ANIVERSARIO Instituciones

Fecha: Miércoles, 2 Mayo, 2018 - 00:00

Renace biblioteca

La Biblioteca Popular Bartolomé Mitre es una institución ante todo de los vecinos. Sus 96 años son una historia de comunidad, crisis y renacimiento.

El 10 de abril la Biblioteca popular de Villa Mitre cumplió 96 años, fue fundada en 1922, “fue por impulso e interés de los vecinos”, aseguran sus más próximos. La sede contiene la sociedad de fomento y la biblioteca popular, con una única comisión que permite aunar acciones en favor de ambas organizaciones barriales.
“Superar esos 10 años de crisis nos costó muchísimo, este año estamos casi librados del tema, no lo podemos olvidar y tenemos que seguir adelante”, dijo Juana Karlevic, vicepresidenta de la comisión, en diálogo con EcoDias. La situación de deudas con las cargas sociales de las bibliotecarias, la falta de presentación de memorias y balances y deudas varias, habrían dejado a la biblioteca sumida en una debacle económica muy grave. “Solo gracias al esfuerzo y compromiso de vecinos e integrantes de esta nueva comisión hemos podido cumplir, también colaboraron políticos de todos los colores partidarios”.
La comisión está conformada por 17 miembros que se mantienen muy activos, “estamos todos juntos y desde que estamos conformados estamos siempre, en las reuniones de comisión, en las actividades que organizamos, estamos muy pendientes de administrar bien los recursos”. La comisión está presidida por Ítalo Piangatelli, y cuentan con colaboradores que están pendientes de los eventos y necesidades institucionales para sumarse, “cuando llegan todos somos más de treinta”, agregó.

Años de impulso
La biblioteca es un lugar central del barrio, ubicada en Washington 232, cuenta con 27 mil volúmenes de libros para consultar, desde material básico como diccionarios hasta bibliografía específica para los profesorados que se dictan en la ciudad. Cuenta con la subvención mensual de las Bibliotecas de Provincia, fondos para comprar material y pagar el sueldo a la bibliotecaria; un subsidio anual de Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP) destinado a las mejoras y conservación del lugar y pago de servicios; subsidio anual de la Comisión Municipal de Bibliotecas Populares, un monto pequeño, “todo sirve para llevar adelante la tarea”.
Los primeros visitantes todos los años son los integrantes de los jardines de infantes, también asisten en menor medida las escuelas primarias y secundarias, las que solicitan la visita a través de una carta formal. Alumnas y alumnos de la carreras docentes tanto de la Universidad Nacional del Sur como de los institutos terciarios se acercan a consultar el material bibliográfico, quieren conocer el movimiento de la biblioteca popular y ser parte de la experiencia de su vida cotidiana, sus desafíos y sus proyectos. “Las estudiantes universitarias y del Instituto Avanza llegaron a conocer la institución, una se sumó a un té que organizamos y otras invitamos a un taller que se empezó a dictar sobre juegos literarios, estas jóvenes van trayendo más gente, gente joven, porque si bien tenemos muchos colaboradores se necesita gente joven que quiera a la biblioteca”.
Al entusiasmo de los visitantes hay que agregar el de la bibliotecaria y la comisión cuando llegan los días previos a la Feria del Libro Internacional, “es una fecha muy particular, que nos permite ponernos en acción para realizar las compras para la biblioteca y de esta tarea depende la llegada de más visitantes”, reflexionó Adriana Ruano, quien se desempeña como bibliotecaria. “Preparamos el viaje con anticipación, gracias a las nuevas tecnologías contamos con los catálogos de las editoriales, podemos ver qué necesidades tenemos en cuanto al material universitario y terciario, que es muy específico, después nos ocupamos de renovar las obras clásicas de la literatura universal y finalmente, nos dedicamos a las novedades de la Literatura infanto-juvenil, vemos qué obras nuevas hay, con qué recursos y los adolescentes traen sus listas de sagas para que actualicemos con esta compra anual”.

