COOPERATIVA DE TRABAJO MOTOMANDADOS EN LUCHA Economía social

Fecha: Martes, 18 Julio, 2017 - 00:00

Los trabajadores piden más respaldo estatal a la autogestión

La Cooperativa de Trabajo Motomandados en Lucha se sostiene con 25 asociados y una labor permanente en la búsqueda de plenos derechos laborales para los protagonistas de una actividad con muy altos niveles de informalidad y precarización.
Se conformaron en 2011 a partir de una serie de reclamos por parte de cadetes que brindaban sus servicios en la empresa Motomandado, ubicada en Resistencia, Chaco. Hoy, cuentan con un local propio sobre la calle La Rioja y siguen en pie de lucha buscando mejorar su situación laboral y hacer de este rubro un trabajo digno, rentable y seguro.

El comienzo

“Nuestra pelea surgió allá por 2008 para exigir reivindicaciones laborales. Un grupo de compañeros de la empresa Motomandado se asoció al Sindicato Independiente de Mensajeros y Cadetes (Simeca). En aquel entonces, era sólo un grupo de jóvenes exigiendo a la patronal algunos derechos”, contó al también cooperativo El Diario de la Región quien es presidente de Motomandados en Lucha, Fabio Zerpa.
Pese a requerir a los dueños de la empresa algunos derechos fundamentales como los aportes jubilatorios y el acceso a una obra social, la patronal los fue despidiendo gradualmente. Además de esta angustiosa situación, en 2008 dos jóvenes que trabajaban en la empresa, de 17 y 19 años, fallecieron en distintos accidentes, lo cual fue un tremendo baño de realidad para el resto sobre la precaria situación en la que se encontraban.
“Desde ahí, comenzamos a preguntarnos ¿Quién se hace cargo de nosotros, de nuestras familias? En este trabajo estamos constantemente expuestos a este tipo de accidentes”, afirmó Fabio Zerpa. En ese entonces realizaron algunas actividades para visibilizar el reclamo: “Comenzamos a exigir algunas cuestiones a la patronal, supimos hacer marchas y mostrarnos a la sociedad, que creía que nosotros trabajábamos en blanco: hasta el día de hoy, no tenemos nada. El cadete no cuenta con ninguna asistencia social, ni siquiera con alguna ayuda para su herramienta de trabajo, la motocicleta. Todavía el 100 por ciento de insumos dependen del propio trabajador”.
A partir de este escenario de desamparo, decidieron agruparse y gestionar la matrícula de la cooperativa en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes). Lo realizaron con la ayuda de la Asociación de Trabajadores del Estado y de la CTA, mediante capacitaciones sobre el cooperativismo y asesoramiento en cuestiones legales.
A finales de 2011, obtuvieron la matrícula y funcionaron, en un primer momento, en un local (cedido por un partido político) sobre la calle Mitre, para luego alquilar un espacio propio sobre la calle La Rioja, donde actualmente están asentados.

Regularización

Fabio Zerpa y sus compañeros hicieron más que conformar una cooperativa y fueron por algunas conquistas para el rubro en general. Con el apoyo de concejales, en 2010 se promulgó la ordenanza 9.833, que regula a las empresas de mensajería y que otorga además algunas facilidades como la tolerancia en el estacionamiento de las motocicletas en el casco céntrico, entre otros beneficios.
“Esta normativa especifica qué se necesita para explotar el servicio. Antes, cualquier persona creaba una empresa de mensajería. En un garage, se baja un teléfono, vienen los muchachos con su moto, se arma una carpetita de clientes y empezás a laburar”, afirmó Zerpa.
“Una vez puesta en vigencia, la Municipalidad en aquel entonces nunca la aplicó, lo que aumentó la flexibilización laboral porque se compite con una tarifa menor a las empresas más grandes y por el mismo trabajo. Esto provoca la precarización laboral del cadete, que tiene que moverse más para lograr un ingreso mensual decoroso”, agregó.

Economía Social

Consultado sobre lo que significó para el grupo pasar a la esfera de la economía social, Zerpa destacó que “la conformación de la cooperativa era una cuestión medio rara porque nosotros peleábamos con el patrón por el laburo y luego, encontrarnos de golpe con una empresa, manejarla nosotros solos, no entendíamos mucho. Nos costó y nos sigue costando”.
Actualmente, la cooperativa Motomandados en Lucha cuenta con 25 asociados. Este número no es fijo, ya que muchos jóvenes (rondan los 25 años) suelen acercarse y trabajan un tiempo pero luego optan por algún trabajo más rentable. “La precarización también hace que se vea así, porque no hay beneficios”.
Fabio Zerpa también reflexionó sobre la potabilidad de este rubro, ya que –aseguró- “hay algunas empresas que tienen más de 20 años, sobrevivieron a crisis económicas y siguen vigentes”. “Es un negocio redituable ¿Por qué no lograr más beneficios? Hemos logrado aprobar la Ley 8003 (promulgada en mayo) que es la herramienta que permite la regularización de los cadetes, asegurarlos por riesgos de trabajo y conseguir la contención sanitaria instantánea en caso de accidentes”, afirmó.
“Hoy, sería bueno que los gobiernos vean los beneficios del cooperativismo. Mucha gente se queda sin laburo y nosotros estamos haciendo una contención. Hasta 2015, teníamos un aviso en el diario para convocar a cadetes. Hoy, sigue llegando gente a pedir trabajo. Estaría bueno que el gobierno vea adonde dirigir esta financiación, que muchas veces hace a las empresas privadas que después terminan cerrando”, dijo Zerpa en clara alusión a las políticas del corporativismo impulsadas desde el gobierno nacional, que insiste en financiar a empresas privadas, dejando de lado a emprendimientos la economía social cuando más necesitan de su apoyo.
“Hoy en día, con las políticas del Estado nacional es evidente dónde hay que invertir. Yo veo como se despilfarra plata en empresas privadas con subsidios y que luego terminan cerrando o apoyando a una precarización mayor. Te contratan tres meses, después llaman a otro, sólo por el tiempo que dura el subsidio”, aseveró.

Autor: Fuente: www.trabajocooperativo.com.ar