Opinión

Fecha: Martes, 12 Marzo, 2019 - 00:00

Tuvimos un país, la Argentina...

Me pregunto: ¿Quién es el actual dueño del país?
Un país tan extenso como lo es el nuestro, necesitado de caminos y ferrocarriles.
El mantenimiento de esas rutas corresponde al estado, hoy mas que nunca debe estar en manos del pueblo argentino, pues al declararse la guerra por los alimentos, tienen valor estratégico.
No se trata ahora de simple comercio entre países, sino que ha sido politizado por Estados Unidos, país fuerte y poderoso que lleva décadas de dominio implantando al mundo sus políticas. Todo país que no se avenga a sus intereses está contra la seguridad de Estados Unidos, eso lo han instalado como fe inquebrantable para quienes no acepten su dominio.
Las guerras actuales son por el petróleo, el gas, el agua, las riquezas minerales, cereales, etc., etc.
Se ha intensificado la explotación a los pueblos.
La economía de Estados Unidos se ha estancado y, a partir de la crisis del 2008, no logra recuperarse.
Hay países que pretenden crecer, desarrollarse e incluso comerciar con otros porque encuentran -vía la guerra de los alimentos- motivos de competitividad fuera de la órbita de los Estados Unidos.
Al hablar de los pueblos, estamos hablando de la humanidad: si lo países crecen y el pueblo goza de una calidad de vida (equilibrio social), la humanidad en general se eleva hacia formas superiores de vida.
Pero la tozuda realidad nos dice que no es así.
El ciclo histórico de un mundo explotado por pocos y esclavizado para la mayoría se agota.
La expresión del estratega de la guerra Clausevich (prusiano) fue: “La paz es solamente un periodo entre dos guerras”.
Me pregunto si estamos viviendo en paz a partir de la segunda guerra mundial, pues no había concluido cuando ya se instalaba en el mundo terrestre la guerra fría.
Anoche en un noticioso, un entrevistado al referirse al gobierno que tenemos y al estado del país, citó la mediocridad que tenemos no solo en el gobierno sino en el país.
En octubre de este año 2019 iremos a elecciones presidenciales, gobernadores, etc., los traficantes -y me refiero a los partidos políticos- viendo el descalabro y la mediocridad epidémica que padecemos, ven en ello la posibilidad de volver a gobernar el país.
José Ingenieros (el hombre olvidado) escribió su libro “El hombre mediocre”.
Aparecen personajes en la política local que sumados al grado de falta de conciencia política, especie de simbiosis de la propia mediocridad.
Aun si pierde el macrismo, lo que tenemos hoy a la vista es la mediocridad y soy escéptico en cuanto a las elecciones, serán bajo otro nombre más de lo mismo.
Por ahora no veo nada nuevo.
Yo le pregunto a quienes vivimos en Bahía Blanca (antes y después de las elecciones): ¿Quién es el dueño de Bahía Blanca?
No sé de un documento serio, científicamente elaborado, un verdadero programa que contemple las necesidades de la población local. Como ciudad, agonizamos.
Cuando se fundó Bahía Blanca, su extensión superaba los 15.700 kilómetros cuadrados, hoy apenas unos 2.500.
Vivimos de la región debido a la presencia del puerto.
Los usurpadores del poder, que se adueñaron de los medios de comunicación, nos hacen creer lo que ellos escriben. ¿Somos o no un pueblo mediocre?
José Ingenieros era médico y sociólogo y su obra fue editada en 1913, es decir, un año antes que comenzara la primera guerra mundial y cuatro años después la Revolución socialista en Rusia.
La pregunta que queda pendiente, han transcurrido 106 años. ¿En que cambió “El hombre mediocre”? Invito a que se contacten a través de Internet por sus referencias, las considero muy interesantes y con plena vigencia ante el estado de la sociedad humana en que vivimos.

Autor: Por Aron Berstein