PARA VER Y CONSIDERAR Cine

Fecha: Martes, 15 Mayo, 2018 - 00:00

Lucky

El actor Harry Dean Stanton se despidió a lo grande en una pequeña realización independiente.

Hay actores y actrices requeridos por estupendos directores, con carreras consistentes e interrumpidas y por tanto exitosas, pero que difícilmente protagonizan y si recomemos sus rostros casi nunca los asociamos con un nombre.
Serían como los cimientos de un edificio, cuya presencia es tan esencial como poco evidente.
En el pasado se los llamaba “actores de carácter”, hoy se los engloba sustantivando el calificativo “secundarios” y entre ellos estuvo siempre Harry Dean Stanton.
Un chico de Kentucky que comenzó a hacer teatro en la universidad mientras estudiaba periodismo, que debutó en la televisión en 1954, dos años más tarde en cine con un rol mínimo en El hombre equivocado de Alfred Hitchcock y por décadas alternó entre papelitos -sobre todo en westerns- televisivos y cinematográficos.
Hasta que finalmente llegaron dos interpretaciones importantes: como uno de los siete tripulantes de la nave Nostromo en Alien (Ridley Scott; 1979) y el protagónico de Paris, Texas (Win Wenders; 1984), como un hombre que intenta reencontrar la familia que había abandonado.
Tenía bastante más de cuarenta años y esos films exitosos y premiados lo sacaron del anonimato, aunque su carrera no cambio demasiado y siguió siendo un secundario -ahora de lujo- para directores destacados con los que colaboró habitualmente.
En 2017,
a los 91 años, falleció unos pocos días antes del estreno de Lucky, su último protagónico -quedan por estrenar un par de trabajos breves- y el debut como director de John Carroll Lynch su colega por actor y secundario eterno, que difícilmente logremos identificar sin aclarar: “el marido de Frances McDormand” en Fargo (Joel & Ethan Coen; 1996) o una frase similar.
El retrato -por centrarse en el protagonista y por el estilo narrativo- de un anciano rebelde solitario y afortunado como adelanta su apodo y el título original, que cada mañana desayuna con un cigarrillo y se lanza a las calles de su desértico pueblito cercano a México.
Un venturoso recordatorio de que el buen cine no necesita ni CGI, ni 3D, ni casi nada más que unos buenos personajes interpretados por buenos actores.
Definitivamente Lucky fue creado a medida para Stanton y hasta comparte con él algunos hechos de su vida, como su breve servicio en un buque de abastecimiento en el frente del Pacifico durante la Segunda Guerra Mundial o su amistad con David Lynch, que interpreta un personaje muy de su estilo.
Inolvidables las escenas de los ejercicios matutinos, el chapurreo en castellano y su conmovedora sonrisa a lo desconocido.
Desafortunadamente este tipo de producciones apenas llegan a las salas, aunque se la pueda ver online.

Autor: Silvana Angelicchio