Ser
En la sala general se puede observar una gran pintura de Bartolomé Mitre, enmarcado en una maravillosa obra. “Si bien la biblioteca tiene como nombre Bartolomé Mitre, la conocen como la biblioteca de Villa Mitre”, será porque la identidad de la barriada tiene un gran arraigo. “El barrio fue creciendo y se mostró independiente durante muchos años, trabajé en las escuelas del barrio como asistente social escolar, por lo tanto, todos los años presentábamos el diagnóstico escolar que incluía la escuela en sí y también la comunidad que lo circundaba, realizaba ese trabajo llena de orgullo porque teníamos todo: jardines, escuelas, iglesias, comercios, cooperativa obrera, bancos, escuelas especiales, la sala médica, la biblioteca, la plaza. Contábamos con los servicios de luz, gas, agua, cloacas, la mayoría de las calles asfaltadas, muchas líneas de colectivo que circulaban por el barrio. Con cercanía a la Estación Sud, el Hospital Penna. Por lo tanto, la identidad ya estaba conformada”.
Los diversos motes autogenerados no son casuales, “Villa Mitre es un sentimiento, nosotros lo pudimos palpar cuando hace 10 años esta biblioteca se iba a cerrar. Pasamos una gran crisis que duró años, pero el barrio nos ayudó, los vecinos colaboraron, los comercios siguen colaborando. El número de socios se mantiene, por eso consideramos que Villa Mitre es una ciudad. Las familias perduran, y son la preocupación de los vecinos, que se preguntan, ayudan, auxilian, tenemos recuerdos de otros mayores”. Con más de 60 años de convivencia en el barrio, Juana afirma que “todo se hace a pulmón y se logra porque la gente se preocupa”.
La sede es un espacio abierto por excelencia, más allá ser o no socios, el uso del lugar y el material está habilitado de 9 a14 horas, la propuesta apunta a que más chicas y chicos se acerquen a leer y realizar sus tareas escolares.

Proyectos
Las visitas de las escuelas son muy frecuentes, “es una forma de darle vida a la biblioteca, y además les explicamos que si se quieren llevar libros a sus casas se pueden asociar y hacerlo”. Asimismo, los integrantes desean que las instalaciones respondan a las necesidades de los usuarios, “estamos organizando el Rincón Infantil, queremos que los chicos tengan su espacio, estamos reformando el sitio, se pintó y vamos a comprar mesitas y sillas para amueblarlo y reactivarlo”.
Ruano comenta que hay grupos de padres que están muy interesados en que sus hijos tengan mucho contacto con los libros, “si bien tiene celular o leen ebooks, es posible que lo tomen como una herramienta y no como lo más importante, entonces tiene otro espacio el libro impreso, no consideramos que uno sea malo y el otro bueno, son diferentes soportes por eso queremos que los conozcan”. Por eso, puntualiza que hay que aprovechar los espacios grandes o pequeños ofrecidos por las bibliotecas populares de cada barrio.
En cuanto a los servicios y disponibilidad de espacios, la biblioteca popular cuenta con wi fi, una una sala abierta general, el rincón infantil que está en construcción, una sala de lectura silenciosa, un depósito y suma el salón de usos múltiples, cocina y baño, que son parte de la sede que contiene biblioteca popular y sociedad de fomento. También hay fotocopiadora y se realizan anillados, formas de colaborar con los estudiantes.
“El rol que tiene la biblioteca popular es acercar el libro a las personas”, apunta. Actualmente se dicta un taller de juegos literarios, “Cuentos de Mirlo”, dedicado a chicas y chicos de 7 a 11 años, “tenemos intención que continúe todo el año”. La dinámica está centrada en el relato de un cuento y la posterior invitación a hacer juegos vinculados con él. “Cada miércoles a las 16 horas hay un cuento distinto y un juego diferente, entonces es muy activo”.

Autor: Redacción EcoDias