Opinión

Fecha: Martes, 8 Agosto, 2017 - 00:00

Saber elegir

La búsqueda de la verdad es la historia del hombre.
Como en la ciencia, porque se acerca más a la verdad.
Lo lamentable es que la ciencia y la tecnología en países que se rigen por los principios del sistema y modelo capitalista, los resultados no van a parar a favor de los pueblos sino todo lo contrario, los objetivos de los grandes laboratorios que producen medicinas, vende sus productos y debes pagar lo que ellos quieren.
Al operarme de cataratas, quien me operó me dijo: “Si querés te coloco el lente que lo paga Pami, o te coloco éste que es mucho mejor, te sale tanto, me lo pagás en dos o tres veces”.
La función social que cumple un médico la han deformado y comercializado de tal manera que la medicina como función social quedó totalmente desvirtuada.
Volvamos al “saber elegir”. Me atraen los números, tenemos 210 países en la tierra, de ellos unos 200 tienen gobiernos que se rigen por el modelo capitalista.
El nombre de los partidos políticos que se transforman en gobiernos, no modifica el concepto capitalista, llámense Repúblicas, o democracias, “son tientos de la misma lonja capitalista”.
Lo vemos en las reuniones de las Naciones Unidas, votan siempre a favor de los grandes y poderosas concentraciones “económicas y financieras” de Estados Unidos de Norteamérica.
Y tenemos 200 pueblos que son explotados y esclavizados por esos gobiernos; caso Macri, en la Argentina.
Esos 200 pueblos consciente o inconscientemente están contra sus gobiernos, entonces… ¿por qué los partidos políticos que no representan los intereses ni las necesidades de los pueblos, gobiernan? ¿Sabe el pueblo elegir?
Si supiera el pueblo elegir, el mundo no estaría así.
Esto que digo, lo veo como un proceso que debe desarrollar la especie humana que se frustró (las causas son demasiado largas para explicarlas en una nota).
El pensamiento humano se remonta al momento en que esta nueva especie por el desarrollo de su cerebro comenzó a pensar, eso dio origen a los filósofos, a los grandes pensadores.
Pienso: Estados Unidos destruyó Irak, Libia, Siria, Afganistán, derrocó a cuanto gobierno consideraba enemigo de sus intereses.
Ahora contra Rusia y China, trata de intervenir, e impedir las elecciones en Venezuela.
¿Saben elegir los pueblos? Por el momento me inclino a pensar que no.
En octubre vamos a elecciones en la Argentina, si bien son legislativas, y las elecciones presidenciales serán en 2019.
De lo que pase en octubre, podemos hacernos una idea de lo que pasará en 2019.
Fundé escuelas, jardines de infantes, bibliotecas, realicé las exposiciones de libros científicos más importantes en la vida de la UNS. Llevé la universidad al campo. Hice estudios e investigaciones de nuestra Región Económica.
Proyecté, promoví acuerdos internacionales, científicos y económicos.
Y trabajé como si fuera un científico en mi laboratorio, no puedo dejar de pensar, no puedo dejar de pensar en esta ciudad en la que vivo (vine a los 17 años, hoy tengo casi 92) y la pregunta “saber elegir” me cabe a mí también…
¿Qué candidato preferiría? Al que considere esté más cerca del pueblo. A quien en su trayectoria política, por su capacidad y experiencia conozca mejor las necesidades de la ciudad.
Cerraron los talleres ferroviarios. Cerraron las empresas textiles. Cerraron las empresas Barrita de Oro, Nutregal y ahora Manera. Cerraron los frigoríficos. Están cerrando pequeños emprendimientos (pymes).
El pueblo padece desocupación y no hay día que les alcance la comida a los comedores escolares, en los lugares en que se habilitan ollas populares.
No soy un improvisado, más de 30 años que Cáritas confió en mí, me daban toneladas de ropa que distribuía en hospitales, centros de jubilados, geriátricos en pueblos vecinos y llegamos a lugares lejanos, próximos a la cordillera.
No me importa si ganará o no, pero decidí brindar mi apoyo (aunque a mis años es poco lo que puedo hacer).
Me recordó en cuantas cosas trabajamos juntos (cosa que se me había olvidado).
Hasta trabajamos juntos en una empresa pesquera.
Por su profesión deduzco que sus sentimientos y pensamientos están más cerca del pueblo.
Está con Cristina y le ofrecí que si ella viniera una voluminosa carpeta que contiene todos mis proyectos unos 30 planos (petróleo, gas, puertos, ferrocarriles); y una visión panorámica de lo que es nuestra región económica.
Y a grandes rasgos lo que me hubiera gustado escribir: “La historia de Bahía Blanca”, comenzando con la visión que tuvo Enrique Julio, los trabajos científicos de Domingo Pronsato, el libro que escribió Mr. Coleman, gerente de los ferrocarriles.
La historia de las grandes empresas monopólicas cerealeras (traficantes de granos), del libro homónimo.
Los trabajos y conferencias de quienes fueron y participaron del Colegio Libre de Estudios Superiores (anterior a la UNS).
De Rigamonti, “Antecedentes históricos de Bahía Blanca”
De Héctor Guerreiro, autor de dos libros que escribió sobre los ferrocarriles bahienses y de la zona, cuyo nombre no recuerdo en este momento.
De Ezequiel Martínez Estrada, Radiografía de la Pampa.
Del “olvidado canillita” y después secretario general del gremio, don Américo de Luca, sus libros, sus películas.
La inmigración, los talleres ferroviarios y los diques y talleres de la Base Naval.
Del movimiento cooperativo. Porque fundé dos bancos, uno en Bahía Blanca, otro en Punta Alta.
Quien tenga estas inquietudes y quiera llevar a cabo esa historia que nos falta, que se conecte conmigo.
Saber elegir se ha convertido en mi dilema.
La sociedad bahiense vive anestesiada, término que utilizó un señor periodista, escritor, y con afinidades culturales que nos unen.
La condición de hegemonía que ejercieron quienes dominaron y han contribuido a crear una idiosincrasia (egoísta e individualista) nos han ido condicionando a que la ciudad, sus expresiones económicas y sociales en general nos conozcan más como colonia que como ciudad autónoma.
No puedo dejar de recordar que en el año 1990 promoví un anteproyecto con la Academia de Ciencias de la URSS y la Universidad del Sur local, cuyos objetivos partiendo desde Bahía Blanca hasta Tierra del Fuego abarcaba todo lo concerniente a pesca, petróleo, gas, puertos, y economías regionales (aún Néstor y Cristina ni imaginaban que llegarían a Presidentes).
Saber elegir y la verdad van de la mano, y eso el pueblo de Bahía Blanca aún no lo aprendió.
Tú eres constancia, yo soy paciencia; / tú eres ternura, yo soy piedad / Tú representas la independencia, / yo simbolizo la libertad (Rosas de otoño, Carlos Gardel).
“Cómo me gustaría que el pueblo sepa elegir…”.

Autor: Por Aron Berstein