VOCACIONES Educación

Fecha: Miércoles, 30 Enero, 2019 - 00:00

Una búsqueda comprometida

“A qué me quiero dedicar, cuál es mi vocación, qué carrera representa mis intereses”, son algunos de los interrogantes que tanto jóvenes y personas adultas intentan contestar para construir una profesión u oficio.

La obligatoriedad educativa insta a que 13 años estén dedicados a estudiar, un trayecto largo que abarca desde la última sala de Jardín de Infantes hasta el 6° año de la secundaria. El camino intenso presenta un corolario, un final en la elección de una carrera, que devendrá en una vocación, en un trabajo, en una entrega social. No solo puede ser una carrera universitaria o terciaria, también hay que contemplar la posibilidad de una preparación técnica que se convertirá en una salida laboral más rápida.

Inicio de un camino
“El último año de la secundaria es un buen momento para elegir una carrera porque surge el desprendimiento de la finalización de los estudios obligatorios y se le da la mano a un proyecto de vida propio”, reflexiona Cristina Aristegui, psicopedagoga quien realiza orientaciones vocacionales. La adolescencia genera un estatus social, “el egreso de la secundaria plantea otro estatus nuevo dentro del círculo social y cultural, con esto llega el planteo de una búsqueda”. Es bastante habitual, que los jóvenes realicen consultas respecto a sus vocaciones porque la decisión es muy importante, una etapa termina y otra comienza. “Hay que tener en cuenta que es un proceso, vivimos en tiempos donde la instantaneidad predomina, por lo tanto, es interesante realizar algunos recorridos y consultas en el transcurso de 5° año, de esta forma se tendrá un panorama de las posibles opciones”. De allí, el rescate de las muestras de los institutos terciarios de la ciudad, como así también, la muestra de carreras organizada por la Universidad Nacional del Sur junto a otros organismos educativos locales.
Los tests vocacionales orientan y acompañan el proceso, son sólo herramientas al servicio de la orientación vocacional”, define la profesional, que asegura que es un espacio de reflexión, de relación vincular. “Proporcionamos recursos para exteriorizar, poner en palabras las expectativas, los temores y elaborar el conflicto vocacional. Conflicto que muchas veces no surge por la incertidumbre adolescente, sino también por las exigencias familiares, el peso social en referencia al status socio económico de las carreras”. La vista puesta en el mercado laboral, en las demandas y las valoraciones en relación con el dinero, no son facilitadores a la hora de elegir, porque la marca del camino en las elecciones está en otro sitio, dentro de los y las estudiantes, el deseo nunca será equivocado. “El contexto en esta elección también tiene su influencia, debido a las transformaciones sociales, culturales y económicas, que van marcando cambios en la relación entre estudio y trabajo e intereses de los jóvenes acorde a dichos cambios”, este horizonte surge en el instante mismo de la consulta y debe ser tenido en cuenta.

Intervenciones
Las características de la personalidad juegan un papel importante, dentro de las elecciones se abren un abanico de posibilidades, desde allí se pueden visualizar varias opciones, por tal motivo es primordial escuchar a cada uno en su singularidad, posibilitando el cuestionamiento para poder ayudar a construir su propio deseo. “Los padres pueden acompañar el proceso de elección, en el mejor de los casos sin interponer su propio deseo, porque lo interesante es el descubrimiento del deseo de quien hará la elección”.
Un punto a tener en cuenta, aunque no es determinante, es el conocimiento de las áreas en las cuales encontramos fortalezas y dificultades, “durante nuestra trayectoria podemos potenciar nuestras habilidades aún más, e incluso encontrar áreas de interés que hasta el momento desconocíamos”.
En el proceso de orientación, se trabaja lo individual, “destacamos el autoconocimiento, la persona tiene que conocer sus intereses, sus aptitudes, las expectativas frente al futuro, sus temores. Todo esto permite definir más claramente quién quiero ser”.
Cuando se piensa que se eligió mal la carrera hay que ver para quién se eligió. “También se juega el estatus que la carrera tiene, por eso, en la consulta vocacional se indaga sobre qué expectativas y qué deseos se tomó la decisión. Se pueden abrir preguntas tales como qué quiero, qué me gusta, qué habilidades y dificultades tengo, quién quiero ser”. Asimismo existe la opción de la reorientación, las nuevas elecciones y los cambios son parte del proceso, “hay posibilidades de ir construyendo y deconstruyendo en el trayecto, esto es crear y recrearse a sí mismo, es un proyecto de vida en el que nunca se termina de aprender”. La construcción de un proyecto profesional es parte de la construcción de un proyecto de vida, asunto complejo de elección y construcción de dicha elección, implicando el análisis, la reflexión, el cuestionamiento sobre uno mismo, sobre aquello a lo que se aspira, a lo que se proyecta, espera y piensa en la vida.

Una etapa más
Los tests vocacionales consideran momentos específicos que ayudan a los y las estudiantes a concretar esta búsqueda. En primera instancia, se realiza una exploración de expectativas propias, deseos, también se ponen en juego las oportunidades que la persona tiene, dentro de su realidad socio-económica, esto ayuda a acotar las elecciones. “Brindamos un contexto de reflexión y actividades que den espacio y tiempo para replantear los conflictos, las crisis de identidad y de ideales, las problemáticas sociales y laborales”, describe Aristegui.
La otra instancia comprende el conocimiento de la realidad laboral del medio en el que se está inmerso, “es la etapa de la información, de las elecciones posibles, donde se brindan datos sobre carreras, universidades, complementándolo con entrevistas a profesionales”. Las personas idóneas brindarán datos sobre las áreas de interés, la incumbencia del título, las salidas laborales, las actividades a realizar, los ámbitos de aplicación, “esto permitirá anclar con lo real y combatir las fantasías con respecto a la identidad profesional de las carreras que suelen surgir en los estudiantes”, una bajada que anuda el deseo con la posibilidad. “Nuestra tarea como orientadores es acompañar el aprendizaje de los consultantes sobre sí mismos y sobre la realidad ocupacional, para construir su propio proyecto personal”.

Autor: Redacción EcoDias