TRIPLE A Derechos Humanos

Fecha: Viernes, 19 Marzo, 2021 - 00:00

Más testimonios

La causa contra cuatro acusados de pertenecer a la banda delictiva de la Alianza Anticomunista Argentina se reanudó luego de la feria judicial.

Durante las audiencias del mes de febrero continuó la ronda de testigos en la causa que son juzgados Raúl Roberto Aceituno, Juan Carlos Curzio, Osvaldo Omar Pallero y Héctor Ángel Forcelli. Las siguientes audiencias se realizaron el 1 y 2 de marzo.
El miércoles 3 de febrero declararon Néstor Busso, comunicador y víctima sobreviviente del llamado “Circuito Camps” en la ciudad de La Plata, y Raquel Barabaschi, militante de Derechos Humanos y sobreviviente de la dictadura genocida del circuito represivo en La Pampa.
Busso realizó un trabajo de investigación en junio de 1975 para la revista Servicio de Documentación e Información Latinoamericana (Sedipla), que incluyó el asesinato del sacerdote salesiano del Instituto Juan XXIII, Carlos Dorñak, como también la persecución y hostigamiento a un sector de la Iglesia y de la militancia católica relacionada con la Teología de la Liberación o el movimiento de Curas por el Tercer Mundo.
Entre los entrevistados se encontraba el párroco de Punta Alta, Hugo Segovia, quien dio cuenta de la persecución que sufrieran algunos sacerdotes, y el obispo de Bahía Blanca, Jorge Mayer, cuya actitud “fue lamentable y claramente de complicidad con el poder de Bahía Blanca en ese momento”, definió Busso.
En su momento, la mayoría de los entrevistados pidieron que no se publicara su nombre e identificaban a la patota de los Ponce y la patota de Remus Tetu como “grupos armados que circulaban en la ciudad haciendo ostentación de armas, y a los cuales se les atribuía los hechos de violencia”. A eso, se sumaba la presencia de la Marina y la fuerte defensa de los hechos por parte del diario La Nueva Provincia lo que era considerado “una incitación, una justificación de esos hechos de violencia”.
En otra edición de Sedipla, el testigo publicó una carta de una de las víctimas de esta causa, José Manuel González, “como testimonio de un militante cristiano que había sido asesinado”.

Vínculos pampeanos
Raquel Barabaschi fue citada para dar cuenta de los vínculos existentes entre la Triple A de Bahía Blanca con hechos sucedidos en la Universidad Tecnológica Nacional de General Pico, en La Pampa. En 1975, la testigo concurría como estudiante, y relata cómo llegó una patota de matones armados, procedente de Bahía Blanca, que respondían al sindicalista Rodolfo “Fito” Ponce. Como conexión local, indicó al sindicalista pampeano Carlos Aragonés, quien contaba con el apoyo del diario local La Reforma y con un interventor proveniente de la UTN de Bahía Blanca, de apellido Yáñez.
Ante esta situación, el estudiantado realizó una toma pacífica de la regional local universitaria. La policía, junto a la patota bahiense, irrumpió en el lugar llevándose detenidos a alumnos, docentes, directivos y no docentes. Les imputaron delito de usurpación y, a partir de allí, comenzó una persecución y hostigamiento constante hacia todo el estudiantado. La Universidad se pobló de gente armada, cerraron el comedor universitario y el centro de estudiantes.

No sabe, no contesta, no se acuerda
Los días 4 y 5 de febrero el abogado defensor oficial Gustavo Rodríguez convocó a testigos, en su mayoría amigos personales y compañeros de trabajo de los acusados. Los primeros en declarar fueron Roberto Adrián Grill, suboficial de la ESMA, veterano de Malvinas y comisario deportivo; Hugo Alberto Moreno, perito en cereales y oleaginosa; y Víctor “Cachito” Susca, conocido atleta whitense.
Declararon que nunca advirtieron una conducta violenta ni la presencia de armas. Tampoco recuerdan la Triple A, ni sus asesinatos, nada de Rodolfo Ponce, ni de las pintadas en las paredes de la ciudad, ni de la presencia en Ingeniero White de la patota.
El día viernes atestiguó José Manuel El Alabi, empresario de Estibajes Bahía SRL, amigo de Aceituno desde adolescentes y compañero de trabajo; Roberto Armando Ferri, jubilado, ex trabajador de la Junta Nacional de Granos, amigo y vecino de Aceituno; y Juan Carlos Ibáñez, compañero de Aceituno en la Junta Nacional de Granos. Consideraron a los acusados buenas personas, “buenos padres y esposos”.
En su informe H.I.J.O.S Bahía Blanca afirma que resultan inverosímiles los relatos, dada la infinidad de crónicas, libros, documentales que registraron y retratan el baño de sangre cometido en nuestro país entre el año ‘74 y el golpe del ‘76 por parte de la patota de la Triple A. Como datos históricos, la Conadep recibió la denuncia de más de 400 asesinatos realizados por la Triple A entre 1973 y 1976. Los Organismos de Derechos Humanos consignan alrededor de 1.500 crímenes perpetrados por esta banda delictiva paraestatal.

