Escuela de Danzas Cultura

Fecha: Sábado, 25 Agosto, 2007 - 00:00

El arte en el cuerpo

Sin dudas, Bahía Blanca es una privilegiada a la hora de contabilizar las escuelas artísticas: de Teatro, de Artes Visuales, de Estética, de Danzas Clásicas y el Conservatorio.
En esta ocasión es el turno de presentar la Escuela de Danzas Clásicas. Su directora, Silvia Rey, nos recibió en las instalaciones de Brown 128 para mostrarnos el funcionamiento del establecimiento que alberga hoy 550 alumnos.

“La Escuela de Danza depende de la Dirección de Educación Artística de la Provincia de Buenos Aires, es decir, es una escuela oficial que otorga títulos oficiales en forma gratuita”, comienza señalando Silvia.
Allí se puede recibir formación en tres niveles: tecnicatura, carrera profesional y carrera docente. En cuanto a las primeras, se trata de la Tecnicatura en Danza Clásica -que es la formación del bailarín clásico- y en Danza Contemporánea, porque si bien “la base siempre es la danza clásica, la segunda tiene una orientación hacia lo moderno y lo contemporáneo”.
Por otro lado, se encuentran las dos carreras terciarias como son el profesorado de Arte en Danza orientado a generar los recursos humanos para la escuela primaria, secundaria básica y polimodal, y los profesorados con orientación en Expresión Corporal y Folclore.
Los requisitos de ingreso dependen de la carrera elegida. Por caso, para la carrera de Tecnicatura en Danza Clásica, es decir, para la formación del bailarín, la edad de ingreso es de 7 años como mínimo, mientras que para la Licenciatura en Danza Contemporánea el ingreso es en la adolescencia, entre los 15 y 23 años. En tanto, para los profesorados se ingresa con 17 años cumplidos, teniendo que hacer un año de formación básica y ya con el secundario completo, como cualquier carrera terciaria.

De procedencias y destinos
Los alumnos son mayormente de Bahía Blanca, la mayoría son chicas aunque también hay varones: “Los alumnos de la zona son de lugares cercanos porque por las características de la formación estas carreras tienen un entrenamiento diario y no es sencillo viajar desde la zona, y aquellos que tengan su residencia acá los consideramos de la ciudad. Hay algunos que viajan diariamente de Dorrego, Buratovich, pero no es sencillo”
El ejercicio de la carrera después de completar los estudios fue otro de los temas que abordó Silvia Rey: “En el caso de los profesorados con orientación en Expresión Corporal y Folclore es cualquiera escuela primaria donde están los profesores de arte con la especialidad que se requiere, y los bailarines clásicos se orientan a los cuerpos de baile oficiales. Los bailarines contemporáneos es variado en espectro, es decir, algunos integran grupos particulares, otros se van a Buenos Aires, donde completan una carrera universitaria, se integran a grupos artísticos de Buenos Aires, intervienen en obras presentándose en los casting. Obviamente, para el bailarín contemporáneo y clásico hay mayor cantidad de oportunidades en Buenos Aires como también hay más competencia”.

Infraestructura: carencias ajenas
En la visita pudimos recorrer el edificio que cuenta con cinco salas espaciosas para las materias troncales. También hay una sala mediana para las clases de música, un sector de camarines, taquillas y vestuarios, una biblioteca, dos aulas de materias complementarias y una sala que se utiliza durante la semana como una aula más -inclusive el escenario- y durante los fines de semana eventualmente se usa para espectáculos o muestras de cátedras.
“Nos está faltando espacio, pero lo básico y más importante es que esta sede no es propia, es alquilada por la Dirección General de Escuelas a una empresa particular y sufre los cimbronazos propios de cada renovación de contrato, que a veces se demora… Con decir que la última renovación de contrato se venció hace 3 años y no se ha vuelto a firmar”.
A pesar de todo, la directora reconoce que el espacio es cómodo, las aulas son grandes y muy aptas para la actividad que desarrollan, y sobre todo que no hay muchos espacios en la ciudad que reúnan estas condiciones.
Sin dejar de tener a mano las carencias edilicias y de otras índoles por las que atraviesa la educación pública y en especial la escuela de danzas, Silvia Rey califica a la educación artística en Bahía Blanca como excelente: “Podrá creerse que uno tiene una camiseta puesta, pero no deja de maravillarme esta ciudad, que tiene una población estable, que tiene una fisonomía de ciudad comercial, industrial y tiene un mundo artístico fascinante por el privilegio de tener cinco escuelas de arte con la Escuela de Estética de la calle Luiggi, de tener organismos estables como son la Orquesta Sinfónica, el Ballet del Sur, la Comedia Municipal, el Coro… Pero, además de eso, multitud de grupos teatrales, de danza, teatro, un intercambio con Buenos Aires sumamente importante de gente que viene a dar clase o viene a dar muestras, y no sólo en el ámbito del Teatro Municipal”.

Todo tiene una historia
La historia de la escuela comienza en el año 1954 dentro del Teatro Municipal cuando comienza a funcionar como un emprendimiento privado.
Con ese grupo de alumnos se fue gestando simultáneamente un ballet infantil que después se llamaría “Ballet del Sur”. En el año 1957 por gestión de su directora Alba Lutecia, junto con un grupo de padres, se logró la oficialización que se produjo en forma simultánea con el Conservatorio de Música y la Escuela de Teatro. En un acto que se hizo el 22 de Noviembre en el teatro Municipal.
 “Al principio estuvimos en el Teatro hasta 1982. En el año ‘81 ya salieron las otras instituciones, porque el Teatro no tenía más espacio, las escuelas iban creciendo, los organismos estatales como la Orquesta Sinfónica, el Ballet del Sur, se habían oficializado también y ocupaban espacio, es decir, en el Teatro ya no había espacio para albergar a todos. Entonces se optó por dejar a los cuerpos estables y sacar a las escuelas. Nosotros fuimos los últimos en salir y en el ‘82 vinimos a esta sede que también se inauguró un 22 de noviembre, hace 25 años. Justo el día que la escuela cumplía 25 años inauguramos esta sede”.

Autor: Redacción EcoDias