Opinión

Fecha: Martes, 20 Marzo, 2018 - 00:00

Los gobiernos y los políticos, como sinónimo de renta y corrupción

“Mamá, yo quiero un novio / Que sea milonguero / Guapo y compadrón” (de un viejo tango).
Hoy las pibas prefieren… “Mamá, yo quiero un novio / Que sea abogado, político / Diputado o senador”.
La guita mueve al mundo y cuanto más mal habida mucho mejor.
¿Quiénes son los presidentes de la mayoría de los países con regímenes “democráticos” provenientes de las burguesías nacionales al servicio de Estados Unidos? ¿Los más sabios? ¿Los más inteligentes? ¿O los más chorros, que te dejan en la calle y te vacían la cesera?
Ese es el mundo que hoy tenemos, ese es el hombre que hoy tenemos.
Al sistema le canto: “Chorra, me robaste / Hasta el colchón” (tango)
El hombre, en vez de ser humano, pasa a ser depredador.
Unamuno presenció en su Castilla (la Vieja) una represión policial contra campesinos analfabetos que reclamaban porque su estado les robaba. Viendo esto Unamuno pensó y dijo: “Sin embargo, cuán cultos son estos campesinos analfabetos”.
La cultura popular es como un organismo humano que rechaza lo malo.
Solo los pueblos -si se lograse elegir gobiernos populares- podrán salvar a los pueblos.
Que para gobernar elijamos gobiernos populares, candidatos del pueblo que, si hacen bien los deberes los dejamos, y si los hacen mal y se corrompen los echamos.
El hombre es una falsa moneda que debe recuperar su valor.
El mal hombre llegó muy lejos y costará recuperarlo para que se encamine como “ser humano”.
De lo que hay no espero nada, de lo que viene espero todo, a condición de que lo hagamos (los pueblos) nosotros mismos.

Autor: Por Aron Berstein