ACCIONES CULTURALES Cultura

Fecha: Martes, 8 Agosto, 2017 - 00:00

Se aprende a contar, contando

Bahía Lee en acción, cuentos que son leídos y dramatizados, imágenes que cuentan y un contagio por la literatura para los más pequeños y sus familias.

“Habitualmente estamos todos los lunes de 17 a 19 horas en la Biblioteca Rivadavia y cada 15 días, los miércoles en la Confitería de la Estación”, contó Teresa Prost a EcoDias. Mucha gente se ha sumado al grupo de narradores de Bahía Lee, “cómo se animan, son muy valientes y las escuchaste, cada vez mejor lo hacen”, agregó Prost en relación con los narradores que conforman el programa Bahía Lee.

Entibiando cuentos

“Todo es entrenamiento y la idea es que haya diversidad en los relatos” afirmó la reconocida narradora, que está a cargo del proyecto. Bahía Lee es un programa de lectura en voz alta fue creado por la ordenanza Nº 17.532, sancionada en 2012, el mismo está conformado por voluntarios y un coordinador, tiene como objeto establecer herramientas para el fomento y estímulo de la lectura, educación, comunicación e integración de las personas y grupos participantes.
“Es una forma de propiciar la lectura, que los chicos combinen las pantallas y los libros. El programa tiene varios objetivos, uno de los principales tiene que ver con que como sociedad somos conscientes que hay una enorme diferencia entre esos chicos que crecen rodeados de estímulos y palabras, de cuentos y de historias y de aquellos que nunca tienen acceso, que nunca les contaron un cuento, que nunca les han leído una historia, que no conocen títulos ni autores” reflexionó, “entonces, la idea del programa es acercar estos textos a todos los chicos, intentar cubrir esos vacíos. En eso estamos, eso intentamos porque llegamos a las escuelas, sacamos las bibliotecas y los libros para que queden próximos a los chicos”.
“Todas las abuelas estamos”, aseguró Gladys, una de las fundadoras del programa. “Es una felicidad enorme ver la continuidad del programa, más en este momento de la vida, porque cuando empezamos en 2011 conseguimos la ordenanza y gracias a eso en este momento se sigue adelante, que es lo que las antiguas del programa queríamos”. Independientemente de los actores participantes, la ordenanza garantiza la continuidad del programa. “Nos llena de felicidad que se acerque tanta gente nueva y tan valiosa, vamos aprendiendo todos. Nosotras solamente leíamos cuentos, esto te limita un poco porque no podés zafar del texto para interactuar los chicos”, con una gran habilidad para hacer muñecos, también destinado a ser protagonistas de un cuento.

Cuestión de técnicas

El primer momento para un narrador es la selección del cuento, muchos se graban leyéndolo o contándolo, después llega la escucha, “es un ejercicio y en la medida que una va ganando confianza y se mide viendo las caras de los nenes, te vas sintiendo más segura. Es una linda experiencia. Al narrar el cuento siento que estoy más cerca de los chicos, podés moverte. Hay una respuesta inmediata, el cuento está presente ahí viviendo en ese momento”.
Otra forma posible de contar es a través del libro álbum, “mientras contamos lo vamos mostrando, el libro álbum dice más que la palabra escrita, utilizamos el libro para narrar”. En libertad de la elección de formas de narrar y géneros, desde el cuento tradicional como cuentos poéticos, los cuentos cómicos, los trabalenguas se despliegan los goces y plenitudes de las voces, con tonos y sonidos dramáticos que contagian y son acompañados con el relato de los niños. “Es muy importante que te guste la historia que vas a contar sino no la vas a poder transmitir, primero te tiene que llegar a vos, transitarla por uno mismo y después se narra”.
Suele estar presente la bruja, una contadora que anuncia a los narradores y sus relatos, Rosa Salas disfruta recibiendo a los pequeños en la sala infantil y abriendo la puerta para ir a escuchar, entre las narradoras están Ivana Cortés, Marisa González, Jorge Mux, Graciela Prenassi y Fabiana Queiruga. Las técnicas de narración son variadas y también se propone mejorarlas, un libro álbum que debe ser visto por el público, el ensayo de la memoria en el relato, la preparación de las imágenes. “Se hace camino al andar, se aprende a contar, contando. A medida que uno va entrenando y soltando la palabra, animándose a estar frente al público en silencio. No es fácil. Hay gente que no se anima, que vienen, escuchan y participan porque les encanta leer y recorrer autores y textos pero dicen que leer en público no. Tiene que ser un disfrute siempre para quien narra y para quien escucha”. Un punto en común de quienes se involucran en la narrativa
La técnica de Kamishibai llegó y se instaló, “después de la lectura del cuento, el armado de las imágenes es otro momento, lo armás como quieras, a la que le gusta pintar y recortar, a quien le gusta usar dibujos infantiles, además se venden láminas para contar cuentos. La creación es maravillosa, es otro disfrute para el narrador”.
Según la coordinadora, “hay muchísima literatura infantil y muy linda, para hacerse una panzada, me hubiera encantado estar como niña en esta época. Hay libros bellísimos, las editoriales de la literatura infantil siguen trabajando y esta época es la de la ilustración, está muy en boga la imagen. Permanentemente salen títulos. Si bien el soporte libro pareciera que tiende a desaparecer detrás de las pantallas, para animar a la lectura, para leer necesitamos el soporte papel atractivo: el libro álbum, el libro objeto, el libro para jugar”.
Los relatos dejan sus huellas en pequeños y grandes asistentes, se completaron relatos con el aporte de los presentes, risas y admiraciones, escucha atenta y después muchos se quedan revolviendo libros, contando sus propias historias inventadas a través de las imágenes y la pregunta que se repite, cuándo volvemos.

Autor: Redacción EcoDias