Opinión

Fecha: Miércoles, 1 Noviembre, 2017 - 00:00

Que aprendimos de la historia

En el siglo XX tuvimos dos guerras mundiales -por la posesión y dominio de los mercados económicos y financieros del mundo- y una síntesis que tiene su origen en la filosofía, como ciencia que busca la verdad. En la teoría elaborada por Karl Marx en su libro “El capital”, el pensador elaboraba un diagnóstico a nivel mundial de la evolución de la sociedad humana, que nos deja como interrogante “El hombre y la economía o la economía y el hombre”.
Lenin va más allá (teoría y práctica) en su libro “El imperialismo, fase superior del capitalismo”.
Las dos guerras mundiales, 1914/17- 1940/45 (hasta que Hitler atacó a la URSS), la lucha por los mercados la iniciaron los grandes capitales colonialistas europeos y nacía Estados Unidos de Norteamérica, perfilándose como la economía más poderosa dentro del sistema capitalista. Los pueblos fueron arrastrados, se consolida el poder de explotación de los mismos y bajo una apariencia de dudosa democracia, se aplica a los pueblos vencidos y a los vencedores, una feroz dictadura del capitalismo. La entrada en la Segunda Guerra Mundial, debido al régimen soviético comienza a darle un contenido social y antiimperialista a la guerra.
El triunfo de los aliados frente a los nazifacistas no logró económicamente modificar el carácter y la génesis del capitalismo.
Hitler como máxima expresión de la economía prusiana, sus objetivos (que los consiguió) fue poner un poderoso complejo industrial alemán sustituyendo la derrota que le infligieron en 1940 a los ingleses, franceses, y la presencia de Estados Unidos.
Al término de la guerra, el mundo quedó dividido entre el capitalismo liberado por Estados Unidos y la URSS.
Los rusos, al liberar a toda Europa, y terminada la guerra, hubo que encontrar un equilibrio, como primer paso (la coexistencia pacifica entre los dos sistemas).
De la trilogía Roosvelt-Churchill-Stalin, el que estuvo más cerca de la verdad fue el inglés Churchill, quien dijo: “La democracia es una porquería pero no tenemos nada mejor que ofrecer al mundo”, y cuanta razón tuvo. ¡Las democracias han fracasado!
De 210 países que creo conforman el mundo, 200 de ellos han adoptado regímenes de gobierno de neto corte burgués capitalista, y hubo un periodo, más agudo y brutal de su propio sistema caracterizado por las dictaduras militares al servicio del gran imperio capitalista.
La democracia como el sistema capitalista actual ha fracasado. Los pueblos en cada uno de esos 200 países siguen siendo explotados.
La riqueza se concentra en menos manos, la pobreza y el hambre crecen, si se dice que Estados Unidos es una cárcel de pueblos, bien podríamos decir que esos 200 países son cárceles de pueblos al aire libre.
Tenemos otro mundo, uno se cae, otro que vendrá.
Si dejamos que la economía siga dominando al hombre, será más de lo mismo, con un agravante: las futuras guerras destruirán medio planeta y media humanidad.
Octubre de 2017 anticipa un parto donde no se podrá hablar de coexistencia ni de pretender resucitar repúblicas que reflejan una tendencia más antisocial y antihumana jamás conocida, y pueblos que se niegan a morir.
Fracaso de un mundo y advenimiento de otro, ¿cuál elegirá la humanidad y los pueblos?
La crisis que padece el mundo no es económica, es la crisis del hombre que deberá definirse entre especie que, al perder, sus valores éticos y morales, ha dejado de ser “ser humano”. Y se encamina al suicidio (holocausto y destino de los dinosaurios). O bien, recapacita como “ser humano” y construye un nuevo mundo con esta especie compleja con su estructura mutilada que nunca llegó a su verdadera grandeza y nivel como fase superior del hombre.
El futuro humano, por el imperio capitalista y su explotación de los pueblos, no puede existir.
Los pueblos, tras 200 años de esclavitud, mentalmente, pese a los grandes avances en la ciencia y tecnología, han retrocedido.
Si el mundo del mañana no es dirigido científicamente (y no empresarialmente) no seremos humanidad.

Autor: Por Aron Berstein