Opinión

Fecha: Martes, 12 Diciembre, 2017 - 00:00

Mi derecho a pensar

Mientras espero poder enterarme (me los leerán) libros que me permitan comprender, entender, conocer, dicho en forma general “lo que está pasando en el mundo”, o mejor dicho en la tierra que alberga 6.500 a 7.000 millones de habitantes.
Libros que me darán el conocimiento del destino de la especie humana, o sea “el hombre”.
Ejerzo mi derecho a pensar.
La enorme gravitación de la economía mundial que nos fue llevando a un poder (globalización) de lo que producimos (función social), facultad que solo la tiene esta especie (humanoide).
Soy curioso, inquieto, quiero saber y, sin quererlo me fui deslizando hasta convertirme (por querer saber) “un investigador científico” (sin escuela, sin estudios), siendo la vida la única universidad que cursé.
No obstante (debo admitirlo) son tantas las cosas en las que me involucée, son tantos los años que tengo que en vez de escribir “100 años de soledad” (García Márquez) yo podría escribir “100 años de protagonismo”.
Quise hacer este introito, para que sepan cuáles son las causas por las que titulo esta nota.
Nací en la Argentina, pero el dolor de un niño que padece hambre me llega viva donde viva.
Mis pensamientos son universales.
Hoy me propongo ponerme en el lugar de un ciudadano chino, especialmente comunista.
China es un país muy grande, con una población cercana a los 1300/1400 millones de seres humanos.
El Partido Comunista chino acusa 89 millones de afiliados.
Con la Revolución de Mao llegó al poder y logró en pocos años un milagro humano, ser la primera economía del mundo.
Los chinos deben sentirse orgullosos, ese militante comunista que participó en el XIX Congreso del Partido Comunista Chino, se debe preguntar: Si estamos orgullosos de ser la primera economía del mundo, nuestro país comercializa tanto en importación como exportación que podría satisfacer las necesidades de los países y pueblos pobres del mundo, ¿acaso no fuimos como comunistas los que consideramos que el mundo está dividido en países ricos y pobres?
Vienen a China miles de empresarios y se formalizan acuerdos.
Primera pregunta: ¿Hicimos la revolución comunista para que se hagan negocios entre empresarios de otros países y los nuestros? (aquí en China las empresas son del estado).
Segunda pregunta: yo desde aquí sé que el Partido Comunista Chino invita a otros partidos comunistas del mundo. Sabiendo que después de la caída de la URSS, todos esos partidos comunistas y lo que conocemos como izquierda apenas quedaron algunos (los estoicos) y la izquierda se fue deslizando a posiciones de derecha (real en la Argentina), ¿qué pasaría si China en los próximos dos o tres años eleva su producción? ¿A de quién va a parar?
Los comunistas cuando se reúnen, no lo hacen para discutir negocios y, si el nuevo secretario del Partido Comunista Argentino está en China y espero la promesa de que me hagan llegar los “cuadernos marxistas”, es porque tengo el derecho a pensar que China ocupará el liderazgo que otrora tuvo la URSS, y lo espero ideológicamente.
No puedo concebir que el P.C. chino apoye a empresarios capitalistas y no a los pueblos del mundo sumidos en una crisis estructural del sistema capitalista.
Tercera y última pregunta: ¿Cómo será el mundo del futuro?

Pensar libremente es liberación
La idea, el concepto de tomar el poder siguiendo los principios de Marx, Lenin, Mao debe retomarse.
¿Para quién crearemos un nuevo mundo; para dejarlo en manos de los capitalistas?
La transición de un sistema económico como el del capitalismo solo ocurrirá si cambiamos este sistema por otro.
No pasaremos de capitalistas a un sistema comunista (eso no sería realidad).
Me conformo en que cada país tenga gobiernos de pueblos y dirijan esos países.
Erradicación del hambre y la pobreza, satisfacer las necesidades de sus pueblos, eso requiere un nuevo hombre (incluye niños, jóvenes, mayores y especialmente mujeres).
Lo que vendrá después dejémoslo a las nuevas generaciones.
Esa transición recurrirá con mayor presencia de los Partidos Comunistas protagónica en número e ideología.
Como sociedad humana perdimos.
La realidad y los hechos me demuestran que esa utopía del pensamiento se convertirá en realidad.
Si queremos cambiar al mundo no sólo será por la vía económica, dependerá de la gravitación ideológica, la recuperación tanto de partidos comunistas como de una izquierda que contribuya a crear gobiernos populares en los que el pueblo sea su protagonista principal, se convierta como proyecto universal de quienes nos consideramos pueblo.
Bahía Blanca tuvo una filial de lo que se llamó “Colegio Libre de Estudios Superiores” (antes de que se fundara la UNS).
Durante 15 años pretendí crear una escuela para futuros cuadros políticos; no pude lograrlo, lo veo como una necesidad ante un nuevo mundo que está en pleno desarrollo y una sociedad humana que no está a la altura de los acontecimientos actuales.
Esto que digo involucra a los comunistas en particular como fortalecimiento y recreación de los principios e ideales del marxismo leninismo y también de una escuela a la que podrían incorporarse jóvenes de distintos sectores sociales y pensamientos políticos que ya no los satisfacen.

Autor: Por Aron Berstein