Reserva Natural Ecología

Fecha: Lunes, 10 Diciembre, 2012 - 10:15

Asesinos sueltos

Un puma degollado, restos de un guanaco, numerosos lobos marinos muertos. En la reserva están pasando cosas raras y la preocupación por la falta de controles crece día a día.

Días atrás la Reserva Natural amaneció con un panorama escalofriante.
Animales que viven en esa área protegida pero que en realidad no lo es tanto aparecieron muertos a causa de la mano del hombre. El hecho salio a la luz y consigo la falta de controles que le corresponden al Organismo para el Desarrollo Sostenible (OPDS) ya que se trata de una reserva provincial.
La Fundación Aquamarina denunció estos hechos y EcoDias habló con uno de sus representantes, Guillermo Fidalgo quien primero realizó la denuncia como periodista y luego recibió el apoyo de la fundación: “
Teníamos el dato de un animal que había muerto o se encontró la cabeza y las patas que es un chulengo que es el nombre de la cría del guanaco y después un puma, muy cerca, sin cabeza. Entonces la preocupación era que en un área protegida habíamos encontrado animales que en teoría no pueden ser muertos. Uno de ellos para consumo por ejemplo un guanaco, y después el puma alguna hipótesis señala que el animal apareció muerto, flotando y que alguien se llevó la cabeza pero la cabeza es un trofeo de caza deportiva”.
Más tarde reciben la información sobre una matanza de lobos marinos. Alrededor de quince fueron encontrados en la Punta Lobos, una isla que se encuentra enfrente de donde aparecieron los otros animales “la Isla Trinidad y que es un lugar de asentamiento histórico de lobos marinos.
Es un animal que tiene un problema importante en el impacto en las redes de pesca, lo que no podemos es achacarle a los pescadores porque pudo haber sido cualquiera que fue a divertirse matando animales que en alguna época acá también hubo.
Lo cierto es que fueron guardaparques, veterinarios y gente del OPDS, constataron que los animales fueron todos muertos por bala, algunos dicen que a algunos animales se los mató en la tierra y a otros en el mar. Los que murieron en el mar obviamente no vamos a saber nunca la cantidad”.
A partir de allí se hizo un informe que viajo a La Plata y hasta el día de hoy no se sabe qué hizo la autoridad del OPDS con eso: “No hay respuesta, no lo difundieron, no dijeron lo que había sucedido, las versiones dicen que lo estuvieron tapando y lo que nosotros pretendemos primero que se trabaje de alguna manera en la concientización de que es un área protegida, de que hay animales que no hay que atacarlos, no hay que matarlos, no hay que tener ningún tipo de impacto”.
Por otra parte, Fidalgo señaló las carencias que sufren los guardaparques para poder desarrollar su labor: “Tienen un gomón que a veces no tiene combustible, los puestos en las islas si es que hay puestos no están adaptados para que puedan pernoctar, o sea el que tiene que controlar no puede controlar porque el Estado no le está dando los recursos apropiados”.

Matar por matar
Si bien se habla de caza deportiva, mucho de lo que ocurrió allí se lo puede calificar como asesinato. Informó Fidalgo que alrededor de Bahía Blanca hay lugares en donde uno se encuentra con animales en serio riesgo de extinción como un gato montés, gato del pajonal, que a veces se los caza para quitarles la piel y otras para venderlos como mascota: “No sería extraño que suceda lo mismo en un área casi desprotegida por más que sea protegida como es la reserva donde pueden ir a capturar animales. El que fue y cazó un guanaco para comerse un asado de guanaco primero tiene una embarcación, no cualquiera la dispone, y segundo además de ir con un arma de fuego lo cual está prohibido por ley, fue y mató por matar. Aprovechó una oportunidad, vio el animal cerca y lo mató. Es difícil decir que fueron a hacer una caza deportiva pero que lo hacen, lo hacen”.
Volviendo a la cuestión de las responsabilidades por los controles, los mismos recaen sobre el OPDS “porque es una reserva provincial, la reserva de usos Múltiples Bahía Blanca, Bahía Falsa, Bahía Verde es un área que muchos de nosotros utilizamos, se pesca artesanalmente, se pesca deportivamente, se sale para Safari fotográfico, se sale por trabajos de investigación, se sale a pasear pero no todo el mundo. Entonces los que van disfrutan mucho pero alguno que otro aprovecha estas oportunidades”.
La reserva cuenta con aproximadamente 300 mil hectáreas, dos guardaparques del OPDS y una contratada de manera precaria: “No tienen elementos suficientes para ir a trabajar, el combustible a veces no lo tienen, el gomón es medio chico, se les está buscando una embarcación más importante, no todas las islas tienen puesto pero los que hay no tienen lo básico. Es complicado el tema del agua, no hay a veces electricidad, los techos se llueven, entonces cómo hacés para controlar. El municipio de Punta Alta se había comprometido a hacer un contrato para tener tres guardaparques más a cargo de ellos pero dependiendo también del OPDS y aún todavía no ha pasado nada, no se concretó cuando hay tres municipios involucrados, Punta Alta, Bahía Blanca y Villarino. Me parece que todavía le falta al OPDS haber dado un paso más específicamente en la reserva de Bahía Blanca”.
Un ejemplo de las falencias es que en el Safari del Tiburón se controla que se devuelvan los ejemplares al agua. Sin embargo “Si yo hoy me embarco y quiero agarrar la dentadura de un tiburón, voy pesco, nadie me controla de que yo mato un animal, le saque la dentadura y me la traiga. Ese tipo de falta de control depende del OPDS, que no lo están haciendo”.
Consultado respecto a qué se va a hacer de aquí en más, Fidalgo concluyó: “Nos prometieron, autoridades de La Plata, que iban a hacer algo con ese informe que elevó el personal de la Reserva de acá de Bahía Blanca, consideramos un tiempo prudencial para ver si hay algún tipo de respuesta y si no volveremos a poner sobre la opinión pública todo lo que se está haciendo mal en cuanto a los animales que están matándose. Nosotros trabajamos mucho con el OPDS, trabajamos mucho con los pescadores artesanales, sabemos que hay un conflicto de intereses, por ejemplo, con los lobos marinos pero necesitamos que se haga algo. No es matar los animales por matar ni tampoco prohibirle al pescador que se acerque. Entonces es complicada la relación pero si lo escondemos nunca vamos a solucionar el problema”.

Autor: Redacción EcoDias