Entrevista a Miguel Lamandía Cultura

Fecha: Jueves, 7 Septiembre, 2006 - 00:00

Teatro universitario

Desde hace cuatro años Miguel Lamandía dicta un Taller de Teatro abierto a todos los interesados en un salón de la Universidad Tecnológica Nacional. En el marco de la Red Tutorial de la UTN, al taller acuden a veces alumnos ingresantes que, ante la idea de abandonar los estudios, son derivados al taller luego de un prediagnóstico del Gabinete Psicopedagógico. Con un seguimiento adecuado, el alumno puede usar el teatro para plantear los inconvenientes que podrían llevarlo a dejar la carrera. Lamandía recuerda que el apoyo del ing. Alejandro Iglesias, Jorge Cascallar y Carolina Basterra fue fundamental para todo este trabajo.
Lamandía, además de este taller, cuenta en su trayectoria con la formación en 1990, junto con María Elena Bonora, del grupo teatral Teatrapo. Ese mismo año estrenaban la recordada obra “Historia de un zurdo contrariado”, de Agustín Cuzzani, con dirección de Miguel Lamandía.
De ahí en más, el grupo intensificó su trabajo llevando al público más obras, entre ellas algunas de Lamandía y Bonora. Entre 1991 y 1995 Teatrapo participó exitosamente de varios espectáculos de Artestudio. En 1997 estrenó “Espantosa”, también de Cuzzani. Bonora y Lamandía son los autores de “Siniestrágica (más acá del horror)”, llevada a escena en 1998 (estrenada en México en 2005). Además, Bonora es autora de la excelente “De Artelugios y Trajodias”, presentada en el 2000 en la Comedia Municipal a la cual Lamandía había accedido por concurso, aunque algunos de los actores no pertenecían a Teatrapo.
En su momento, se hizo público el reclamo del elenco de actores que decidieron no actuar reclamando el abono de los meses adeudados de acuerdo con lo pactado. Lo que más lamenta Lamandía de ese episodio es que los artistas que actuaron en esa ocasión se sintieron muy afectados por la situación y que el elenco nunca se consideró desagraviado.

Del escenario al público ida y vuelta
“La campana” de Julio Ortega y “Una foto” de Eduardo Rovner fueron las primeras funciones del grupo de la UTN (año 2004). En diciembre de 2005 estrenaron “Lombrices”, de Pablo Albarello (obra repuesta en la Bienal de Arte de Ing. White de mayo de este año y en la Sala Payró del Teatro Municipal, para cuya presentación viajó especialmente de Capital el propio autor). “Lombrices” es una pieza donde, en clave de humor, dos mujeres ancianas (encarnadas por actores masculinos) ensayan distintas formas de asesinarse recordando viejas películas clase B. Lamandía señala que “la obra es muy actual por las formas, por lo coloquial, por la estructura, no por las referencias que hay, pero por las formas”. El humor negro tiene -dice- un doble filo, “uno se ríe enseguida, pero tiene un trasfondo muy tremendo, como en el absurdo”.
Respecto de la crítica social, Lamandía señala: “Uno trata de estar un poco más allá de lo inmediato. Quiero decir: se busca un resultado artístico y no tanto político o social”. Las obras actuadas “apuntan más a lo psíquico, a lo íntimo”; en “Siniestrágica”, por ejemplo, predomina lo lúdico y el terror cómico.
Entre los proyectos que el taller planea a futuro se incluye la “salida” a los barrios, como parte de la tarea de extensión de la UTN. Esto, además, connota una determinada concepción de público. Más allá de las dificultades en conseguir equipos de sonido y luces, cuando se elige una obra se quiere tener presente siempre las expectativas del público: “El actor crece y el público también tiene un crecimiento, en los barrios y en todos lados”. Captar esos procesos es importante para que el teatro cumpla con ciertas expectativas. Los “teatreros” se retroalimentan con el público y esta es una responsabilidad muy fuerte.
Sobre esta cuestión, el director del Taller de Teatro de la UTN tiene una postura bastante crítica sobre la función que la Comedia Municipal habría querido asignar al trabajo que se realizaba dentro de ella. Lamandía dice respecto de la época específica en la cual le tocó pasar por la Comedia que ésta no podía tener “un itinerario por los barrios porque algunas puestas eran faraónicas, con problemáticas y propuestas muy alejadas de la gente: no le podés llevar algo que le choque. Alguna cuestión didáctica tiene que apuntar a la formación del público.”
Sin embargo, realizando un balance más amplio, su visión general es que “lo mejor que tiene la Comedia es acercar el teatro a la gente, que de otra manera no se acercaría y eso no se debe desaprovechar”.
Respecto de los festivales o espacios culturales aglutinantes de distintas ramas artísticas, Miguel Lamandía mantiene cierta precaución a fin de preservar la claridad del trabajo de Teatrapo y, en general, de todas las agrupaciones de las que participa o ha participado: “Creo en el trabajo de grupo cuando el grupo está claro y tiene objetivos comunes. No creo en el rejunte.”
Por lo pronto, el grupo avanza en su tarea y tiene proyectada a corto plazo la representación teatral de una serie de textos de Cortázar y la consolidación de un elenco de actores de la UTN.

Autor: Helen Turpaud