Cuando el servicio es parte de una comunidad Instituciones

Fecha: Sábado, 10 Octubre, 2009 - 00:00

Bomberos voluntarios de Ingeniero White

La historia de esta institución se remonta hacia los primeros años de 1900, cuando el pueblo de Ingeniero White contaba aproximadamente con unos mil habitantes, en su mayoría propietarios y trabajadores de comercios y pequeñas industrias.
La inquietud de don Antonio Valle lo llevó a reunir a un grupo de vecinos en su casa y demostrarles las posibilidades de fundar una Sociedad de Bomberos, allá por el día 8 de septiembre de 1907.
A poco tiempo de cumplir 102 años, entrevistamos a Néstor Magno, jefe de Bomberos de Ingeniero White.

Historia de los bomberos
Uno de los siniestros más importantes que se registraron anteriormente a la creación de la institución ocurrió en la noche del 29 de mayo de 1907 en la esquina de Guillermo Torres y Elsegood (hoy calle Belgrano) que arrasó con más de un cuarto de manzana. Este fue el hecho que vigorizó la inquietud ya reinante en el fundador don Antonio Valle.
Por eso, el 27 de octubre de 1907 se realizó una reunión a la que asistieron los señores Ángel Sclavi, Domingo Gavellotti, Indalecio Ruiz, Luis Rocca, Carlos Weiland y Ricardo Festa, bajo la presidencia de Antonio Valle. En el acta correspondiente se señala: "Una vez cambiadas varias ideas se resuelve levantar la sesión en vista de la poca concurrencia, acordando invitar nuevamente para el 31 del cte. a las 8 de la noche, en la casa del sr. Antonio Valle."
Durante los primeros dos años la institución tuvo como sede la casa de su fundador -y por espacio de 21 años presidente- Antonio Valle, desde donde se accionaba la alarma de incendios, alojando en el edificio de la Sociedad Italiana los materiales para la lucha contra el fuego.

“Los comienzos fueron muy pintorescos. Cuando Valle decide armar los bomberos, los primeros elementos se guardaban en lo que hoy es el teatro de Ingeniero White. Al frente del predio vivía Valle, y las reuniones las hacían ahí. Los recursos con los que contaban eran escasos, tanto así que la alarma que se emitía frente a un siniestro era una persona a caballo con un cornetín que recorría las calles del pequeño pueblo de entonces. Para acudir a los accidentes tenían un carro, pero lo tiraban ellos mismos, por lo que llegaban a pie a las emergencias. Y cargando los elementos. Incluso el abastecimiento de agua era un problema, porque en esas épocas lo únicos que tenían agua eran los del ferrocarril, que no la entregaban fácilmente”, destacó Magno.
El día 25 de septiembre de 1909 tuvo lugar la instalación definitiva en su edificio de Mascarello 3845 y se hizo entrega a don Francisco Sablich, primer comandante del Cuerpo Activo, de los nuevos materiales adquiridos para la sofocación de incendios.
“En el año 1936 se compra la primera autobomba cero kilómetro que tenía bomba manual de agua, cuestión que facilitaba mucho el trabajo. Hoy está en la institución como patrimonio. Después se siguieron comprando autobombas, pero usadas, que llegaban al cuartel para ser recicladas”, dijo Magno.
Con el correr de los años se adquirieron los terrenos vecinos lo cual permitió ampliar la sede, al principio con una construcción a la que le faltaban muchas comodidades: “Hubo años muy duros donde no había ni agua caliente y los bomberos se tenían que llevar hasta el kerosene que usaban para calefaccionarse”.
Hasta las mangueras eran pocas, unas tres o cuatro, que debían cuidarse como oro y hasta llegaban a parcharse.
Otra de las dificultades era la capacitación, ya que los únicos manuales de perfeccionamiento que existían estaban en manos de la policía, que también era reacia a facilitarlos. La forma de transmitir los conocimientos era a través de las experiencias de los bomberos mayores.
En la línea histórica hay que esperar hasta el 26 de septiembre de 1993 para ver consolidado el primer destacamento, ubicado en Brickman 1282, de Bahía Blanca.
En la actualidad la institución depende en la faz administrativa de Personería Jurídica y en la parte operativa de Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires. Está adherida a la Federación Centro Sur de A.B.V., organismo de control entre los Cuerpos de Bomberos Voluntarios como también de mutua colaboración y capacitación.

Un día en la vida del bombero
Más allá de la rica historia y el proceso de crecimiento e instalación de la entidad en la comunidad, vale destacar la actualidad de los bomberos, que
“es muy buena, tenemos una institución muy respetuosa de los valores. Nos reunimos todos los miércoles y es como una ceremonia, donde es importante la transparencia. En las reuniones el tesorero brinda un detalle de las cuentas bancarias, los ingresos, los egresos, la situación de los socios, todo lo que ocurrió en la semana para que todos sepan todo. Lo que sabe el jefe lo tiene que saber el último bombero, la única diferencia es que cada uno tiene sus responsabilidades, porque es un trabajo en equipo”.
Pero volviendo al trabajo, el grupo que integra el cuartel es de 63 bomberos, los cuales deben hacer una “pasada” diaria por el cuartel para realizar actividades de rutina programadas, que incluyen desde el mantenimiento de equipo hasta la organización de invitaciones, arreglos en el edificio, capacitaciones o un lavado del galpón.
Durante las jornadas de los días sábados se dedican a las capacitaciones temáticas, que se repiten todos los sábados del mes, teniendo en cuenta los distintos horarios de cada bombero. Por Ley Nº 25.054, los bomberos deben recibir capacitación.
Respecto al trabajo de cada uno, los bomberos además de la actividad voluntaria tienen sus trabajos formales: “Cada uno tiene que hacerse el tiempo para pasar por la institución para controlar que esté todo bien. Además, tenemos que saber los horarios para asegurarnos que tenemos gente disponible para responder a la emergencia”.
Esto sobre todo en los horarios de mañana, esas horas que los bomberos llaman “horas pico”, porque la mayoría de los integrantes del cuerpo están con sus actividades personales.
“Es un horario peligroso para nosotros, pero para eso tenemos un sistema de guardia, dividido en dos turnos de guardia por quincena. A su vez, ese grupo se divide en dos turnos, esto quiere decir que cada turno va a ser de siete días de guardia. Así nos aseguramos que tenemos de ocho a diez personas disponibles”.
Si la emergencia requiere un toque de sirena, lo primero que hacen es llegar al cuartel de la forma que sea, en vehículo, bicicleta, moto o corriendo. “Si están trabajando, dependiendo del trabajo pueden salir o no. A veces hay empresas que no les importa que seas bombero voluntario y no te dejan salir”.
Una vez que llegan al cuartel, “nos cambiamos, mientras nos avisan la ubicación y las características del siniestro. Salimos con una valija con los elementos, y mientras vamos en el viaje nos van contando cómo evoluciona el lugar, así vamos armando la estrategia para atacar el siniestro, que puede ser incendio, accidente o rescate”.

Trabajo con la región
“Nosotros somos parte de una Federación Provincial de Bomberos”. A su vez la Federación está unida al Consejo Nacional de Bomberos. “Participamos en capacitación, en subcomisión de jefes, en la comisión directiva de la Federación, e integramos una de las cuatro federaciones de la provincia de Buenos Aires, la Federación Centro Sur, que nuclea 24 cuarteles de bomberos entre los cuales está Cerri, Punta Alta, Torquinst, Méanos, San Blas, Algarrobo, Darregueria, Guaminí y Dorrego”.

Autor: Redacción EcoDias