EDICIÓN 2018 Cultura

Fecha: Martes, 9 Octubre, 2018 - 00:00

Poesía convocante

Del 3 al 7 de octubre se realizó el Festival de Poesía Latinoamericana, otro encuentro que cumplió las expectativas y los recorridos de un público cada vez más amplio.

El Festival de Poesía Latinoamericana está “condenado” al crecimiento, la propuesta 2018 marcó un infinito circuito para escritores, editoriales, participantes e invitados, desde escuelas hasta espacios universitarios y culturales de la ciudad.

Múltiples lenguajes
“El Festival siempre mantuvo la línea de mesas de lectura, reflexiones y compartir en las aulas, y en instancias públicas, con la música presente, tratando de abrir el abordaje de la poesía con otros lenguajes, con otras prácticas”, introduce Lucía Bianco, poeta y una de las impulsoras del evento. Se destacaron las mesas de editores, parte estructural y actual, una posibilidad para pensar esta coyuntura económica por la que pasa el país.
La octava edición marca un crecimiento, con una vitalidad propia, “no queremos que sea una práctica cristalizada sino que vaya escuchando lo que pasa y vaya proponiendo”. Uno de los integrantes de esta propuesta fue la Universidad Nacional del Sur, “y juntos vamos pensando la literatura de acuerdo a los feminisimos del presente, por eso el viernes hubo una mesa con distintas autoras conformada por Mariana Mariasch, Dani Umpi y Roberta Iannamico, que se convirtió en una entrevista abierta para hablar sobre escribir poesía, hacer canciones, periodismo, organizarse y editar en este presente feminista, y cómo eso modifica o no, o de alguna manera trama en sus prácticas artísticas”. Esta tensión contemporánea es rescatada por el Festival para mostrar una postura, “no solo desde una serie de invitadas sino también con contenidos, por eso una parte central fue recordar la visita de Gabriela Mistral a Bahía Blanca hace 80 años, entonces repensamos su figura de mujer que escribe en la década de ´30 y de las mujeres que escriben hoy, cuál fue el antecedente o la importancia de este antecedente con Mistral, Alfonsina Storni, Juana Ibarbourou, y también las diferencias y demandas de este presente, ya no como figuras de mujeres recortadas y únicas, como una isla dentro de la historia de la literatura, sino más un presente que disputa los espacios del diálogo, de edición, de circulación y de escucha específica de lo que las mujeres que escriben”. En cuanto a las figuras femeninas del ámbito de la poesía local, Bianco destaca que es un espacio en construcción, “no son tradiciones estáticas, se van moviendo, muchas chicas jóvenes que están escribiendo y generando poesía, activan espacios, son gestoras culturales, esto es fundamental”. Ana Miravalles, Roberta Iannammico, Lena Díaz, Sofía Merlino y Valeria Mussio representan diversas generaciones de mujeres escritoras locales.
Elvira Hernández, poeta chilena, participó del Festival dejando su impronta con lecturas y testimonios, “ella es fundamental para pensar la poesía y en particular, la poesía chilena en relación con su historia, su propia política y la esfera de lo social, y a las praxis transformadoras del lenguaje”. Brasil, Costa Rica, Uruguay, México fueron algunos de los destinos de escritores, “Dani Umpi, autor y músico uruguayo, también es performer que tiene una presencia en el arte en términos generales, tanto tabiques compartidos. Él puso en cuestión el texto poético separado de texto de letra de canción, una charla que fue muy interesante”.

Redes
El Festival tradujo la gran apuesta al trabajo colectivo, el grupo organizador se ocupó de tender redes, voluntades, sumó espacios y escenarios para compartir las actividades. “No es un trabajo direccionado por un grupo ni unilateral tampoco, siempre hay mucha gente trabajando para que esto suceda, varios museos públicos pensaron actividades centrales, también en las escuelas, en las aulas, muchas docentes involucradas en preparar actividades específicas para que visite un o una poeta y hable con los chicos, desde los trámites administrativos hasta ver cómo esto se entronca con una materia, con los contenidos y con los propios intereses de chicas y chicos”. La Escuela Técnica Nº 2, la Escuela Nº 31, la Escuela Nº 29, la Escuela de Comercio, la Unidad Penitenciaria N°4, Colegio Americano y la Escuela Provincial de Danzas Clásicas fueron partícipes de las lecturas en sus propias sedes, sitios en los que escritoras y autores realizaron lecturas y entablaron discusiones respecto al quehacer poético. La colaboración del personal de la Biblioteca Rivadavia, los y las docentes de la Universidad Nacional del Sur, trabajadores y trabajadoras de Museo del Puerto y Ferrowhite Museo Taller, “son voluntades encontradas, de años y de años, que coagulan en unos días a favor del Festival, tienen cierta intención de circulación y de intercambio de escritura, de edición, de gestión”. Esta complejidad y la construcción en sucesivas ediciones dieron como resultado una buena convocatoria y participación de público en los cinco días en los que sucedió el evento.
“La situación económica modifica por completo la práctica de un editor, que es alguien que lleva a papel un proyecto de edición y también esto, es parte de la historia de la literatura argentina. Cómo los proyectos literarios y de edición de catálogo se han modificado, incluso han encontrado nuevas oportunidades de creación a partir de las crisis económicas en Argentina. No digo que las crisis generen necesariamente oportunidades, sino todo lo contrario, generan dificultades que a veces se resuelven con propuestas inesperadas”, refirió Bianco en relación con el resultado del espacio “Editoriales en Ronda”, una charla abierta que incluyó intercambios de experiencias entre Diego Rosake, Celeste Juliana, Ana Wandzik, Gerónimo Unibaso y Gustavo López, editores y editoras de Hemisferio Derecho, Editorial Maravilla, Iván Rosado, Colectivo Semilla y Vox/Lux. “Es para destacar que quienes están comprometidos con la edición compartan su quehacer, sus dificultades, en lo que hacen día a día”.
Los y las poetas que llegaron desde otros países realizaron su experiencia de lecturas en visitas a Ferrowhite y Museo del Puerto, “constituyeron visitas de interacción con las comunidades, y tienen que ver en gran medida con la tarea que los museos de Ingeniero White vienen haciendo desde hace unos años, la comprobación de que estas tramas de trabajo colectivo se han sostenido y alimentado a lo largo del tiempo”. Ana Wandzik estuvo en el taller Prende, en el Museo Taller, y compartió con chicas y chicos que cada sábado trabajan con serigrafía y herramientas visuales. En el Museo del Puerto, se intercambiaron poemas y comidas con vecinas y vecinos de White, en el marco del Taller de Escritura Macarrónica, “este recupera su experiencia vital de cocineras, cocineros, relatores, memoriosas y memoriosos, comensales a través de la escritura”.
Ernesto Cardenal, el poeta eterno nicaragüense, no se quiso perder el Festival de Poesía Latinoamericana, con sus 93 años realizó una videolectura. Su edad y estado de salud no le permitieron realizar el viaje hasta la localidad. “Una manera de conectarnos con él fue a través de la tecnología y la verdad que fue un sueño hecho realidad”, por lo tanto su voz resonó en el Centro Histórico y Cultural de la Universidad Nacional del Sur.

Autor: Redacción EcoDias