Opinión

Fecha: Martes, 13 Noviembre, 2018 - 00:00

Peligra nuestro Hospital José Penna

Vivo a pocas cuadras del Hospital. Tomé conocimiento de que un grupo de vecinos se está organizando para impedir que lo privaticen o desguasen.
La aprobación del presupuesto nacional, es una prueba irrefutable de que las cosas que son del pueblo no se resuelven entre bambalinas ni en el Congreso de la Nación.
Parto del concepto que a la Patria no se le pide, a la Patria se le da. Y el presupuesto aprobado destruye al país.
Si piensan desmantelar el “Penna” no es un problema interno del Hospital, es un problema del pueblo de Bahía Blanca. Y por ser interzonal, también de ciudades y pueblos vecinos.
Al dolor personal que me causa, quiero hacer pública mi participación en proyectos de los que fui promotor, por eso tengo algo que decir.
Al realizarse el dragado de la ría del puerto de Ingeniero White, entre los años 1989/90 promoví una reunión de una delegación profesional (médicos, con la dirección del Hospital José Pena). Fuimos recibidos y visitamos todo el hospital, fuimos agasajados con un almuerzo, así fue como me enteré de que existían dos salas en los pisos superiores sin concluir.
Propuse a la Dirección del hospital que si les interesaba promovería contactos con la URSS que tendrían como objetivo la creación de una clínica oftalmológica -en esas dos salas sin terminar- con participación del profesor y creador de una Escuela Oftalmológica el Profesor Fiodorov, escuela a la que concurrió el doctor Gimeno, de Bahía Blanca.
Contando con la aprobación de ambas partes, continuamos trabajando.
Le correspondió al doctor Taranto (Director del Pena) transmitir este proyecto al Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, que "lo rechazó”. Apenado, Taranto me lo hizo saber.
Muchas otras iniciativas promoví en favor de la salud, que por razones de espacio no puedo desarrollar aquí. Solo espero que estas líneas sean consideradas por todos.
Alevai es una palabra hebrea que significa “ojalá”.
Así lo espero.
La humanidad (llamémosla hombre), sólo será “ser humano” cuando sea artífice de sí mismo y del mundo.

Autor: Aron Berstein