y a través del armado de algunas escenas comenzó este circo criollo.
“El objetivo que tuvimos es empezar a hablar de danza en las escuelas, de folclore desde otro lugar y no alejándonos de lo tradicional. Al contrario, lo albergamos y lo contenemos, pero desde una estructura donde los niños a través del humor encuentren puntas para que después en la escuela se indague y se genere conocimiento sobre eso”, detalló Pérez Traviezo.
Llevando a un ejemplo, podemos pensar la siguiente escena: aparece un contrapunto de malambo con un cuadro de mucho humor, y de esta manera quedan presentados los gauchos del norte y del sur, dándole pie a los docentes de la escuela para trabajar con las características de cada uno de ellos, en un marco integral que propicie el conocimiento a través del arte.

Con ustedes... los artistas
Los que integran el Circo Criollo son alumnos de la Escuela de Danzas que tiene cuatro disciplinas madres, que son Danza Clásica, Contemporánea, Expresión Corporal y Danza Folclórica. Estas dos últimas son las que crean el Circo, albergando a los alumnos de estas disciplinas.
Este año se incorporaron alumnas y alumnos de Clásico y Contemporáneo, ampliando la convocatoria del Circo a toda la escuela, enriqueciendo las disciplinas mutuamente.
También se agregan disciplinas que hacen a la esencia del circo, como malabaristas, magos, acrobacia en tela, entre otras.
Hay algunos participantes del circo que ya pasaron por la Escuela y siguen participando en el circo, como es el caso de Pablo Macchi, que es el presentador del circo.
En el Circo hay entre 20 y 30 bailarines en total.

Estructura
La obra tiene una estructura de escenas fijas pero tiene también escenas que van variando año a año.
Comienza con una chacarera con la historia del circo, el homenaje a la zamba con la Zamba Enamorada que cuenta la historia del peón del circo con la hija del dueño del circo, tenemos la mujer barbuda que baila un cuando.
Después viene la escena corporal, con la escena de los bañistas equilibristas de principio de siglo; le sigue un carnavalito, y la leyenda de la Luz Mala. Y se suceden el contrapunto de malambo, los malabares, el mago, el tango y la milonga, las muñecas y los maniquíes de las chicas de danza clásica, para terminar con el pericón nacional.
“Hay años que los cuadros están más volcados a las rancheras, y otro sobre el carnavalito y otro año la inclusión del tango y la milonga. La idea es que para nosotros también sea interesante y que se renueve la obra para estar siempre creando y reformulando escenas. Eso nos da una vigencia que permite verla más de una vez y ver siempre cosas distintas”.

Cinco años
Una de las características más destacadas de este Circo Criollo es la continuidad en el tiempo que ha logrado, contando ya con el quinto año de presentaciones. “Lo mantuvimos con mucho éxito, porque siempre nos visitan un montón de escuelas cuando exponemos la obra, y se ha generado en los profesorados, que son los bailarines del Circo Criollo, una estructura en la cual a medida que van ingresando las formaciones básicas en la escuela de danzas, ya se incorporan a la obra”.
El Circo nació en el año 2005. El 4 de septiembre pasado se cumplieron 100 funciones. Han pasado niños y niñas de todas las edades y de variados establecimientos educativos de la región. El Circo Criollo como obra está destinado a todos los niveles, tanto inicial, primaria, secundaria, especial, como adultos.
“Vamos a la escuelas o las escuelas vienen a la Escuela de Danzas. Preferimos que vengan porque en la escuela tenemos el espacio armado, contamos con el escenario, las luces y el vestuario. Igualmente, vamos a las escuelas y para nosotros es interesante esto, porque nos adaptamos a los espacios y podemos hacer la obra itinerante y llevarla a nuevos lugares, en el piso, en un gimnasio, en cualquier lado”.

Auténtico y vivo
“Creo que el mensaje más importante que intentamos dar es esto de que el folclore no es algo que pasó. No es algo viejo y antiguo, sino vivo y auténtico. A través de un espectáculo intentamos despertar esa llama que alimenta luego peñas o grupos de danzas. Queremos acercar el folclore para que los chicos lo conozcan desde otra óptica”.
En el caso de los alumnos, cada uno de los que pasan por el circo se lleva una enseñanza extra, una formación que va a la par de la docencia, porque son docentes artistas y bailarines.
“Para hablar de danzas tenemos que bailar, y tenemos que movernos y subirnos a cuanto escenario encontremos. Los que eligen ser profesores de danzas aman la danza, no sólo desde abajo sino también desde arriba del escenario”.

Autor: Redacción EcoDias