Opinión

Fecha: Martes, 24 Octubre, 2017 - 00:00

Lo que el viento se llevó

Fue una buena película norteamericana, trataba de la guerra civil en Estados Unidos, de norte contra sur, el sur esclavista, el norte progresista,
La guerra que libró fue corta, anexó más de la mitad de México a su país. Los vientos que sembró Estados Unidos, recogen hoy tempestades.
Las guerras mundiales de 1914/1917 y 1940/1945, libradas en Europa, hicieron rica a Estados Unidos.
La historia de América del Norte no liberó pueblos, como lo hicieron Bolívar y San Martín. Sirvió para la conquista, invasión y destrucción de otros países. En los últimos 200 años (según mi visón). Estados Unidos acumuló tanta riqueza, como las que tuvieron todas las civilizaciones anteriores.
Se concedió y se la consideró el mejor país del mundo. A Alaska la compró en 9 millones de dólares al zar de Rusia. ¿Se puede vender un país? Rusia no tiene derecho a reclamar hoy la devolución de Alaska.
Bolivia no se cansa de reclamar (su salida al mar), la parte boliviana que se quedó Chile, ni nosotros de reclamar que nos devuelvan las Islas Malvinas.
A España, Inglaterra le quitó Gibraltar.
Hong Kong sí volvió a manos chinas y Taiwán pertenece a China.
Como poder económico, financiero, político, militar, Estados Unidos asumió el liderazgo como país capitalista. Para ser senador en Estados Unidos, tenés que ser millonario y todo ciudadano blanco tiene derecho a portar armas y tenerlas en su casa para defender sus bienes privados, eso lo trasladó al mundo y ahora este mundo le está pasando la factura…
Solo un Papa de la Iglesia Católica se atrevió a hablar de “capitalismo salvaje” y ponía sus ojos en Estados Unidos.
El pensamiento humano data desde el momento en que su cerebro comenzó a funcionar, hace unos 40 mil años, comparados con la naturaleza (la tierra) estamos en pañales.
La separación del mono y la creación de una nueva especie pensante, no trajo ni lo humano ni la liberación de la esclavitud de esa nueva especie.
Los logros sociales o los logros antisociales son producto del comportamiento del hombre.
Se puede hablar de Dios, pero las religiones nacen miles de años después.
El capitalismo convirtió al mundo en el “opio de los pueblos”, y fue el filósofo Nietzsche quien por primera vez atinó a decir: “Dios ha muerto”.
O nos exterminamos como especie o nos convertimos en verdaderos seres humanos.
Cuando a Arthur Miller, maestro del drama norteamericano, se le concedió el premio “Príncipe de Borbón” en España, sus primeras palabras fueron “el teatro ha muerto en Estados Unidos”.
El capitalismo -en el caso de Estados Unidos- tendrá que admitir que su ciclo histórico está muriendo, ya no sirve, ni es capaz de satisfacer las necesidades de la humanidad, éste será un país más grande e importante pero no dueño del mundo.
El dólar será moneda en el interior de Estados Unidos, pero no puede ser la dueña de las monedas del mundo.

Autor: Por Aron Berstein