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Fecha: Martes, 13 Marzo, 2018 - 00:00

Noventa veces Oscar

Los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood pasaron entre la nostalgia del aniversario redondo y las exigencias del nuevo siglo.

La entrega de los Oscar del año pasado se salvó de ser recordada como una de las más flojas gracias a la controversia sobre lo “blanqueada” y machista que seguía la industria y la metida de pata final, que sumó dudas a las que suelen alimentar las competencias de este tipo.
Por eso levantar la puntería en esta edición parecía fácil, aunque finalmente el clima enrarecido por la seguidilla de denuncias y escándalos asociados con acosos sexuales y los movimientos de apoyo a las víctimas se iba a imponer al festejo de los noventa años del premio.
Como presentador repitió Jimmy Kimmel, que con poco despliegue escénico y humor mesurado abrió la velada con autocargadas por la gaffe que lo tuvo como partícipe involuntario en su debut y declaraciones bienintencionadas apoyando la diversidad y condenando a los abusos.
Se proyectaron raccontos con los ganadores representativos de las categorías más importantes a través de las décadas, sumando minutos a una ceremonia tradicionalmente larga, pero eso provocó uno de los momentos más graciosos de la noche -no fueron muchos- al anunciar que se cronometrarían los discursos de agradecimiento y se premiaría el más breve con un costoso jet ski, que fue para Mark Bridges, ganador del Oscar a mejor vestuario por El hilo fantasma.
Lo demás fue el usual desfile de presentadores y ganadores en el que hubo un deliberado intento de repartir más que premiar, como para que ningún “colectivo” quedara disconforme.
Algo que -entre otras cosas- causó que Gael García Bernal desafinara desastrosamente en la introducción de “Recuérdame”, la canción nominada y ganadora de Coco, como un discutible tributo a México.
No hubo sorpresas en los premios más importantes y como se esperaba, Frances McDormand fue la mejor actriz, Gary Oldman el mejor actor, Gullermo del Toro el mejor director y La forma del agua el mejor largometraje.
Tampoco sorprendió que el mejor film en lengua no inglesa fuera la chilena Una mujer fantástica, porque la inclusión de su protagonista como una de las presentadoras lo había cantado” y la incursión de varios invitados para llevar golosinas y agradecimientos a la sala de cine vecina ni cuenta como anécdota.
Historia e inclusión serían las palabras claves de esta nonagésima entrega, pero con pocas emociones, salvo la de algunas manifestaciones como la de McDormand o la presencia de figuras veteranas como Eva Marie Sant o Rita Moreno.
Y el final fue una mezcla de mea culpa y desagravio a Warren Beatty y Faye Dunaway, que regresaron para entregar el premio mayor.
Añosa vidriera, con más alfombra roja y corrección política que pasión por el cine.

Autor: Silvana Angelicchio