Opinión

Fecha: Martes, 17 Julio, 2018 - 00:00

Para mí mismo y mi memoria

El 4 de julio amaneció con unos 5 grados bajo cero.
“Soy un pajarillo / Que muy pronto ha de volar” (De una vieja canción española). 93 años, casi ciego, sordo y un cuerpo que dice basta, y una memoria que alimento todos los días.
En el año 1930 nos enteramos que hubo un golpe de estado que derrocó a Irigoyen recién 15 días después, cuando íbamos al pueblo por galleta y carne de vaca (éramos agricultores no conocíamos ni estábamos informados), eso sí con un peso por día una familia de 4 personas o más podía vivir.
Anoche la primera noticia de la TV de Buenos Aires dio a conocer que la inflación en la ciudad de Bahía Blanca trepó a 3,75%. En ese entonces las noticias o un diario lo leíamos unos 15 a 20 días después que se editaba.
En cambio anoche vi dos programas de Dossier, otros en C5N (nacional), Telesur (Venezuela) y RT. (Rusia).
En menos de dos o tres horas recorrí el mundo y supe lo que pasaba en él: México perdió su partido en el mundial pero López Obrador ganó la Presidencia de México.
Le será muy difícil gobernar, más de una mitad de México pasó a manos de Estados Unidos y lo que les quedó vive subordinado a los intereses de Estados Unidos.
Me decía una asistente social que notaba que la gente con la que conversaba (barrios, comedores populares y escuelas con comedores populares) había perdido su identidad nacional, poco le importaba el término Patria, o sea Argentino.
Eso mismo me lo pregunto cuando pienso si existe clase obrera o solo obreros.
Las bases están distanciadas de sus dirigentes y éstos al servicio de los gobiernos y empresarios.
El capitalismo logró disponer de artillería pesada al hacerse dueños de los medios de comunicación.
Crece la riqueza de los ricos y se formaron grandes acumulaciones de poder, mientras crecen la pobreza y el hambre.
Se van cerrando miles de fábricas, las muy grandes, ante la crisis del sistema capitalista se fusionan, mientras que las fábricas y empresas minoristas y chicas se van cerrando.
Los países europeos dominaron por invasión militar, cada uno elegía con que país quedarse particularmente en África.
Los destruyeron como países, los explotaron, ayer escuché que existen 153 millones de niños en pobreza extrema, lo que es igual a hambre.
¿Se puede vivir en un mundo como éste?

Autor: Por Aron Berstein