Formación y reconversión laboral Instituciones

Fecha: Viernes, 27 Noviembre, 2009 - 00:00

Para no perder el tren

Mil quinientos alumnos toman parte en alguno de los cien cursos que el Centro de Formación Profesional de Tres Arroyos dicta en tres distritos bonaerenses. El proyecto nació en 1982, por iniciativa de la Regional de la CGT y requería del trabajo de once personas, que se multiplicaron a setenta casi tres décadas después.
EcoDias conversó con Rubén López Muñoz, su actual regente, para mejor comprender aquel pasado y este presente.

Entre mil quinientos y mil seiscientos alumnos cursan un centenar de cursos que el Centro de Formación Profesional Nº 401 “Carlos Natale”, dependiente de la Confederación General del Trabajo Regional de Tres Arroyos, oferta a los trabajadores de tres distritos bonaerenses. Considerado entre los cuatro mejores de la provincia, el CFP tresarroyense nació a partir de una inquietud de la central gremial en 1982 y llega hoy a localidades como Cascallares, Copetonas, Reta, Claromecó u Orense, en su partido, pero a la vez extiende su presencia a los distritos de Adolfo González Chaves y San Cayetano.
 Gestado bajo la órbita del Consejo Nacional de Educación Técnica, el CFP 41 se albergó inicialmente en el edificio de la CGT Regional Tres Arroyos, merced a un convenio suscripto entre la central y la Dirección General de Escuelas del gobierno provincial, a cuya órbita pasó en 1994. Por aquel entonces, la oferta educativa incluía siete u ocho cursos, que no tardaron en multiplicarse exponencialmente hasta llegar a los alrededor de cien de hoy.
“Para todos fue un gran desafío. Una gran parte de nosotros veníamos trabajando en la docencia, pero nunca lo habíamos hecho en lo que es la formación profesional”, rememora Rubén López Muñoz, actual regente del CFP, concejal por el PJ en el HCD de Tres Arroyos y titular de las 62 Organizaciones en su distrito.
El impulso inicial del proyecto lo constituyó la realidad que indicaba la alta tasa de abandono escolar, una de las deudas de nuestra democracia que el neoliberalismo disparó aún más. “Aquellos que veníamos de otro servicio educativo, como la función técnica, notábamos que en el primer año se formaban alrededor de cinco o seis divisiones de alumnos, pero al cabo de los seis años, egresaba una sola división, entre veinticinco y cuarenta alumnos. Es decir, quedaban en el camino 70 u 80 por ciento de alumnos, por distintos motivos”, expone López Muñoz a EcoDias.     

Complementar, producir, formar
El CFP Tres Arroyos ofrece veintidós “familias profesionales” que integran su “nomenclador”, es decir su oferta educativa. Entre otros cursos, puede optarse por los relativos a la gastronomía, la informática, la metalmecánica (como por ejemplo, las capacitaciones en tornería y soldaduras), los idiomas, los referentes a la industria del cuero o la vestimenta, y los inherentes a la actividad agropecuaria.  Si en sus inicios el CFP comenzó con once personas prestando allí sus servicios, hoy se requiere el aporte de unas setenta.
Cada año, antes de comenzar a diagramar la oferta anual y definir un proyecto a implementar, los responsables del CFP se reúnen con representantes políticos de los distritos involucrados y con las cámaras que agrupan a los empresarios de la región, a fin de orientar bajo la forma de un Consejo de Gestión la formación de los jóvenes en razón de su mayor utilidad y mejor aprovechamiento. “Vemos cuál es la demanda, y en base a esa demanda estamos capacitando”, detalla el actual regente del CFP.
 Esta complementación se ve favorecida por la particular conformación de la CGT Tres Arroyos, que nuclea en su seno a todos los gremios presentes en el distrito. Al depender de la central gremial, el CFP recibe las demandas laborales de cada trabajador en pos de una reconversión laboral de forma directa.
En cuanto al vínculo con los empresarios, dice López Muñoz al programa radial “EcoDias y la Región”, “la relación es excelente. Vamos a buscar a los industriales para que nos digan la mano de obra que están precisando”. Según el caso, las prácticas de los alumnos de algunos cursos se llevan a cabo dentro de una fábrica industrial, cedida en su tiempo ocioso por convenios suscriptos con los empresarios del lugar. Otra fuente de equipamiento la constituyen las escuelas de modalidad técnica, que facilitan al CFP la tecnología de que disponen en el tiempo en que ésta permanece ociosa.

Autor: Redacción EcoDias