Opinión

Fecha: Martes, 25 Abril, 2017 - 00:00

Las Pascuas

Del cura gaucho al cura pobre.
La película “El cura gaucho”, protagonizada por Enrique Muiñio, nos dejó un ejemplo de lucha guerrillera en los albores de nuestra Independencia.
Los curas pobres, los que sí están en contacto con el pueblo, son verdaderos ejemplos de cómo la religión se solidariza con la pobreza.
Abren comedores, plasman en la práctica vías que permanecen vigentes a través de los años.
El papa Francisco celebró las Pascuas en el Coliseo, donde se sacrificaban a los cristianos para comida de los leones.
Las religiones no pueden permanecer neutrales viendo lo que pasa a los pueblos del mundo, como no puede permanecer indiferente ante los sufrimientos del pueblo.
La división de la sociedad humana en clases sociales, dio lugar a una Iglesia rica y otra pobre.
Hubo sectores que apoyaron la dictadura militar aquí y en otros países, consistieron en golpes de estado contra gobiernos, en síntesis, pertenecían a las derechas donde habitan los sectores más retrógrados de la sociedad humana.
La concentración de la producción mundial (que es función social), acaparada y en pocas manos, fue modificando el concepto del sistema capitalista, eso no tiene nada de religioso. También dividió a la Iglesia.
Por eso tenemos obispos que le son fieles a Jesús y al pueblo. Y tenemos obispos anticristo.
La política instaurada por el gobierno de Macri es antipopular, antiobrera, antihumana y, para poder aplicarla, recurrirá cada vez más a la represión. ¿De que lado se pondrán las iglesias?
En mi larga vida vi personas creyentes que simpatizaban con el comunismo. Yo mismo lo viví, mi abuela paterna era religiosa.
La pobreza en las generaciones que nacimos en Argentina y la pobreza que veíamos nos imponían desde sectores ricos, nos fue llevando hacia posiciones de izquierda.
Por mis luchas y militancias recibí una condecoración otorgada por la policía: “captura recomendada”.
Quería a mi abuela y, aun en plena clandestinidad pedía permiso a mis tíos para que me dejaran verla, era muy pequeña y encorvada, me sentaba cerca de ella, mientras preparaba el té y masitas caseras con que me agasajaba.
Era inteligente y sabía que preguntas como ¿dónde vivís?, ¿de qué vivís?, no podía hacerlas. También yo sabia que mi visita debía ser corta. Al irme me dio un beso en la frente y me dijo: “Yo sé que ustedes (los comunistas) tienen razón, pero no me toquen a Diosesito”.
Las Pascuas se celebran este año en el mismo día, ví la de Iglesias en Moscu (antes URSS), Ortodoxa, Gregoriana y Católica.
Hay una guerra entre Religiones.
Los árabes y musulmanes luchan en sus países y rezan a su Dios.
Las desigualdades sociales y la división en clases crean luchas internas en las religiones.
Visité muchas veces la Arquidiócesis local a raíz de una nota que recibí del Vaticano y de Juan Pablo II, conocí a varios curas.
Conversé con científicos de varios países y les pregunté por qué la ciencia y la tecnología no intervienen a favor de la paz y para que la ciencia y la tecnología se pronuncien y actúen al servicio de la humanidad.
También ellos son prisioneros de un capitalismo salvaje y anti humano.
En mi última conversación con un científico de visita y que recorre el mundo, al término me hizo una confesión que me dejo asombrado, en lo íntimo me dijo: “La ciencia es también una religión”.
(Del autor) El conocimiento, el saber y la verdad.

Autor: Por Aron Berstein