Salud

Fecha: Martes, 20 Junio, 2017 - 00:00

Respuesta terapéutica

La acción de los acompañantes terapéuticos incide favorablemente en los tratamientos de trastornos o enfermedades de largo plazo, un integrante más del equipo disciplinar, que aporta contención e integración a los ámbitos educativos y sociales.

El recurso se inicia en la Argentina en la década de 1970. “El acompañante terapéutico es un actual dispositivo que permite mejorar la calidad del paciente, colaborando con la continuidad de los tratamientos y conteniendo en la cotidianeidad al paciente y a su familia, siempre que un profesional lo indique”, afirman desde la Asociación de Acompañantes Terapeúticos de Bahía Blanca.
En nuestra ciudad se cuenta con la formación desde hace 20 años, la entidad nuclea a todos los acompañantes terapeúticos del país que hayan realizados cursos de formación avalados por dicha entidad, entre otras funciones organiza congresos nacionales e internacionales. Los acompañantes egresados cuentan con la posibilidad de asistir a jornadas, talleres, congresos y ateneos, algunas actividades son libres y otras con aranceles institucionales. “Esto permite actualizarse en los temas que les interese”. La Asociación pretende garantizar el óptimo ejercicio de esta práctica en resguardo de la salud psíquica de la población, promueve la formación permanente, la supervisión de casos clínicos, ofrece el servicio de información a la comunidad, recepciona la demanda de profesionales o familiares a través de la página o por teléfono, ocupándose de encontrar al asociado con el perfil adecuado para cada caso que pueda hacerse cargo.

Supervisión

Uno de los compromisos que posee el acompañante terapéutico es la supervisión de su actividad, de esta forma su trabajo puede mejorar, se evitan obstáculos en el diseño de estrategias a desarrollar. Las supervisiones pueden ser individuales y grupales, y están a cargo de profesionales. La supervisión individual está vinculada con el trabajo del acompañante terapéutico, “la idea es que todos los acompañantes que vienen a supervisarse, lo han trabajado ya individualmente, lleguen a este espacio a compartir su experiencia”, afirma Victoria Seco, supervisora de Pablo Lagarrigue, en un encuentro mensual junto a otros profesionales.
Un acompañante terapéutico realiza su tarea en contacto con un equipo disciplinar, generalmente compuesto por médico neurólogo, psicopedagoga, psicóloga, y suele ser un elemento que se contacta con el nivel educativo de quien acompaña, “articula el rol del acompañante con ese equipo”, dice Lagarrigue. El contacto con los familiares es sustancial, son quienes reflejarán sus miedos, intenciones y la situación del paciente. Las personas tratadas dan señales sobre sus preocupaciones, a veces a través de las palabras y muchas, con sus actitudes, comportamientos marcados por la ansiedad. “Se trabaja con la integración a los pares” y además, se construye muy lentamente una vida con autonomía. El acompañante terapéutico puede realizar su tarea en forma diaria, una vez por semana o tres veces por semana según indicaciones médicas.
“Como hemos charlado en la supervisión, siempre tiene una particularidad, una subjetividad cada persona. No puedo generalizar un síndrome en un paciente”, aportó Lagarrigue. Uno de los recursos que sirve de puente para acompañar a un paciente es conocer sus gustos personales, que pueden ser “los puntos de conexión”. El encuentro con las familias es fundamental, “cuando uno empieza con la tarea de acompañante la familia vuelca muchas ansiedades y muchas expectativas, y no siempre es la expectativa coincide, a veces es mayor o menor. Esa ansiedad de los padres nos hace pensar en cuál es la solución o una mejora para la situación del paciente”. Otro paso que ayuda al tratamiento es involucrar al paciente en el mismo, hacerlo partícipe, preguntarle sobre lo que piensa o siente.
El acompañamiento terapéutico disparará acciones sobre la actividad escolar y social del paciente, “puede ayudar en la organización de estudio y también propuestas para la recreación”. Dentro del equipo interdisciplinar, uno de los profesionales lleva la dirección del tratamiento. Muchas veces los pacientes no saben por qué ni para qué realizan la visita al psicólogo o a la psicopedagoga, “sabes por qué vengo, charlamos sobre eso con el paciente, funcionaba como nexo para darle explicaciones con fines terapeúticos”. Es fundamental que el paciente tome la palabra sobre su propia situación, aunque requiere mucho tiempo de trabajo.
Las metas que se proponen no deben generar frustración, es necesario respetar los tiempos de los pacientes, “es un tiempo de observación de los dos, del acompañante hacia la situación, el paciente y la familia, y del paciente también, para qué, porque una cosa es hablarle y otra es darse cuenta qué es lo que hace un acompañante”, aporta Seco. “Darle el tiempo al paciente, es darle otro lugar, devolverle algo distinto”.
Salir, recrearse, intercambiar opiniones, ser independiente, volver a confiar en sí mismo, entender lo que le pasa desde su afección y también el rol de quienes lo tratan, volver a pensar qué puede y qué no, reposicionar a la familia y su aporte, parte del plan de tareas de un acompañante terapéutico.

Fuente: “Supervisión, la mirada como puente o barrera”, charla a cargo de Victoria Seco y Pablo Lagarrigue. Se resguarda la identidad y los dichos en alusión al paciente.

PARA AGENDAR

La Asociación funciona en Brown 236. Es posible comunicarse con el teléfono 4526898, lunes, miércoles y viernes de 9 a 12 horas.

Autor: Redacción EcoDias