Centro de Formación Profesional N° 401 Instituciones

Fecha: Lunes, 24 Octubre, 2011 - 23:27

Aniversario

El Centro de Formación Profesional y la comunidad whitense festejaron 25 años de trabajo comunitario. En su trayectoria educativa logró 17 mil egresados en oficios y trabajos que dan respuesta a la demanda del mercado local, la calificación de microemprendedores y trabajadores.

El Comité Ejecutivo de Ingeniero White 2000 y la propia comunidad demandaron la construcción del Centro de Formación Profesional N° 401, hecho que se concretó el 18 de septiembre de 1986, gracias a un convenio firmado entre la Dirección General de Escuelas y Cultura y el municipio de Bahía Blanca.

Talleres
Al recorrer el Centro, encontramos que la vida educativa tiene matices cálidos, los saludos y explicaciones surgen de inmediato. Cada aula tiene su color y su gente, un factor en común, todos los asistentes aseguran que el próximo año asistirán a hacer otro curso. “Nos tientan los olores que salen de la cocina”, asegura una alumna adulta que estudia informática. “La semana pasada se animaron a hacer unos bocaditos”, confiesa Oliveto, “y después, lo compartieron con alumnos de otros talleres”.
Las alumnas de indumentaria, en este momento, confeccionan batas de toalla y también batas de raso con cuello esmoquin. Muestran sus obras, se las prueban, una le explica a otra, mientras moldes, hilos y máquinas dan paso a la torta y el mate. “Trabajamos, aprendemos y compartimos”, cuenta la docente, que trae en la mano un lienzo bordado por las chicas con una máquina nueva. “A veces, la tecnología me supera”, se ríe.
Con cursos que ascienden a un máximo de 14 personas, los talleres se dictan desde las 8 de la mañana hasta las 22 horas, respondiendo a la demanda de quienes trabajan y estudian en otros lugares. A gastronomía, informática básica e indumentaria se suman electricidad, soldadura, carpintería, herrería, tapicería, cartonería, albañilería, jardinería, capacitación en ventas, comunicación, seguridad e higiene, vidrierista, mozo, inglés, mucamas de hospital, protocolo y ceremonial y manipulación de alimentos. Además, en el edificio de la calle Guillermo Torres se dicta soldador termoplástico.
“Los cursos se van modificando según las exigencias y pedidos del mercado laboral, decidido conjuntamente con la oficina de Empleo del municipio, respondemos a las necesidades de las delegaciones de Villa Rosas, Ingeniero White, Las Villas, como también la Dirección de Construcciones Portuarias y Vías Navegables, las sociedades de fomento, la Asociación de Empleados de Comercio, otros sindicatos, escuelas e, incluso, instituciones confesionales”.
En lo que va de 2011, se dictaron 76 cursos, no sólo en Ingeniero White y en el Servicio Penitenciario, sino también en diversos puntos de la localidad bahiense, tales como Escuela N° 54, Sociedad de Fomento Almafuerte, Asociación de Empleados de Comercio, Escuela N° 502, en el Rosedal, Instituto Juan Manuel de Rosas, entre otros.
“A partir de 1° de noviembre se dictará manipulación de alimentos”, uno de los cursos más demandados por personal auxiliar de las escuelas y las cocineras.

Herramientas
La gestión del Centro es ardua, “esta maquinaria para la cocina llegó por el Plan Mejoras”, detrás de cada beneficio hay un proyecto elaborado entre directivos y docentes, que evalúan las necesidades en cada momento. Por eso, destaca su material humano que sabe trabajar de forma mancomunada. El día del aniversario “el agasajo fue un trabajos conjunto entre alumnas y alumnos de gastronomía, desarrollo turístico, protocolo y ceremonial y cartonería, que se ocupó del packaging. Estas actividades de participación son muy productivas.”
Este año asistirán 1.500 alumnos a cargo de 40 docentes, un director, dos regentes, un secretario, un pañolero, un preceptor y tres maestros de apoyo, que colaboran con las cuestiones teóricas de la actividad pedagógica. “El 60 por ciento de los alumnos ingresantes tienen la educación primaria completa, que es la condición mínima para acceder, asisten de barrios aledaños, desde Barrio San Martín hasta el Saladero y Boulevard”.

Ejemplo
El Centro de Formación Profesional N° 401 ha sido responsable de la construcción de las Cantinitas del Puerto, el Anfiteatro, también de pérgolas para plazas, puentes peatonales, juegos para lugares recreativos, rejas, mobiliario, asientos, instalaciones eléctricas y servicios gastronómicos para las escuelas del sector. Asimismo, participa de espacios culturales y exposiciones para dar a conocer la calificación de los alumnos.
A las innumerables actividades del Centro se suma la actividad comunitaria, dando acceso a otras instituciones que disfrutan de sus instalaciones, tal es el caso de la Escuela N° 703, para completar los estudios de educación básica por parte de adultos y adolescentes. Asimismo, la sala multimedia es cedida para otras trayectorias formativas.
“Estos años nos caracterizó el esfuerzo y el trabajo, años en los que hemos contado con la colaboración y el acompañamiento de toda una comunidad, que comprendió que el trabajo dignifica y que sólo con la capacitación se puede mejorar la situación laboral y social de todos”, afirman sus docentes. Si pensamos en la necesidad de ejemplos sociales, el Centro constituye un paradigma de compromiso, entusiasmo y fe en los ciudadanos, que lo transmite en pocas palabras: “Cuenten con este centro siempre, contamos con ustedes siempre”

Edificio propio
Las instalaciones de avenida Dasso y Sargento Cabral se plasmaron a 10 años de su funcionamiento. El terreno fue cedido por la Municipalidad, que también puso a su servicio la dirección técnica, mientras que la Empresa Cargill donó los materiales y la mano de obra.
A lo largo de todo ese tiempo, los talleres se impartieron en diversas sedes, tales como un edificio cedido por la Capitanía de Puertos, y en otro concedido por la Prefectura, en la calle Rubado y Guillermo Torres, en los cuales se dictaron los primeros cursos con una buena cantidad de concurrentes.
“La construcción del Centro se lo debemos a las empresas del Polo Petroquímico, como así también, sus mejoras, ampliaciones y la actualización de materiales técnicos y tecnológicos”, relata Nora Oliveto, directora del establecimiento.
La sede instalada en Ingeniero White también cuenta con un anexo en la Unidad Penitenciaria N° 4. “El año pasado realizamos una competencia gastronómica entre alumnos del centro de la sede y los alumnos de la subsede, penitenciarios”, apunta Oliveto, quien, también, está a cargo de los cursos de cocina.
Inaugurado con cuatro aulas y un gran taller, lograron su crecimiento sumando otros dos talleres, gracias a una estructura donada por las empresas químicas y petroquímicas. También ampliaron su espacio para contar con una secretaría y la dirección, dos aulas para gastronomía y otra sala de informática. El último logro, de reciente inauguración, fue la sala multimedia. “La inversión la pudimos hacer por la financiación lograda a través de la ordenanza de Solidaridad Cultural impulsada por el Instituto Cultural, la cual financia proyectos con un tope de 60 mil pesos. Invertimos en equipo y acondicionamiento de dos aulas, que se conectan por un cerramiento de aluminio, que amplía la capacidad a 80 personas”.

Autor: Redacción EcoDias