VOCES Cultura

Fecha: Martes, 24 Octubre, 2017 - 00:00

Pueblo Trentino

Bajo el título “Un pueblo desaparecido: el pueblo trentino y la Primera Guerra Mundial”, se realizó una charla a cargo de dr. Giuseppe Ferrandi, director de la Fundación Museo Histórico del Trentino.

El Círculo Trentino Bahía Blanca organizó una conferencia para difundir las investigaciones históricas logradas en relación a la vida del pueblo trentino durante la Primera Guerra Mundial. “¿Qué sucedió con los miles de soldados trentinos que partieron con uniforme austríaco a pelear en Polonia?”, interrogan para visualizar una problemática de la región, hoy italiana, que sin embargo al declararse el conflicto formaba parte del Imperio Austríaco.
“Tenemos dos motivos muy importantes para estar agradecidos con el Museo Histórico del Trentino, en primer lugar porque en el año 2000 junto a la provincia autónoma de Trento recibimos como Círculo Trentino una financiación y llevamos a cabo con la profesora Sandra Rossetti un primer trabajo de investigación sobre la historia de algunas de las familias de origen trentino residentes en nuestra ciudad”, introdujo la profesora Ana Miravalles, quien ofició de traductora del disertante. Esta tarea realizada se concretó en una publicación impresa, “algunos años más tarde el Museo promocionó un proyecto muy interesante que fue la constitución de los archivos en cada Círculo, eso fue un estímulo fantástico para que podamos ir dando a cada familia, hemos recopilado centenares de fotografías, cartas, hemos grabado videos. Esto nos permitió ir encontrando vínculos entre muchas familias que los descendientes no tenían noticias, tal vez de sus padres o de sus abuelos”.
La sede de la Asociación Dante Alighieri albergó a bahienses descendientes de trentinos que fueron a encontrar algunas respuestas sobre el destino de sus parientes durante este conflicto internacional. Las fotografías que ilustraron la charla dieron cuenta de situaciones de pobreza, persecución, padecimientos como el frío, el hambre, el encierro y la convivencia en los territorios más adversos en busca de la supervivencia. “Esta historia tiene que ver con aquellos familiares que han estado refugiados, la población civil que tuvo que ser desplazada al interior del Imperio, muchos de estos soldados fueron llevados a luchar contra los rusos en tierras lejanas, algunos volvieron por Puerto Arcángel, otros dieron la vuelta al mundo”. La experiencia de la guerra implicó una transformación de la identidad nacional, “porque partieron como soldados austríacos y a la vuelta, en 1919, se encontraron con que tenían que ser italianos, tiene que ver con la historia que trajeron nuestros abuelos a Bahía Blanca, con esa carga de quiénes somos, contra quiénes peleamos, con quién nos enfrentamos, qué pasaporte traigo, qué italianos encuentro acá, cómo los vamos a ubicar”. Según la historiadora local, estos cuestionamientos condicionaron nuestra historia, nuestra identidad, que merecen ser reflexionadas.
“La experiencia de los trentinos sería una pequeña parte del conjunto de la historia de la Primera Guerra Mundial”, afirmó Ferrandi, que demostró que la temática es del interés tanto de los trentinos que viven en la ciudad como de las personas interesadas en comprender las consecuencias terribles y devastadoras que ha tenido la guerra. Las investigaciones realizadas sobre este momento histórico a través de relatos, cartas, fotografías, publicaciones de diarios es una manera de “plantear de una forma distinta, superar de alguna manera el modo en que tradicionalmente se estudia la Primera Guerra Mundial”.
La participación de la población civil hace pensar al conflicto más allá de la trinchera, “han pasado 100 años y hay algunos números que es necesario recordar: más de 10 millones de muertos, 6 millones pertenecían al campo de los aliados y 4 millones a los imperios de Austria- Hungría, Alemania y Otomano”. En Alemania y en Rusia se contabilizaron 2 millones de muertos, Italia tuvo 651 mil muertos, el Imperio Austríaco más de 1 millón de muertos. “Es difícil contabilizar la cantidad de muertos en los soldados, mucho más difícil aún la contabilidad de los civiles muertos, en realidad los Estados son reacios a hacerlo porque llevar esa cuenta y confesarla es demostrar el fracaso que tuvieron en proteger a su propia población”. En algunos cálculos realizados la cuenta de fallecidos asciende a 17 millones de personas civiles, “por un lado la epidemia de gripe en las filas españolas, y los efectos de la Revolución Rusa, que estuvo dentro de la guerra, después de 1918, por cualquier método que se cuente, 27 millones de europeos habían muerto”. Estos números tan contundentes le han dado el nombre de “La Gran Guerra”, incluso después de la Segunda Guerra Mundial, “ha representado una experiencia que está más allá de la comprensión humana”.
Quienes dirigieron la guerra concebían la misma como en el siglo XIX, “con esa imagen del general que andaba con la espada conduciendo a sus soldados, y se encontraron frente a metralladoras, gases, estaban completamente fuera de la medida, de lo que hasta ese momento se conocía, por eso fue una experiencia traumatizante, y además, encontramos en esta guerra muchos elementos que anticipan todo lo que vino después”.

Autor: Redacción EcoDias