Opinión

Fecha: Martes, 19 Febrero, 2019 - 00:00

Los alimentos

Se puede vivir sin ropa, sin zapatillas, con cero en remedios y educación. De hecho, es lo que está pasando en la mayoría de los países y pueblos de la tierra. Lo que no se puede es vivir sin comer.
Se dice que la cuestión no es por falta de alimentos, sino por la distribución, es decir hay alimentos que no llegan a los pueblos.
Los ricos y pudientes comen. El 50% de la humanidad (los pueblos) come sólo si trabajan.
La división de la población en clases sociales, la conformación del mundo en que vivimos, ha acelerado las desigualdades sociales, la riqueza se concentró cada vez más en manos de los ricos, y crece la pobreza.
Somos protagonistas de esa desigualdad, el hombre creó al capitalismo en la medida que consiguió acaparar capital y medios de producción.
Quien nació pobre, así morirá.
¿Dónde está el hombre y su destino como condición humana?
Esto pasó a condición mundial.
No hay país y pueblo que no esté dividido entre pocos ricos y muchos pobres.
No solo nos vacían los estómagos, por cuanto recibimos solo lo necesario para tener energía y trabajar al día siguiente.
También se nos vació el cerebro. La educación y el progreso son únicamente para las clases ricas.
El capitalismo hoy destruye a la humanidad.
Debemos volver al hombre para restablecer los valores éticos y morales que tenía como destino al hombre, porque hoy vive a medias.
La espada de Damocles la cambiaron por la de la pobreza y el hambre. Y eso sucede en cada país.
El destino del hombre como “ser humano” es imposible mientras vivamos en este sistema de producción capitalista.
Restablecer un mundo en el que todos coman y tengan una vida digna, nos corresponde a las generaciones que hoy vivimos.
Cambiarlo es posible si los hombres se deciden a luchar (organizadamente).
Cuando en cada país la mayoría gobierne, deberemos hablar de gobiernos populares.
Entre gobiernos populares y pueblos que gobiernen será posible llegar a una distribución de alimentos y el hombre volverá a su condición de “ser humano”.

Autor: Por Aron Berstein