Proyectos en marcha Instituciones

Fecha: Sábado, 26 Agosto, 2006 - 00:00

Un cacho de cultura

“Pasaron 2 o 3 años y empezamos a ver las necesidades de la población, y la ayuda mutua entre una agrupación y otra, como con las sociedades de fomento, y todas las instituciones que necesitaban apoyo”. La coordinadora de “Llevando un cacho de cultura” es Amelia Farías, quien recibe a EcoDias en su casa para brindar detalles de este proyecto que en la actualidad sigue funcionando sin el apoyo comunal.
El emprendimiento nació en 1989 en la Sociedad de Fomento del Barrio Don Bosco, como un espacio cultural criollo. Dentro del centro cultural se realizaban actividades relacionadas a las de una peña, pero a su vez lo complementaban con otras formaciones y capacitaciones relacionadas al acervo criollo.
En 1992, el programa “Llevando un cacho de cultura” comienza a tener vuelo propio, y aunque estaba enmarcado dentro del centro cultural, propone una identidad delineada por la tarea solidaria que realiza. “Nosotros empezamos a juntar ropa, alimentos, colchones, todo tipo de elementos que después distribuíamos en la comunidad, pero no se lo tirábamos como a los perros, íbamos, le ofrecíamos un espacio cultural, los bailes y espectáculos de los chicos y les entregábamos las cosas que íbamos juntando”, nos cuenta Amelia.
De esta manera comenzó a crecer el proyecto. Al principio estas donaciones se realizaban para Navidad o fechas especiales, para luego hacerse una vez por mes, cada 15 días, hasta llegar a salir casi todas las semanas.

Las deudas de Lopes
En el año 2004, Farías tomó contacto con el proyecto Jóvenes por los Jóvenes que coordinaba la Municipalidad de Bahía Blanca, y decidió presentar ante las autoridades el mismo proyecto que tenían los chicos. El programa fue aprobado rápidamente. Presentado en junio de 2004, para octubre del mismo año ya estaba funcionando.
Formalmente, en el marco de ese proyecto gubernamental, en “Llevando un cacho de cultura” estaban involucrados 20 jóvenes. Cuando lo recibían, cobraban $ 76 por la denominada beca, y $ 74 para materiales, que en el caso de estos chicos se invertía en indumentaria y traslados.
En este momento el aval municipal se encuentra en un “impasse, por los cambios de gobierno, aunque lo nuestro sigue funcionando”, sostiene Amelia. La deuda del proyecto data desde el mes de octubre del año pasado, fecha desde la cual no han cobrado. En realidad, la última vez que recibieron dinero fue en el mes de marzo pero era la cuota correspondiente a agosto de 2005.
Para ampliar la perspectiva de los chicos, se los capacita en oficios. Ahora están trabajando con el servicio de catering y organización de eventos, además de la educación formal que por ser una de las condiciones del programa, deben cumplir.
Los jóvenes aprenderán cocina tradicional y realización de eventos tradicionalistas, protocolo, ceremonial, sonido, iluminación, servicio de mozos, y todo lo que hace a un evento: “Hoy en día los chicos necesitan además del servicio solidario, una capacitación laboral, para que de aquí a un año el chico pueda ganarse la vida por sus propios medios”.

Autor: Redacción EcoDias