Educación

Fecha: Martes, 24 Octubre, 2017 - 00:00

Quimicuentos

"Me voy a lavar los dientes siempre”, “comer frutas y verduras” y “no voy a tomar mucha coca”; son las promesas e intenciones que deja el paso de alumnas y alumnos de escuelas primarias por el laboratorio de experimentación Quimicuentos.

El proyecto de extensión de la Universidad Nacional del Sur nació en el año 2012, es uno de los más antiguos, seguramente porque ha sabido crecer. Destinados a los curiosos de todos los tamaños, “llegamos a los jardines de infantes, escuelas primarias y ahora estamos trabajando con algunas escuelas secundarias” cuenta la dra. Sandra Hernández, titular del gabinete de Didáctica de la Química del claustro universitario, en charla con EcoDias, en la muestra realizada en el Centro Histórico Cultural, Rondeau 29.

Ciencia al alcance
Quimicuentos busca acercar a las alumnas y los alumnos de Educación Primaria conceptos y procesos químicos y al conocimiento científico por medio del trabajo interdisciplinario desde la Química, las Ciencias de la Educación y las Letras. “Queremos desmitificar la Química vinculada al científico loco y solitario, ligado al laboratorio, por eso recorremos escuelas, bibliotecas barriales y otros espacios como el Centro Histórico de la Universidad” comenta Hernández, quien coordina la actividad y cuenta con la colaboración de más de una docena de profesores, doctorados y estudiantes. “Somos unas 14 personas comprometidas con la tarea”, que es educativa y recreativa para los pequeños y formativa para los docentes involucrados.
“Hay un primer momento de organización, que lleva mucho tiempo por parte de nuestro equipo, después realizamos un relevamiento de los participantes para crear condiciones y materiales que favorezcan el aprendizaje. No solo experimentamos con elementos sino que creamos conciencia que esta actividad puede repetirse en la casa de cualquiera, por eso tenemos mucho cuidado en la selección de las propuestas, porque esto debe responder a cuestiones de seguridad y que sea real la invitación a repetirlo en sus hogares”.
El segundo momento llega cuando hay que contar lo experimentado. “¿Te animás a quimicuentear?” es la invitación para responder, recrear y ejemplificar. Aparecen, entonces, unos personajes que interrogan bajo el nombre de Bolonio, Erlina y Tubidio: ¿Cómo inflarías un globo sin soplar? ¿Alguna vez te preguntaste cómo funciona una lámpara de lava? ¿Hablamos por vasófono? ¿Cómo es posible de dos ballenas que están a varios kilómetros de distancia puedan comunicarse entre ellas? El cierre llega con ilustraciones y frases reflexivas acerca de la necesidad de cuidar de nuestros cuerpos. “Es muy necesaria la instancia del relato, hay que trabajar con la narración de la química cotidiana para que el aprendizaje sea real y significativo”.
La doctora asegura que es fundamental la formación de docentes, de esta manera, los logros dentro del aula son mayores, “en muchas escuelas hay materiales de laboratorio y las cajas están cerradas porque no se sabe cómo trabajar con los elementos, por eso me interesa la formación de estos docentes”. Este año, en el mes de agosto, se cumplió una jornada dedicada a esos aprendizajes, donde más de 40 maestras realizaron una capacitación, en la cual adquirieron saberes prácticos y orientaciones pedagógicas para poner en acción con los chicos.

HECHO LIBRO
Bajo el título “Quimicuentos” se logró publicar una tirada de 150 ejemplares en la Editorial EdiUns. “Es un trabajo que detalla la implementación, el desarrollo, y las primeras conclusiones obtenidas del proyecto de extensión Quimicuentos, narración de la química cotidiana para alumnos de escuelas primarias”. La publicación se agotó al poco tiempo, por lo tanto, su llegada al aula estuvo garantizada y el objetivo de acercar el conocimiento científico fue cumplido. “Estoy trabajando en una segunda publicación centrada en las experiencias posteriores”, registro surgido de las propuestas pedagógicas realizadas durante cinco años de actividad sostenida. “Lo más importante es interpretar que la ciencia es una actividad humana, de construcción colectiva, que forma parte de la cultura y está asociada a ideas, lenguajes y tecnologías específicas”.

QUIMICONTAME
“Era una tarde de esas tardes nubladas cuando se detiene el viento y parece que una tormenta se acerca. A Julián le encantaba asomarse por la ventana de su habitación que daba al patio ya que desde allí podía sentir el olor a humedad, ese que llega antes de llover. Estaba tranquilo mirando las plantas y los conos de los pinos abiertos en el suelo, cuando de repente escuchó un grito de su mamá: -¡Julián! ¡Ayudáme a entrar la ropa que se largó a llover! Julián fue de inmediato a ayudar a su mamá y juntos corrieron hasta el fondo del patio donde se encontraba colgada la ropa que se estaba secando.
Llovía cada más y más fuerte, ambos se mojaron y con ellos también la ropa que descolgaban. Mientras volvían corriendo hacia la casa, Julián venía mirando el piso para ver dónde pisaba y de repente observó algo muy extraño. Se quedó estático, no podía creer lo que estaba viendo: en medio del patio, alrededor de los charcos ¡había una planta que no se estaba mojando! Su mamá le llamó la atención, Julián reaccionó y volvía corriendo con la ropa y una hoja que le arrancó a la planta misteriosa”.
¿Cuál será esa planta? ¿Qué propiedades tendrá que no se moja ante la lluvia? Este es un fragmento del relato “El agua se comporta muy extraño”, uno de las narraciones creadas en un laboratorio con probetas y microscopios.

Autor: Redacción EcoDias