DE COCINAS Cultura

Fecha: Martes, 13 Marzo, 2018 - 00:00

Un museo también es un sueño compartido

"En el Museo del Puerto de Ingeniero White decimos siempre hace falta un cocinero, ni siquiera en una narrativa de la historia puede faltar porque sin comida no hay historia".

Las declaraciones que compartimos pertenecen a Lucía Bianco, coordinadora del área de Cocina del Museo del Puerto, las mismas oficiaron de presentación de la institución en las jornadas de “El Museo Reimaginado”, realizado en Medellín, Colombia, en el mes de noviembre. Este proyecto constituyó también la búsqueda de un sueño, uno que sería compartido con organizadores, cocineras y cocineros de las fiestas de nuestra región.
“Como las múltiples prácticas que llevan a preparar una comida, un museo es múltiple y no está quieto, se construye de intercambios, escucha atenta y preguntas sobre el hacer”, apuntan desde el blog institucional, y esta mirada movilizó al Museo del Puerto para llevar una idea a la 2° edición de “El Museo Reimaginado”, que convocó a 600 profesionales de museos y referentes de espacios culturales de todo el continente.
La organización seleccionó a la Cocina del Museo del Puerto para presentarse junto a otras cuatro iniciativas en la instancia La Coronación, “presentamos un proyecto que soñamos hacer en el futuro: un Simposio Regional de Comilonas, que reúna a cocineras, cocineros y organizadores de comidas gigantes del sudoeste bonaerense para intercambiar sus historias y saberes en la cocina del museo”. El viaje obligó a una valija muy grande donde entrara la voz de María Marzzocca, fotos de los asados multitudinarios de la Fiesta de la Historia de la Carne de General Cerri, testimonios de la enorme cazuela de la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino, del omelette gigante de Pigüé, del KreppelFestde Colonia Hinojo, de la Fiesta del Churro de Villa Iris y la receta del strudel de 45 metros de largo del StrudelFest de Javier Graff, cocinero de Colonia Santa María.
"Cómo hacer una historia regional hecha de comidas, que incluya múltiples cuerpos, territorios, experiencias y goces, también cómo hacer una historia regional con la participación comunitaria, que es una pregunta acerca de qué es la comunidad en una región de muy diversas experiencias, y cómo interviene el museo ahí, aportando a la comunidad una lectura acerca de su propia historia”, expuso Bianco en la jornada. La idea de hacer un Simposio Regional de Comilonas, “sí, señoras y señores, estas fiestas enormes que funcionan con el trabajo donado de cientos de integrantes de una localidad, que tienen que ver con el exceso, que de la región de la que provengo en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, están entramadas con la historia inmigratoria, productiva, social de esas localidades”.

Tiempo de grandes escalas
“El Museo Reimaginado” propone 3 días de debates y experimentación colectiva, en la edición 2017 las discusiones giraron en torno al rol político de los museos, a la necesidad de promover formas de trabajo colaborativo y una revisión de las formas de trabajar. Cómo puede el museo desarrollar capacidades que contribuyan a vivir en una sociedad mejor, en qué medida la escala de la organización determina la escala de los temas de los que puede hablar, cómo fomentamos la construcción de capacidades en los equipos, fueron los interrogantes que encabezaron las conferencias y los intercambios. En 2015, en Buenos Aires, la Fundación TyPA-Teoría y Práctica de las Artes, de Argentina y AAM-American Alliance of Museums, de los Estados Unidos de América, resolvieron inaugurar esta instancia acerca de la equidad y los museos que probó ser inspiradora para los representantes de los 24 países.
La pregunta inicial del Museo del Puerto fue si alcanza con 600 kg de cebolla. “Creemos que es tiempo de grandes escalas, de abordar las Comilonas no para hacer un elogio desmesurado de ellas, sino para ver también desde la perspectiva de trabajo de nuestro museo y ver las tensiones, las diferencias de las identidades y los cambios entre ellas”, es la forma en la que sería posible articular lo cotidiano, la micro escala con las escalas mayores, “articularlo con la macroeconomía, con la historia nacional, mundial y los cambios urbanos y sociales”.
El encuentro se realizaría en el Museo del Puerto, y serviría para que las personas de la región compartan toda una tarde, “van a ser recibidos con una mesa enorme con galletitas horneadas por los vecinas de la localidad de Ingeniero White, que participan de nuestras actividades”. Después de este primer compartir, llegaría el momento de las conversaciones, “los invitados tendrán la oportunidad para contar su experiencia, su historia, cómo surge el trabajo colectivo, además el museo tendrá una participación activa y también va hacer un registro que se convertirá en una publicación, el Recetario Colosal de Comilonas, donde se plasmen las recetas y las múltiples articulaciones entre lo micro y lo macro”. El proyecto sería galardonado por los organizadores, cada uno de los participantes recibiría un trofeo como reconocimiento, un tenedor gigante.
“Sí, a un encuentro internacional para pensar museos se va con una valija llena de experiencias particulares, pero de dudas también, de incertidumbres, con ganas de aprender de otras experiencias” cuenta Bianco, quien compartió en Colombia experiencias museológicas junto a Ferrowhite. “Quién sabe, tal vez este viaje sea el inicio de una red de cocinas, proyectos alertas al cruce de saberes, historias y experiencias que suponen las prácticas de cocinar, de comer”, y la valija regresó, aunque la propuesta no fue seleccionada por el jurado internacional, las experiencias de otros puntos de planeta, ideas y apasionamientos compartidos llegaron a Ingeniero White para seguir preguntándose qué es el museo.

Autor: Redacción EcoDias