CARTA ABIERTA AL INTENDENTE HÉCTOR GAY Locales

Fecha: Martes, 23 Julio, 2019 - 00:00

Para vivir tranquilos necesitamos más controles y mayor transparencia

Por Federico Susbielles

La falta de ejecutividad, transparencia y firmeza en los controles por parte del Municipio sobre las empresas radicadas en el Polo Petroquímico se reflejó en el descreimiento generalizado de nuestros vecinos y vecinas a raíz de lo sucedido el viernes por la noche (NR: 28 de junio).
Es una suma de factores: demora en la activación del PRET (Programa de Respuesta a Emergencias Tecnológicas) -cono de silencio que profundizó la sensación de incertidumbre y desprotección-, falta de decisión política para ejercer las facultades conferidas por la Ley Provincial ante un hecho de este tipo, errática posición del titular del Comité Técnico Ejecutivo, y un Estado municipal que gradualmente viene desmantelando los mecanismos de participación y control ciudadanos sobre los indicadores ambientales.
En 2013 nació Qué Pasa Bahía Blanca, una plataforma de monitoreo ambiental desarrollada por empresas y ONGs locales, la UNS, la UTN, el IADO y expertos en medioambiente.
A través de esta página la comunidad podía acceder a las mediciones históricas y en tiempo real de la calidad del aire que respiramos, el nivel de ruidos de origen industrial, los puntos donde los establecimientos industriales arrojan efluentes líquidos a la ría e información general de las distintas industrias y empresas radicadas en nuestra ciudad.
Todos los datos eran producidos por el Comité Técnico Ejecutivo del Municipio. Este proyecto fue reconocido en Canadá y Barcelona y puso a Bahía Blanca a la vanguardia en la producción de mecanismos de gobierno abierto y control ambiental.
Insólitamente, o quizás no tanto, desde 2015, por decisión del Ejecutivo local, la información está oculta y el proyecto desarticulado. No funcionan las mediciones en tiempo real sobre calidad del aire y contaminación acústica, no se puede acceder a los llamados al 911 vinculados a la actividad en el Polo. Borraron y eliminaron de la plataforma registros históricos, la información sobre el vuelco de efluentes a la ría, y de cuatro cámaras web que transmitían en vivo, sólo funciona una.
El intendente decidió apagar la luz, bajar la cortina de la participación ciudadana, quitándoles a las y los bahienses la posibilidad de controlar nuestro ambiente y auditar a las grandes industrias. Concentró toda la responsabilidad, y hoy quiere decirnos que su capacidad de control es limitada. Eso no es verdad. Quizás lo que sí es limitada es su independencia para tomar el toro por las astas y defender a nuestros vecinos.
Esa es una de las cosas que tenemos que cambiar en Bahía: hacernos cargo de nuestras responsabilidades. Es claro que la ciudad tiene que comprometerse con el desarrollo productivo, pero también con que este sea sustentable, sin comprometer la calidad de vida de nuestros vecinos y el medio ambiente. Para ello necesitamos configurar un nuevo Comité Técnico Ejecutivo que funcione con independencia, seriedad y presupuesto suficiente para controlar el funcionamiento de las industrias de alta complejidad de nuestra ciudad y brindar a la comunidad información actualizada, fehaciente y de fácil acceso desde cualquier dispositivo.
Hay que prender la luz, volver a compartir los datos y garantizar el acceso a la información. También debemos consolidar y sumar nuevas áreas protegidas, dotar de recursos y estructura al Proceso Apell, modernizar protocolos y prepararnos en serio para cualquier contingencia que pueda surgir.
La cuestión ambiental es urgente. Menos comentarios y más acción, señor intendente. La hora lo exige.

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