POR UN PLANETA MÁS SANO Economía social

Fecha: Miércoles, 19 Agosto, 2020 - 00:00

Mujeres voluntarias apoyan y promueven la lactancia materna

“Amamar” es una organización sin fines de lucro que acompaña a mamás y sus bebes en la práctica de la lactancia materna.

La agrupación está constituida por diez mujeres que cumplen un rol de asesoramiento y contención. No son médicas ni enfermeras pero están sumamente capacitadas y formadas por profesionales de la salud de la unidad sanitaria.
“Nuestro trabajo es estimular en sala de parto el contacto inmediato mamá- bebé. Después a mamas internadas en maternidad las asesoramos sobre los beneficios de la lactancia, vemos que tengan una posición adecuada para amamantar, les controlamos mamas y pezones para ver que no estén lastimados, les indicamos como tienen que poner su bebe al pecho”, expresó la presidenta e integrante voluntaria de Amamar, Kelly Goetta.
La organización no gubernamental nacida en 1986, funciona dentro del Hospital Penna y para llevar a cabo su labor cuenta con un lactario y un consultorio. Sus voluntarias han realizado charlas para futuras mamás en la Cooperativa Obrera en el curso de pre-parto y también para madres de la Asociación de Empleados de Comercio en Ámbar Instituto Médico.
Claro que, por la emergencia sanitaria las asesoras al ser personas de riesgo debieron suspender su actividad y sólo una de ellas se encuentra de forma presencial. La Hermana Inés Cruz es quien está asistiendo en el hospital. Bajo las circunstancias actuales, la atención y comunicación con las madres que necesitan acompañamiento se lleva a cabo a través de la cuenta de Facebook: /amamarbb.

Testimoniar la práctica
Desde el 1 al 7 de agosto se celebra en más de 170 países la Semana de la Lactancia Materna. Fue establecida de forma oficial por la Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef y la Alianza Mundial Pro Lactancia (WABA) en 1992. "Apoyar la lactancia materna contribuye a un planeta más saludable” es el lema representativo del presente año que busca hacer foco en el impacto de la alimentación infantil en el medio ambiente y el cambio climático.
Es posible ver cómo muchas mujeres se han apropiado de este mensaje y han compartido mensajes e imágenes en sus redes sociales. “No puedo dejar de recordar la magia de esa conexión y la sensación única de poder darle teta a mis hijes. Pero tampoco hay que invisibilizar que a veces cuesta, otras duele, que la sociedad no pone más que piedras en el camino, que ninguna mamá debería volver a trabajar cuando su bebé depende exclusivamente de su teta, que no hay lactarios en ningún laburo y las que lo necesitan se deben sacar leche o dar la teta en la inmundicia de un baño, que si podés, te dicen hasta cuándo y si no podés te miran con ojo acusador”, reflexiona Pilar Tomás, quien acompaña el relato con una imagen del rostro de Antonio en plena acción.
María José Montenegro cuenta que pasó por dos experiencias de amamantamiento distintas, “con mi primera hija Luna era más joven, estaba estudiando y no tenía restricciones de horario, le pude dar el pecho durante un año y medio y a libre demanda”. Luna salió de la sala de parto tomando teta, “eso fue inolvidable, muy potente”, también recuerda que ella era una madre joven, y que su posterior embarazo le planteó otros desafíos a la hora de amamantar. Después de 16 años, realizó un tratamiento de fertilización y de esta forma, en plena pandemia nació Miranda. “En la semana 20 de embarazo se descubrió que era una bebé muy chiquita, tuve que hacer mucho reposo”. Nacida prematura Miranda fue derivada a Neonatología, “tuve que aprender a sacarme leche del pecho, estar en el lactario, saber que ella estaba internada, cuidada, protegida, y en el día 10 la pusimos al pecho, y recién en el día 15 empezó a tomar teta”. También recibió leche materna por sonda, mientras permanecía bajo cuidados especiales.
Cuando una bebé como Miranda recibe la leche de su madre obtiene múltiples beneficios, ayuda a la maduración de sus órganos vitales y favorece integralmente a su desarrollo emocional, psico-motor, social e intelectual. Además, en relación al contexto presente lo ayuda reforzando su sistema inmunológico.
“Ojalá todas las que quieran amamantar encuentren cada día menos obstáculos y más palabras de aliento. Ojalá nadie juzgue a la que no pudo. Ojalá seamos conscientes de que esos primeros meses de vida son fundamentales para todo ser humano y de nuestro trato y predisposición a la ayuda depende cómo van a transitar transitarlos mamá y bebé”. La lactancia requiere de un gran compromiso familiar, laboral y económico, “saber que le estás dando más que la leche, le das contacto, anticuerpos, conexión con vos, te escucha y escucha tu corazón”.

DESDE EL COOPERATIVISMO
Trabajadoras y especialistas compartieron un conversatorio acerca de la lactancia materna, en la semana que recuerda la fecha para concientizar sobre la práctica, la iniciativa fue del Instituto Nacional de Economía Social (Inaes).
“La lactancia es la piedra angular de la salud futura, no solamente del bebé sino de la sociedad”, afirmó Mónica Laura Flores González, líder de la Liga de la Leche Internacional, fundadora de Lactancia Sí y consultora. La madre aporta al momento del nacimiento de su bebé elementos que fortalecen su sistema inmune. La leche materna se convierte en el puente entre la vida intrauterina y la extrauterina. La recomendación de que el amamantamiento se sostenga como mínimo durante los primeros 6 meses de vida.
El encuentro virtual contó con la presentación y moderación de Marina Rosa Caivano, y la participación de Mónica Laura Flores González, desde Méjico; María Albarenque, integrante de la Cooperativa Juana Azurduy; Noemí Marciali, de la coordinación de Géneros, Equidad y Derechos Humanos de Inaes; Agustina Suárez, médica pediatra; Adriana Pinzón, de ATE Inaes; Roxana Anaise, Paritaria CIOT Upcn y Marcela Díaz, trabajadora Inaes y co-autora del proyecto Lactario para el instituto.
“Cada vez que una familia elige la lactancia está trabajando en aportar a la sociedad seres humanos plenos que al saberse amados y aceptados profundamente estarán ayudando a combatir pandemias, ya que antes la diabetes, la obesidad y el cáncer se presentaban en edades adultas y no en la infancia”, aportó Flores González.
El metabolismo del bebé se fortalece cada vez más, y la madre sabiendo que el crecimiento se está desarrollando favorablemente puede convertirse en una persona más productiva, más enfocada en el trabajo. “Esto hace que el círculo sea armonioso, el bebé más sano está la madre está menos preocupada. La empresa se beneficia porque debe pagar menos por ausentismo, por gastos médicos o cirugías mayores. A mayor índice de lactancia, menor índice de enfermedades de todo tipo”.
Marcela Díaz, trabajadora y co autora del proyecto del Lactario para Inaes agregó que “la lactancia materna no solo es una cuestión de la madre, es una situación familiar y una preocupación del Estado, por eso es importante que se acompañen con políticas públicas”.

Fuente: El Portal de las Cooperativas.

Autor: Redacción EcoDias