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Fecha: Martes, 27 Marzo, 2018 - 00:00

San Patricio en Bahía Blanca

El cuarto desfile de San Patricio vistió de verde calles, plazas y bares de la ciudad, música y poesía, como cada 17 de marzo.

“Esta idea empezó cuando en 2015 hice una marcha unipersonal, salí con la gaita por las calles de Bahía Blanca, recuerdo que era un día martes, hice un recorrido que terminó en el Teatro Municipal, la gaita es un instrumento que está hecho para ser tocada al aire libre, no sé por qué lo hice, quizás porque algo dentro me lo indicaba y eso me impulsó”, cuenta Enrique Boland, creador y organizador del evento.
Más de 100 apellidos de nuestra región están vinculados con la comunidad irlandesa, que a diferencia de muchas otras migraciones cuenta entre 150 y 200 años de antigüedad.

Una fecha en el calendario
San Patricio fue un misionero cristiano irlandés, quien ostenta el título de patrono del país. A él se le atribuye la explicación de la existencia de la Santísima Trinidad con un trébol. “Queremos que se convierta en una fecha dentro del calendario local, es abierta a todo público y no se necesita ser descendiente irlandés”, reflexionó y reconoció que la ciudad tiene una impronta de esta ascendencia, con grandes similitudes en sus inicios tal como compartir la religión católica, cuestión por la que fueron perseguidos en su territorio.
Lincoln, 9 de julio, San Nicolás y Venado Tuerto son localidades que han sido marcadas por la impronta irlandesa. “Los actos brownianos son parte de la identidad irlandesa, Guillermo Brown, uno de los héroes de nuestro país tiene este origen”. El desfile representaría la recuperación de esta memoria, la música y la poesía como artes que se ponen al servicio de esta necesidad y de esta identidad. “Hay muchas prácticas cotidianas en nuestras familias que están vinculadas con lo irlandés, lo hemos vivido de esta forma, por eso esto es levantar la mano y decir estamos acá simplemente”, afirma con humildad el músico. “Aprovechamos la ocasión para hacer un acto divertido, leer poesías y hacer música para hacer un desfile, sin pretensión”.
Los irlandeses que llegaron a Argentina, traían su capacidad de trabajo, su religión, y su estilo de vida vinculado a los ferrocarriles y el campo. “Fueron tratados como ciudadanos de segunda en Inglaterra, llegaban con sus pasaportes ingleses pero no eran considerados ingleses para ellos”. La inmigración fue muy importante durante la primera mitad del siglo XIX, muchas de las ciudades del norte de la provincia de Buenos Aires y del sur de Santa Fe reciben la corriente migratoria. La llegada de irlandeses fue promocionada desde Argentina, “y por el lado de allá, estaban siendo castigados por la hambruna, muchos de ellos llegaron muriéndose en el camino, y en este país, tenían la posibilidad de ser pastores, de ser granjeros, de ser trabajadores en las empresas inglesas que se iniciaban como en el ferrocarril y Aguas Corrientes, empresas frigoríficas, empresas petroleras, y de ejercer libremente el catolicismo”.

Crecimiento
Después de aquella ocasión donde Boland tomó la gaita y recorrió unas cuadras en una marcha solitaria, la Asociación Argentino Irlandesa, amigos y simpatizantes impulsaron la realización de un desfile. Caminaron junto a curiosos y peatones hasta el Teatro Municipal, en el mismo participaron en las lecturas poéticas Marina Kohon y Lucrecia Boland, se contó con la música de René Horacio Brignoni, Osvaldo Tonietti, Bruno Cimatti, Martín Vaquero, Carlos Navarro y Maxi Medina.
“La fecha la tomamos como una ocasión para reunirnos con amigos, para compartir un buen momento en el encuentro”, afirmó Boland. La cultura irlandesa parece ser poseedora de una música en movimiento, alegre, “sí, muchas son danzas y también tiene música que, como todo pueblo, expresa su dolor, es un pueblo que tuvo 700 años de opresión por parte de Inglaterra, de conquista y de marginación, fue muy castigado”. Varias revueltas fueron apagadas con muchísima violencia, tal como la de 1798 y la de 1916, que después desemboca en la independencia. “Tenemos bastantes aspectos en común con Argentina, que es el primer país que reconoce la independencia de Irlanda” y comenta, como dato curioso, que en ese alzamiento de Pascua quien izó la bandera fue un argentino descendiente de irlandeses, EamonBulfin, que vivía en Irlanda.
Colonos, inmigrantes, habitantes transitorios y permanentes, la colectividad refleja una cuestión relacionada con la identidad y con la ciudadanía, concepto que evolucionó en diversos términos en el último siglo. “La gente se movía muchísimo, venían a Argentina, se iban a Brasil o Estados Unidos”. La Irlanda del siglo XXI acarrea una historia de territorio, muy pequeño, de norte a sur implica 400 kilómetros y de este a oeste 200 kilómetros, representó el portal de ingreso a Europa. En su peor época, marcada por el hambre, contaba con 9 millones de habitantes y se redujo a 4 millones, entre inmigraciones y muertes. “Es un lugar con personas de distintos orígenes, conviven muchas etnias, en el momento de los transatlánticos era una parada obligada como así también con los vuelos, tiene una posición estratégica”.

Autor: Redacción EcoDias