Liga Barrial de Fútbol Infantil Instituciones

Fecha: Sábado, 29 Septiembre, 2007 - 00:00

Ni ganar ni perder: jugar

Todos los domingos 22 equipos con chicos de 5 a 17 años le dan vida a la Liga Barrial de Fútbol Infantil (LiBaFI) con el dato llamativo de que el que gana en la cancha puede retirarse derrotado, porque no triunfa el que hace más goles sino el que se porta mejor.

La mayoría de los clubes de la Argentina se irían rápidamente al descenso si además de sumar puntos por partido ganado se los descontaran por incidentes. Sin embargo no pasa así, y la violencia está instalada tanto adentro como afuera de la cancha. En un proceso formativo por demás interesante, la LiBaFI intenta que cada jugador, desde chiquito, tome al fútbol como lo que es, más allá del resultado. Y a la vez la liga se convierte en un espacio generador de posibilidades para chicos de bajos recursos que encuentran en cada partido su espacio de diversión, de contención y de responsabilidad.
La LiBaFI arrancó hace doce años -con unos cinco clubes- a través de la idea de Oscar Gutiérrez. A medida que fue pasando el tiempo se incorporaron otros hasta llegar a los ventidós actuales. No se trata de Villa Mitre, Olimpo o Liniers sino de clubes simples, muchos sin sede, que se formaron para jugar esta liga: Colón, San José Obrero de White o Líbano Fútbol del Barrio 1 de Mayo. El técnico de este último es Sergio Salazar quien a la vez es miembro del Tribunal de Disciplina de la liga: “El corazón de LiBaFI es la contención de chicos. Nosotros -y calculo que en la mayoría de los clubes- lo que hacemos es reagrupar chicos para que por lo menos no anden en la calle, que no tomen esos vicios que hoy están tan a mano. Tratamos de enseñarles, con lo poco que uno sabe, los buenos valores no sólo en lo deportivo sino también en lo personal”.
LiBaFI cuenta con 2000 chicos distribuidos en cinco categorías por club sin tener en cuenta que siete de esas entidades también tienen chicas jugando. Cada categoría arranca con 50 puntos los cuales se les pueden ir descontando en caso de tener tarjetas amarillas o rojas, mal comportamiento de espectadores, la ingesta de alcohol, planillas incompletas o la falta de un delegado. Todo esto hace que no solamente los pibes se tomen el torneo con responsabilidad sino también dirigentes, técnicos y familiares: “Se puede jugar al fútbol, se puede ganar y perder sin tener ningún problema. Hoy vemos los casos de violencia que se suceden en el fútbol; la LiBaFI, al mantener esto con canchas abiertas, con una gran cantidad de gente, chicos y también padres, hace que tal vez sea un ejemplo no sólo para Bahía Blanca: debe haber muy pocas ligas a nivel nacional que puedan mantener este movimiento de esta manera”.

Insertar al chico
Todas las tardes Sergio sale de trabajar y directamente se va hasta Francia y Jujuy, el terreno donde entrenan los chicos del Líbano Fútbol, un espacio al que cualquiera puede ir y anotarse para empezar a jugar. Su tarea excede la del técnico o dirigente, porque debe involucrarse en otros aspectos en virtud de las problemáticas que sufre un chico hoy en día: “Veo cambios positivos. Tengo el caso de un chico que tenía muchos inconvenientes personales, inclusive policiales… arrancó con nosotros a los 13 años, charlamos bastante con él y pudimos que de alguna manera cambie. Hoy en día está trabajando, para nosotros eso es fundamental. No sólo tengo que entrenarlos, también hay que conversar con ellos, compartir cosas, nos juntamos y charlamos mucho”.

Fin del partido
Tal vez el problema de más difícil solución radica en el hecho de qué hacer con los chicos que llegan a la mayoría de edad y no pueden seguir participando de la liga. Salazar reconoce que es una cuota pendiente que por cuestiones presupuestarias y por falta de otros clubes donde el jugador pueda continuar, todavía no se pudo saldar: “La liga ha intentado hacer algo el año pasado pero no se pudo. Si el chico tiene condiciones como para participar en algún club se lo trata de ubicar. También hemos tratado de ubicar chicos en el ámbito laboral para que por lo menos hagan alguna actividad pero son muy poquitos”.
Trabajan ad honorem y a pulmón consiguen los fondos para mantener la LiBaFI. Es por eso que Sergio hace un llamado para que se colabore con la liga y que los chicos puedan seguir creciendo en las canchas: “El trabajo que hacemos es bastante sacrificado, estaría bueno que las empresas o la gente que pueda colaborar sepan del trabajo que hacen los 22 equipos. Se hace con mucho sacrificio, gente que trabaja y que sale antes para los partidos del domingo, algunos con un poco más de colaboración que otros pero todos en lo mismo”.

Jugar frente a la basura
Los partidos de Líbano se hacen en el predio prestado por Kilómetro 5 pero los entrenamientos se realizan en un descampado sin arcos en Francia y Jujuy. Frente al mismo, montones de basura son el paisaje diario y el peligro permanente para los chicos: “Es un desastre, da pena ver eso, no podría invitar a ningún club a participar con eso ahí. Es un peligro en todo sentido, es un foco infeccioso, estamos cansados de hablar con el delegado que se ha portado muy bien con nosotros. Pasan a limpiar cada quince días pero eso sigue siendo una asquerosidad, es horrible, a mí me da vergüenza”.

Autor: Redacción EcoDias