PARA VER Y CONSIDERAR Cine

Fecha: Miércoles, 22 Abril, 2020 - 00:00

No tan próximamente

¿La pandemia habrá dado el golpe de gracia a la exhibición tradicional de cine?

Cada uno de los aficionados al cine nacidos en el siglo pasado celebraba la placa con el “Coming Soon” o “Próximamente en esta sala”, que aparecía en pantalla después de cada tráiler o cola publicitaria al comienzo de la función.

Mientras que la mayor parte de la generación Sub 20 ve los cines como una de tantas maneras de acceder a contenido audiovisual, ya que el favorito es el streaming y las seis pulgadas siempre disponibles del propio celular los atraen más que el viejo ritual de introducirse en una sala oscura.
Eso viene pasando e intensificándose por más de una década, dejando al séptimo arte en una posición defensiva, peleando con medios no siempre ajustados a la realidad. 

Desde la industria estadounidense que todavía predomina por su control de la distribución internacional, se respondió con gran espectáculo y 3D, aunque este último ha ido perdiendo convocatoria.
Los niños, el público más buscado porque arrastra consigo a su familia y se tientan con facilidad con los snacks y golosinas -caros- que venden en los complejos, son los que menos disfrutan de los anteojos necesarios para verlo -junto con los adultos con problemas visuales- y aunque siguen estrenando largometrajes en ese formato, la baja de interés se palpa la menor cantidad de horarios en las carteleras y en la proliferación de descuentos y combos como incentivo.
Por supuesto, la publicidad global que circula en internet en amplias campañas de productores e influencers sigue creando expectativas sobre los lanzamientos de nuevos tanques, pero si el estreno no las cumple, una ola de comentarios y memes la baja de cartel rápidamente.
Así las cosas al momento en que se llegó el malhadado Coronavirus, que cerró las salas en favor del aislamiento preventivo y también obligó a reprogramar estrenos y rodajes por tiempo indeterminado.
Muchos films, en particular los de presupuesto bajo, enfilarán hacia los servicios de streaming, pero las grandes producciones esperarán para al menos recuperar su abultado presupuesto y allí se verá la espalda económica de cada estudio o productora.
No se sabe cuándo terminará la cuarentena, pero hasta el cinéfilo más purista debe atenerse a ver películas en pantallas domésticas o nada, lo que se refleja en la suba del consumo online y la cifra de suscriptores.
Con razón, cabría preguntarse si estas no son preocupaciones superficiales ante la enfermedad y la incertidumbre, pero cuando se habla de cine se habla de personas que trabajan para ganar su sustento y el de su familia, que como en Argentina hay cerca de mil salas se traduce en varios miles de puestos en riesgo o perdidos.
En resumen, del lado de los espectadores pasará tiempo para que puedan o se atrevan a permanecer juntos en un lugar cerrado sin temer al contagio y del lado de los emisores, todo apunta a que será difícil que la cadena de producción, distribución y exhibición se recupere pronto, aunque siempre se pueda desear un Happy End.

Autor: Silvana Angelicchio