Cooperativismo y sociedad Instituciones

Fecha: Sábado, 24 Octubre, 2009 - 00:00

Precursores

La Cooperativa Eléctrica de Punta Alta fue pionera en Sudamérica, debió luchar contra los privados que intentaron frenar su progreso y hoy es uno de los núcleos de desarrollo puntaltense, con 42 mil asociados. La historia y la actualidad de una empresa cooperativa.

De los 42 mil asociados que releva el padrón societario de la Cooperativa Eléctrica de Punta Alta (CEPA), 23 mil son usuarios del servicio de energía eléctrica y unos tres mil del de internet de banda ancha, que la empresa incorporó al comienzo de la década. “Todos los servicios se brindan en forma de atención personalizada, en cuanto a reclamos o instalaciones”, dice Juan Munuce, el presidente del Consejo de Administración de la CEPA.

Un poco de historia
La necesidad de los propios vecinos parece estar inscripta en la génesis de las empresas cooperativistas. No es distinto el caso de la CEPA, que nació como respuesta a la deficiente prestación y los altos costos del servicio eléctrico de mediados de la década del ’20. Su fundación, en el año 1926, marca un hito en la historia de la sociedad puntaltense, que inició una pulseada con la empresa Industrial Eléctrica, hasta entonces solitaria proveedora de electricidad en la ciudad.
Cuando la idea de formar una cooperativa empezaba a rondar en la cabeza del primer grupo de vecinos, la empresa cortó el suministro de luz a los promotores de la iniciativa. La presión de buena parte de la localidad hizo que debiera dar marcha atrás.
Otro de los capítulos se escribió cuando la naciente cooperativa adquirió el primero de sus generadores. La Industrial Eléctrica decidió entonces reducir el costo de la energía a la quinta parte de la tarifa que cobraba hasta entonces. Con ello, el precio ofrecido por la empresa privada era más bajo que el que vislumbraban como factible los pioneros de la CEPA. No obstante, los vecinos volvieron a optar por la propuesta de la empresa social.
El más increíble de los episodios se forjó después, cuando los industriales panaderos se sumaron a la lista de usuarios del servicio eléctrico cooperativo. La prestataria privada les ofreció un precio especial y, ante la negativa mayoritaria del sector, comenzó a regalar el pan. Pero tampoco tuvo éxito: los puntaltenses seguían comprando en las panaderías de siempre.

Pioneros en Sudamérica
Hasta 1945, la ciudad de Punta Alta y las localidades que hoy integran el distrito de Coronel Rosales estaban bajo la jurisdicción del Partido de Bahía Blanca. Eso no impidió que la ciudad se convirtiera en pionera en la historia del cooperativismo, pues la fundación de la CEPA significó el hecho inaugural en las empresas sociales del ramo en Sudamérica.
El escaso umbral de rentabilidad que ofrecían las ciudades y pueblos pequeños hacía que rara vez las empresas privadas se interesaran en asentarse fuera de las grandes urbes para prestar el servicio. La necesidad de contar con él por parte de la población, pese a ello, iba en aumento y redundó en el florecimiento de cooperativas en varios puntos del país.
Es a causa de eso que, si se repasan los viejos libros de Actas de la CEPA, se puede apreciar que hasta sus oficinas se acercaban grupos de personas interesados en conocer cómo se administraba y estructuraba una cooperativa eléctrica, para luego procurar seguir su ejemplo.

Internet para todos
Además de la provisión del servicio eléctrico, la CEPA ofrece un servicio de internet de banda ancha a través de la empresa Punta Alta Digital. La idea, que comenzó a surgir en los meses de la crisis de 2001, hoy posibilita que también otras localidades, como Bajo Hondo, cuenten con acceso a la red mundial.
Cuando la cooperativa comenzó a evaluar la posibilidad de ofertar el servicio, sólo 500 abonados tenían acceso a la web por intermedio de una empresa prestataria privada. Hoy la CEPA ha logrado aumentar a tres mil el número de usuarios. La lista incluye a entidades sin fines de lucro, como escuelas o sociedades de fomento, a las que sólo se les cobra inicialmente el módem. El dato confirma la idea de que las empresas cooperativas persiguen la satisfacción de necesidades sociales, a diferencia de la rentabilidad económica perseguida por las iniciativas privadas.
Hernán Del Puerto integra Punta Alta Digital y trabaja en conjunto con la Comisión de Telecomunicaciones y Nuevas Tecnologías de la CEPA. Su idea es la que “se planteó desde el primer día: ver cómo llegar a la sociedad para entregarle algo”.
“Hay gente que viene con la PC debajo del brazo, y dice ‘no me anda’. Y nosotros le damos una mano. Cosa que una empresa no hace”, resume.

Información y formación
Eduardo Gómez lleva un año como consejero de la CEPA e integra la Comisión de Relaciones Públicas de la institución. Desde ese rol, explica a EcoDias que “estamos llegando a la comunidad a través de la información y la formación”.
La faz informativa se cumple a través de envíos televisivos y radiales que auspicia la empresa en emisoras puntaltenses, pero es en detallar los compromisos en el orden formativo de la actividad cooperativa que Gómez se explaya con mayor entusiasmo.
En ese orden, la CEPA acaba de difundir en Punta Alta un concurso impulsado por la Federación de Cooperativas de la Provincia de Buenos Aires, que concluye el próximo 30 de octubre y premiará a los mejores proyectos cooperativos elaborados por alumnos del nivel primario de la ciudad: “Tratamos de incluir a los chicos para que lleven a la casa la pregunta de qué es la cooperativa”, explica. La iniciativa ofrece como punto nodal la elaboración de un proyecto cooperativo escolar en torno a, por ejemplo, los tradicionales kioscos que sacian las ansias de los recreos escolares.

Autor: Redacción EcoDias