Memoria Bahía Blanca

Fecha: Sábado, 14 Octubre, 2006 - 00:00

Sobreviviente de la Escuelita

Se presentó en la ciudad un libro que viene a testimoniar la historia tapada de esta Bahía Blanca que a veces es atacada por el mal del olvido.
“La Escuelita: Relatos testimoniales” es el libro de Alicia Parntnoy que se presentó ante un público más que emocionado en la Universidad Nacional del Sur.
 Las palabras tan comunes, tan cotidianas, se transforman y retumban resignificadas luego de leer a Alicia.
 Agua, lluvia, mesa, diente, dolor, comida, hijo, pan, libertad…

“Había una vez una Escuelita…de muerte y destrucción. Yo conocí una pero hay muchas plantadas ‘en los ignotos lugares’ de nuestro continente. En esas Escuelitas los ‘maestros’ enseñan a fuerza de tortura y humillaciones a perder la memoria de uno mismo y que restemos la voluntad de lucha por cambiar la ecuación de justicia.
En las Escuelitas están los desaparecidos, a quienes se secuestra de la vida. Una mañana, una tarde o una noche cualquiera los amordazan y les vendan los ojos. Después, tratan de convencer al resto de que no existen, de que jamás pudieron haber existido. Tratan de convencer a la víctima de que tampoco existe, de que ha desaparecido del mundo, de las guías telefónicas, de su puesto en la historia, del pulso de sus seres queridos… Pero fui mala alumna. Por eso es que hoy les abro la puerta. (...)
Obligados a permaneces tirados en colchones o en el piso, sin hablar, sin ver, manos atadas, estómago vacío, soportando golpes, insultos y la incertidumbre de la bala final, aprendimos de los milicos, en esos meses de Escuelita, que el odio que nos tienen es más grande que el que siente el pueblo por ellos.
Tratemos de aflojarnos la venda que nos han puesto sobre los ojos, espiemos por el resquicio como transcurre la vida en la Escuelita. Por la sangre de los que conocieron las aulas del terror antes de que los fusilaran, por el dolor de los que están en este momento soportando las diversas clases de la infamia, sumémonos a la fuerza para borrar de la faz del continente todas las Escuelitas, para que los crímenes no queden impunes, y entonces, los pueblos castigados puedan alzarse en maremotos, ocupar lo que es suyo y ser felices”.
Alicia Partnoy

Autor: Redacción EcoDias