Educación Salud

Fecha: Sábado, 11 Abril, 2009 - 00:00

Sexo en el aula

Este año se estaría aplicando la Ley Nacional de Educación Sexual Integral.
Una ley que rompe con los tabúes de siempre y marca un avance en el tratamiento de la sexualidad.
Ahora, el debate se centra en si hay realmente una preparación docente como para poder implementar esos contenidos en las clases.

El título de esta nota puede llevar a pensar cualquier cosa si se tiene en cuenta lo elementales que somos como sociedad al referirnos a la sexualidad.
Esa suerte de defecto lleva a que no se reflexione sobre la sexualidad ya que en el medio surgen tabúes, prejuicios, temores, resistencias y demás factores que hacen que sea uno de los tantos temas que en nuestro país no tienen la consideración que se merece. Más se agrava cuando llevamos la sexualidad al terreno escolar. Alguno que ande cerca de los 30 años recordará que en la etapa de la escuela primaria se mostraba a los chicos y chicas el famoso video “¿Qué me está pasando?”. Y con suerte haya tenido alguna que otra charla sobre sexo en la que los aparatos reproductores femenino y masculino siempre se veían por separado y nunca interactuando. No mucho más. Un tratamiento acotado del tema.

¿Qué suele ocurrir actualmente en las escuelas respecto al tema sexualidad? Gabriela Delfino, secretaria de Género de la CTA y asistente social en escuelas, nos plantea: “Trabajamos a veces como podemos con el tema de la información acerca de los cuidados, lo que les está pasando a los chicos, los cambios típicos de la adolescencia pero es como que queda aislado a conseguir que venga alguien a dar una charla sobre educación sexual. Hubo en otros momentos algunos programas donde preparaban a docentes y se trabajaba en algunos lugares de la escuela, era una formación interesante la que le daba al docente”.
Por su parte Viviana Becker, docente e integrante de Autoconvocatoria de Mujeres, como parte de esa formación refirió: “Era interesante porque contemplaba la perspectiva de género, era la preparación del docente y en todo caso nosotros analizábamos que es lo ideal. Lo que podés lograr ahora es que vengan a dar charlas o trabajos de taller, gente que está trabajando en la Municipalidad. Pasa que es un tema transversal y que tenés que tratarlo en forma permanente más allá de los talleres de sexualidad”.

Ley y formación
Desde hace unos años se viene preparando desde el gobierno nacional lo que se conoce como Ley de Educación Sexual Integral la cual traería aire fresco a la materia. En teoría, la ley se tendría que estar aplicando pero evidentemente no sólo se trata de un cambio en los papeles sino que hay que saber llevar a cabo dichos cambios: “Como en muchos otros aspectos -opina Viviana- las leyes están por encima de la media de la población, están más avanzadas y de hecho esta ley es mucho más avanzada que lo que teníamos hasta ahora donde decía que tenías que pedir autorización. El tema es que los docentes en general no estamos preparados, no ha habido ningún tipo de iniciativa para esa preparación. No es un tema sencillo a tratar, hay miedos personales, toda una cuestión cultural”.
Según se promete, la ley contiene los contenidos mínimos que deben recibir alumnos y alumnas desde jardín de infantes hasta el fin del nivel secundario, y el contenido de esa ley marcaría una revolución en cuanto a la temática en las escuelas.
Se promete también abordar la sexualidad desde la perspectiva de género, romper tabúes, aprendizaje constante y contenidos en casi todas las materias con el objetivo de prevenir abusos sexuales, embarazos no deseados, enfermedades y el hecho de aprender a cuidar, respetar, hacer respetar y disfrutar del cuerpo.
Mirta Marina, coordinadora del Programa Nacional de Educación Sexual Integral del Ministerio de Educación, dijo en su momento al suplemento “Las 12” del diario Página 12: “Venimos trabajando para que las acciones lleguen a las escuelas con equipos técnicos en cada una de las jurisdicciones. En el 2009 ya hicimos dos encuentros en los que vinieron representantes de ocho provincias y con la gente de las áreas de Salud, que tiene que acompañar este proceso. Estamos distribuyendo los lineamientos curriculares que fueron aprobados en mayo del año pasado y fortaleciendo con capacitación, recursos y asistencia técnica a quienes tienen que llevar esto adelante”.
Ya no se discute si tiene que haber educación sexual, decía también el ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco, sino que ya hay una ley y debe ser cumplida. La cuestión es si se está cumpliendo y de qué manera.

Parámetros culturales
Más allá de lo discutido hasta aquí, también hay otros factores que refieren a la resistencia de que haya educación sexual, e incluso avanzada como ahora se promete. Sabemos que existe una fuerte represión respecto al sexo y mucho más fuerte en las mujeres, lo cual hace que sea conflictivo abordarlo. E incluso, dice Viviana Becker, está la idea, que esta ley rompería, de ligar sexualidad con riesgo, con enfermedad, con pecado, pero nunca con el placer: “Los talleres en las escuelas generalmente están vinculado al cuidado del cuerpo en el sentido del cuidado de las enfermedades y prevención del embarazo, lo cual es absolutamente necesario y prioritario pero hay un aspecto fundamental en esto que es la construcción de mi vínculo con las otras y los otros que tiene que ver con la sexualidad como generadora del placer, de la posibilidad de establecer vínculos afectivos, desprovistos de prejuicios, de empezar a conocer el propio cuerpo y disfrutarlo. Yo hace muchos años intento dar talleres de sexualidad con los chicos y las chicas y ahí aparecen un montón de cuestiones pero creo que el tema fundamental hoy por hoy es abordar a las y los docentes, que es en lo que estamos”.
Por otra parte, Delfino contó cómo reaccionan los chicos y chicas en las escuelas respecto al tema sexual o a la hora de pedir una ayuda: “Cuando ha habido algún problema puntual nos han venido a buscar pero para que eso pase debió generarse una situación de que saben que tal persona te puede escuchar. Eso implica situarse y generar un espacio dentro de la escuela y la visión de los chicos con respecto al gabinete, y en mi caso, al papel del trabajador social”.

Poca claridad
La ley está, los contenidos están, se habla de libros, juegos y diferentes maneras de aprender por parte de los chicos haciendo mucho hincapié en prevención de abusos y demás, según la edad de los alumnos. Faltaría, se dice, reforzar y mucho la preparación y también cambiar ciertas conductas o conceptos. Por ejemplo, dice Becker: “La palabra coger significa tomar en español y viene de cuando los españoles tomaban a las indígenas para tener una relación sexual, las cogían a elección y tenían una relación sexual, es una violación. De ahí viene el término. Así que démonos cuenta desde donde es fundacional”.
Las resistencias también están y van a seguir apareciendo pero el tema es cómo llevar a cabo todo lo positivo que muestra a simple vista esta ley. El debate está abierto: “Hay un gran desconcierto a partir de los propios y propias docentes porque están poco preparados para generar espacios, porque no los tuvieron, porque no está claro cómo situarse, la dinámica de taller no es muy conocida, y el constructivismo que todos manifestamos desde el punto de vista del discurso es muy difícil en un aula con muchos problemas y situaciones conflictivas. Sumale la cantidad de temas que cuesta abordar porque no se sabe, por los propios temores, por la propia construcción de la propia sexualidad que ha estado regida por parámetros muy rígidos y en esto la religión tiene muchísimo que ver”.

Autor: Redacción EcoDias