IV JUICIO DE LESA HUMANIDAD Derechos Humanos

Fecha: Martes, 7 Marzo, 2017 - 00:00

Oscuridad

Pasó por Colón 80 la última testigo propuesta por la Fiscalía. Los testigos que seguirán son los aportados por la defensa. Debido a un corte de luz, se pasó para el siguiente el resto de los testimonios que debían ser escuchados por videoconferencia.

En la Audiencia del día martes 21 de febrero debido a un corte de luz que afectó la UNS, donde se realiza el debate oral, solo fue posible escuchar el testimonio de la perito de la Comisión Provincial por la Memoria, Claudia Bellingeri, quien aportó los datos técnicos del funcionamiento de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, en base a la documentación del Archivo de la DIPBA (Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires).

Una Inteligencia muy activa
La perito Bellingeri, ya declaró anteriormente en la causa 982 “Bayón” y allí explico cómo estaba agrupada la documentación de la Dirección de Inteligencia DIPBA y cómo funcionaba la comunidad informativa.
El 55% de los Centros Clandestinos de la Provincia de Buenos Aires funcionaron en sedes policiales: “El funcionamiento de toda la estructura policial, estuvo en el periodo 75, 76 y en adelante, bajo el poder operacional del Ejercito y la policía estuvo bajo el servicio de este sistema represivo”. Otro dato importante para este juicio es la afirmación que “Cuatrerismo dependía de la dirección de investigaciones, es decir del director de investigaciones, en ese momento Etchecolatz, y dentro del distrito reportaban a la Brigada de Investigaciones”.
“En el territorio de Bahía Blanca existía una delegación de Inteligencia, que fue muy importante y tuvo mucha actividad y está relacionada con la cantidad de material que hemos mandado para esta causa y para otras, estaba siempre relacionada con la Unidad Regional. En un principio su director fue el Comisario Nelo Trujillo”. “La policía de la Provincia de Buenos Aires, tuvo en el distrito de Bahía Blanca, una Delegación de Inteligencia, no en todos los distritos la tuvo. Aquí la tuvo y la usó bastante. La dirección de inteligencia era la que establecía los blancos, las personas a perseguir, las futuras víctimas”. Esto era coordinado con el área de Inteligencia del Ejército.
La perito se explayó sobre lo reconstruido en base a los archivos de la Dipba, del caso fraguado de la victima Daniel Bombara.
Al concluir, el abogado Gutiérrez de la defensa particular, tras una serie de preguntas improcedentes que el Tribunal Oral Federal compuesto por los jueces Martín Bava, José Triputti y Jorge Ferro, le objetó y le marcó como “preguntas infantiles”; regresa a la carga con una provocativa, donde le pide que explique “A que se llama Centro de Detención Clandestino”, a lo que la profesional le respondió en forma contundente, que era un “lugar de detención, tortura, secuestro, exterminio de personas que funciono en toda la Provincia de Buenos Aires”; “lugares donde había personas secuestradas, mal alimentadas, físicamente y psicológicamente torturadas, llegando al punto del exterminio y la desaparición y esos lugares eran coordinados por el ejército y la policía” y le recordó al defensor de represores que “fue un Plan que se sostuvo con los recursos del Estado, se aplicó el terror sobre los ciudadanos”. Un aplauso cerrado del público presente dio cuenta de que sus palabras se escucharon.

El turno de testigos de la defensa
El miércoles 22 por la mañana, se retomó la audiencia en el juicio en curso, siendo el turno de los testigos ofrecidos por la defensa de los represores.
El primer testigo en la sala, fue Rodolfo Ponce de León, propuesto para declarar a favor del imputado Comisario Antonio Camarelli, quien también fue abogado de un imputado en el Juicio de “La Escuelita II” de Neuquén. Relata que era abogado laboralista y de varios sindicatos, se asume peronista, y también dice haber estado todo el tiempo que duró la dictadura militar exiliado en Costa Rica. Explica que defendió al imputado del Juicio La Escuelita II de Neuquén, Oscar Delmagro, por ser quien en los años 70 le avisó que había llegado una orden de detención para él. Así explica que no se pudo negar a defenderlo, cuando éste se lo pidió, ya que “le había dado una mano”. Delmagro era de la comisaría de Cipolletti, el mismo lugar que Camarelli -que cuenta con dos condenas en los juicios de Neuquén-.
Según el testigo, Camarelli se encontraba a disgusto con la intromisión del ejército en su comisaría. Cuenta como Camarelli habría intercedido en la liberación de María Emilia Salto, oriunda de Cipolletti y secuestrada en Bahía Blanca, junto a Manzo y Bombara en diciembre del año 75. Esto demuestra, como ya lo precisó Noemí Labrune de APDH Neuquén, que existía una cierta influencia de Camarelli, ya que pudo lograr que liberen a Salto.
Según le dice Ponce de León al tribunal, al defender al imputado en Neuquén, optó por no tener mucho trato con los demás abogados particulares, ya que eran “profesionales de la defensa de Terroristas de Estado”, lo que genera una reacción y entredicho con el abogado particular Meira, quien le responde que si piensa eso nunca tendría que haber defendido un policía acusado de Delitos de lesa Humanidad.
El segundo testigo en declarar por la defensa, esta vez por videoconferencia desde el Consejo de la Magistratura, fue Carlos Torrengo, periodista y profesor de historia, quien también conoce y distingue a Camarelli diferenciándolo de quienes habían ocupado la Comisaría por parte del Ejercito.
En tercer lugar y también por la defensa, presta testimonio Víctor Hugo Ochoa, por videoconferencia desde Viedma. Refiere conocer al represor Antonio Camarelli, ya que fue convocado por éste a dar clases en el curso de los Oficiales superiores de Policía y también que los hijos de ambos tienen relaciones de amistad. Destaca sus cualidades profesionales, que era un hombre de la policía preparado universitariamente y tiene un concepto “excelente” sobre Camarelli.

Antes de terminar la audiencia, se le da la palabra al represor ya condenado en el Juicio Armada, Alejandro Lawless, quien pidió ampliar su declaración y lo hizo por videoconferencia desde Marcos Paz por casi una hora. Vuelve a leer su declaración, expresando su supuesta falta de participación en lo que se le acusa en este juicio, e incluso también en el que ya fue condenado. Recordamos que este imputado, Alejandro Lawless estuvo ocho meses prófugo con ayuda de su familia ya que en noviembre del 2013 la justicia federal de Bahía Blanca le había revocado la prisión domiciliaria y en el momento de ser conducido a los tribunales se escapó de dos guardias de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, caminando se escapó. En julio del 2014 lo detuvieron a en la zona de Liniers cuando iba a comprar su cena en un restaurante chino.

Más tiempo pasa, menos genocidas condenados
El día 12 de febrero, falleció uno de los imputados en este cuarto Juicio.
Se trata de Carlos Andres Stricker, quien ya se hallaba condenado a prisión perpetua en la 2da parte del Juicio al V Cuerpo de Ejército, que justamente llevaba su nombre "STRICKER, Carlos Andrés y otros s/privación ilegal de la libertad…”.
Con el fallecimiento de Stricker, más algunas suspensiones y el apartamiento de Boccalari, para un juicio aparte, el proceso en marcha que comenzó con 39 imputados, cuenta al día de la fecha, con 33 represores sentados en el banquillo de los acusados, de los cuales muchos de ellos tienen prisión domiciliaria.

Autor: Redacción EcoDias