TRABAJO COOPERATIVO Economía social

Fecha: Martes, 20 Febrero, 2018 - 00:00

Se capacitan y le hacen frente a la crisis con la producción de pastas

Nucleadas en la Cooperativa de Trabajo Esperanza Ltda., ellas desafían al mercado laboral y sus productos frescos ya son conocidos en las mesas de los posadeños.

Un grupo de 25 mujeres se organizó en una cooperativa para hacer frente a la crisis con la producción de pastas frescas. Todas se encontraban fuera del mercado formal de empleo y después de cuatro años de haberse organizado destacan la experiencia de desarrollo como “algo muy positivo” que cambió sus vidas, económicamente hablando.
La fábrica en manos de estas obreras, Cooperativa de Trabajo Esperanza Limitada, funciona en Posadas y se gestó en 2014 por iniciativa de Carmen Blanco, quien con la colaboración de su esposo capacitó a sus compañeras.
“En cada clase aprendemos secretos de cocina que nos resultan muy motivadores”, contó la emprendedora.
Es que primero había que afrontar las capacitaciones, muchas de ellas no tenían la menor idea sobre el rubro ni sobre cocina, con lo cual los desafíos de empezar de cero fueron enormes.
El esposo de Carmen se inició en el camino de la producción de pastas en una panadería local, donde dio sus primeros pasos. Con miras a encontrar una veta comercial con ese perfil, el hombre estudió de forma autodidacta para seguir mejorando en sabores y técnicas de producción.
“Él (por su esposo) nos enseñó a nosotras cómo elaborarlas y nos gustó. Ahora lo estamos continuando. Sabemos que todavía es una cooperativa chiquita, pero soñamos que crezca. Vamos por los cinco años de permanencia. Estamos dando pasito a pasito”.
La fábrica empezó casi con nada, salvo las ganas de emprender y un proyecto que vio la luz en la Dirección provincial de Acción Cooperativa. “Desde el principio nos pareció muy bueno trabajar con las chicas porque nos desafiaban a crecer y a ellas les gustó porque, siempre que haya crisis, en general, la gente no deja de comer y producir alimento es uno de los rubros que se mantienen. Lo que sea comida, se vende”, destacó Carmen.
En cuanto a las habilitaciones y otras gestiones también están a la par, con lo cual están siguiendo los pasos y trámites que se requieren para funcionar con todas las de la ley. En la cooperativa además acceden a otros talleres y capacitaciones como por ejemplo huerta. Ellas no se quedan quietas y van por más.

Autor: Fuente: Trabajo Cooperativo