Estrategia fallida
A favor de Juan Carlos Curzio, declaró Marcelo Ganuza. Dijo conocerlo desde 1964, por su vinculación con las motos y el speedway, sin que fuera una relación de amistad o íntima. Lo consideró un buen deportista.
Intentó culpabilizar del asesinato de su primo Gabriel Ganuza a lo que él llama en un primer momento la patota de los Bustos. Ante las repreguntas, comete el explícito fallido de aseverar que fue la patota de los Ponce, repitiéndolo varias veces y sin notar su error hasta ser interrumpido por el abogado defensor, a lo cual responde que se equivocó. Ante las preguntas de la doctora Mónica Fernández Avello, abogada querellante de la agrupación H.I.J.O.S. Bahía Blanca, el testigo cambió drásticamente el tono de sus respuestas, esquivando las mismas y denostando a la profesional.
El segundo testigo fue Hugo José Gatius. Dijo conocer a Curzio desde hacía mucho tiempo, aunque aclaró haberlo visto alrededor de 20 veces desde que lo conoce, ya que él vivía en Médanos desde 1969, y estuvo 25 años sin verlo. A pesar de eso, refirió que lo considera una excelente persona a la cual “le gusta la adrenalina, y al que le gusta la adrenalina hace locuras”. Cerró su relato diciendo que estaba asombrado por la acusación.

Sin memoria
Cerró la ronda de testigos el actual presidente del Partido Justicialista de Bahía Blanca, Adalberto Mario Simón. Dijo conocer desde hacía 30 años a
Héctor Ángel Forcelli, su amigo, es decir con posterioridad a los hechos cometidos por la Triple A. Declaró no saber absolutamente nada sobre el accionar de la patota, a pesar que ya tenía militancia política en el justicialismo en esa época.
De Rodolfo Ponce solo sintió hablar de él porque era legislador nacional, “hace muchos años, no recuerdo, pero nunca me enteré de todo este tema, de la patota, de nada”. En esa misma línea, no sabía que compañeras y compañeros hubieran sido asesinados, baleados o perseguidos por la patota de la Triple A.
A favor de Pallero, fue el turno de Horacio Alberto Bocca, que dijo conocerlo por ser amigo de la familia. Al momento de los hechos, Bocca trabajaba como mantenimiento en la Universidad Nacional del Sur y todas sus dependencias. Consultado si debido a su trabajo había visto alguno de los imputados dentro de la UNS, dijo haber cruzado a Aceituno, en Colón 80, de los demás afirmó que no sabía.
Asimismo, declaró que se encontraba presente en la sede de Avenida Alem 1253, el día del asesinato de Watu: “Fui uno de los que salió corriendo a ver qué pasaba. Estaba ese chico tirado y me impresionó tanto que me fui a Mayordomía. Se cerró la universidad para que nosotros limpiáramos porque había mucha sangre y esas cosas”. Escuchó cómo insultaban y le gritaban a una persona: “Conseguiste lo tuyo”, “te diste el gusto”. “Por la desesperación de los chicos de cómo gritaban, me quedó grabado el nombre de esa persona: Argibay”. Antes de terminar su declaración, pidió “aclarar”, como algo que faltaba decir, que el imputado era una persona buena, solidaria, que conseguía bolsones de comidas o sillas de ruedas.
Después declaró Aldo Domingo García, que indicó que conocía al imputado por ser compañero de trabajo de su padre en la Junta Nacional de Granos y de haberlo visto jugar en el Club Libertad de Villa Rosas, barrio donde el testigo vivía.
Para cerrar la jornada testimonial y la semana de audiencias, declaró el actual vicepresidente del Partido Justicialista de Bahía Blanca y secretario adjunto de la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos, Hugo Álvarez. Refirió haber militado con Pallero desde ‘84, ‘85, en líneas diferentes dentro del peronismo. Desconoció la situación del país en los años donde sucedieron los hechos juzgados. Según refirió, la militancia de ese momento tampoco comentaba nada y lo que sabía de Ponce, era solo por los medios, aunque dijo no saber que tuvo un cargo de legislador.
Mencionó haber estudiado en la ENET Nº 1, y ante la pregunta de la querella sobre la actividad política en dicha escuela, dijo desconocerla, aunque sucedía que “nos tomaban el colegio por ahí, como también lo tomaban los militares, de un lado y del otro”.
La escuela técnica vivió una fuerte represión y 13 alumnos entre 15 y 18 años y un profesor fueron secuestrados y llevados al centro clandestino La Escuelita para ser torturados durante un prolongado tiempo. Sus casos fueron juzgados a partir del primer juicio por delitos de lesa humanidad que tuvo lugar en Bahía Blanca en el año 2012.

Autor: Redacción EcoDias