MIRADAS Cine

Fecha: Martes, 4 Junio, 2019 - 00:00

Solo seis

Un repaso a la carrera cinematográfica de Evita en el año del centenario de su nacimiento.

No importa si la biografía de Eva Duarte de Perón se aborda como un tributo, una diatriba o una investigación objetiva, casi todo está dicho.
Salvo -quizás- su pasado como actriz, que quedó en un cono de sombra al convertirse en Primera Dama, porque entonces ese trabajo y el “ambiente artístico” no estaban bien vistos y se asociaban con unas libertades impropias para la moral de la época, en particular la de los sectores más reaccionarios de la sociedad argentina.
La realidad es que para la breve década en que desarrolló su carrera,
desde que saliera de Junín con 15 años hasta su matrimonio en 1945, logró -con constancia y con hambre según testimonios de allegados- un lugar en los escenarios porteños y en la radio, un medio que en la década del 30 y 40 del siglo XX era el vehículo más directo a los hogares y la popularidad y en el que además de obtenerla, llegó a ser una de las fundadoras de la Asociación Radial Argentina.
En los intersticios de estas dos actividades y en menor medida estuvo el cine, que entonces vivía su mejor momento como una industria prospera con sistema de estudios y amplia distribución local y latinoamericana.
De las funciones teatrales y giras quedan algunas fotos, de los programas radiales alguna grabación con frituras, pero sus seis largometrajes -todos en blanco y negro- se conservan y la muestran en diferentes roles.
Los primeros cuatro fueron secundarios aunque de importancia creciente; en el quinto fue la contrafigura femenina y el sexto la protagonista, que irónicamente fue el último.
En orden cronológico, comenzó con apenas dieciocho años en ¡Segundos afuera! (Israel Chas de Cruz, Alberto Etchebehere; 1937). Una comedia desarrollada en el ámbito boxístico para aprovechar que Pedro Quartucci, su protagonista, tenía una destacada carrera previa como boxeador y había ganado la medalla de bronce de su categoría en los Juegos Olímpicos que se disputaron en Paris en 1924.
Y junto al púgil y la debutante, un elenco con varios figurones -varios en ciernes-, entre los que estaban Delia Garcés, Luis Sandrini, Pepe Arias y Pablo Palitos.
Luego de un par de años entre giras teatrales y “haciendo pasillo” buscando trabajo, llega La carga de los valientes (Adelqui Millar; 1940), un drama épico histórico protagonizado por
Santiago Arrieta que se desarrolla en 1827 durante la Guerra del Brasil, cuando fuerzas brasileñas intentaron apoderarse del otrora fortín de Carmen de Patagones para dirigir desde allí un ataque al resto de la provincia y fueron valientemente repelidas.
El film más caro de la industria hasta ese momento, que fue halagado por las secuencias en las locaciones originales y su despliegue de hombres y caballos en las batallas, pero no tanto por la trama en la que Eva interpreta a la joven empleada de la pulpería.
Vuelta a la comedia en El más infeliz del pueblo (Luis Bayón Herrera; 1941) como la hermana menor de Luis Sandrini, que protagonizaba como Pantaleón, un modesto oficinista que sufre presiones, envidias y desprecios porque va a casarse con la hija del hombre más poderoso de su pequeño pueblo.
Sigue en Una novia en apuros (John Reinhardt; 1942), también una comedia, pero de enredos.
Tenía guion del poeta y escritor Conrado Nalé Roxlo e incluía una luna de miel interrumpida y la búsqueda de un anillo desaparecido, donde Eva encarna a una especie de novia suplente en un elenco que encabezaban Alicia Barrié, Esteban Serrador y nuevamente Pedro Quartucci.
Su favorito habría sido La cabalgata del circo (1945, Mario Soffici) aunque dio pie a una leyenda negra, ya que durante el rodaje ella y Libertad Lamarque habrían tenido un altercado del que hay muchas versiones nunca confirmadas totalmente y derivaría en el exilio mexicano de Lamarque.
Musical que tuvo a Hugo del Carril en el protagónico masculino y recuperaba la atmosfera del circo criollo y los comienzos del teatro argentino, siguiendo la trayectoria de la canora familia Arletty.
Y la despedida con La pródiga (1945, Mario Soffici), un drama en el que protagonizó junto a los galanes Juan José Míguez y Alberto Closas encarnando a Julia, una mujer que se arrepiente de un pasado superficial y decide repartir su fortuna entre los necesitados.
El rodaje se completó pocos días antes de que Eva Duarte se casara y se convirtiera en la Sra. Perón y eso hizo imposible el estreno -por decisión de su marido o su entorno-, aunque los productores guardaron una copia y finalmente llegó a las salas casi tres décadas después, en agosto de 1984.
Una filmografía mínima y en su mayoría accesible, ya que estos films suelen exhibirse en ciclos dedicados al cine nacional, en canales de cable, en la rotación de Cine.Ar TV u online en Cine.Ar Play.

Autor: Silvana Angelicchio