VIGENCIA Cultura

Fecha: Martes, 19 Diciembre, 2017 - 00:00

La voz humana

“La Voix Humaine”, obra de Jean Cocteau y Francis Poulenc, subió al escenario local. La tragedia lírica que vislumbra la vigencia del género con una lectura actual.

Una puesta en escena dinámica, osada y un punto de vista nuevo hizo que “La voz humana” sea una opción atractiva para el público bahiense. Tres funciones para distintos públicos actualizaron la mirada de la tragedia lírica. “Lo que llamó la atención fue que la propuesta era de 40 minutos y contaba con un solo personaje, en la misma se valoró este material de ópera, dinámico, osado y posible de hacer” contó Javier Jacobi, director escénico de la obra de Cocteau Francis Poulenc.
La Voz Humana es una obra del siglo pasado, “tiene ya 70 años, sin embargo, está hablando de manera vigente, sobre todo desde la propuesta musical, tiene pasajes cromáticos. Parece recién hecho ayer” apuntó el director, “en esta propuesta hay varias premisas, lo que tiene que ver con el oficio de la dirección escénica se intenta siempre vincularse con una forma nueva, un abordaje desde una perspectiva distinta, esto tiene que ver con captar un público que, lamentablemente, ha creído que el género lírico corresponde a un sector o que es aburrido, en realidad, nos hemos enfocado en hacer una puesta teatral”.
Justo se trazó una casualidad, con la presentación de la misma obra en el Centro Cultural Kirchner, “pude hablar con el director de escena, Alejandro Cervera, que la realizó, hablamos de esta coincidencia, tenemos un punto de vista que nos une en esta tragedia, esta mujer que en soledad atraviesa la instancia de abandono, aunque son puestas distintas” aclaró. “Creo que lo que está sucediendo es que es un material que aborda la soledad, a pesar de la existencia de tantas voces. Lo relaciono con lo que nos puede llegar a pasar con las redes sociales, donde hay supuesta compañía, gente que nos rodea, y que nos hace creer que estamos en una situación de red o comunidad cuando en realidad se está muy solo”.
Un deseo que planteó Jacobi a Cervera es la realización de un encuentro, “si podíamos pensar un abordaje de ambas compañías en simultáneo, aunque armarlo requiere una logística para la compañía independiente con muchos costos”.

Complicidades
Cocteau y Poulenc escriben desde una dramaturgia hermosa y una música espectacular, calificó Jacobi. “Desde sus lugares proponían búsquedas muy numerosas, así que intentamos que este proyecto esté con ese perfil de algo distinto. Por eso tiende un puente fuerte, sobre todo en esta última presentación en la Casa de la Cultura, que aborda, posiblemente, la violencia de género. Veíamos que el personaje de esta tragedia lírica está sometida a una instancia machista, y concebida la mujer en esta época como un objeto o un elemento para rendir culto al hombre, lo que he denominado ´estar dispuestas al macho´. La dramaturgia plantea situaciones de una sociedad patriarcal, el personaje femenino está totalmente dispuesto para obedecer lo que le dice su pareja masculina, pero llega un nivel de maltrato psicológico, tomamos esta posibilidad tan actual y proponer un análisis en el que cada uno pueda hacer un proceso”.
Valeria Mangaro Balestri, mezzosoprano, Paula Barrio, soprano, Jorge Lepez, en piano y Javier Jacobi en la dirección escénica, “si bien nos conocíamos en el espacio de la lírica, es la primera vez que emprendemos un proyecto de estas características”. Los ensayos llevaron un año y medio desde la música como la escena, “es un proceso largo donde uno empieza a convivir con el colega, con mucha frecuencia y aprendiendo de lo que nos pasa”.
El anclaje de la obra está dado en la crisis de la protagonista, “y hacemos un puente hacia una lectura actual posible”. El Dr. Pizarro, psiquiatra, ofició de coach de la puesta en escena, “nos dio un marco teórico interesante para poder construir estos personajes que son víctimas de alucinaciones, delirios, de instancias oníricas, y él desde su conocimiento de la psiquiatría y del teatro trabajó con nosotros”. El desarrollo del perfil de los personajes en este contexto permitió investigar qué sucedía psíquicamente, “la propuesta es también fuerte físicamente, desde la dramaturgia se propone un gran desafío a las cantantes”.
La bibliografía desarrolla que Cocteau y Poulenc compartían una amistad profunda, “el texto teatral se lleva como pieza teatral en 1930, como un unipersonal; en 1958, es el abordaje con música y escena, es homónimo, el mismo texto convertido a la propuesta musical. Eso hace que las atmósferas potencien la cuestión sonora”. En la biografía de ambos autores se sugiere una posible relación de pareja, “eran dos fuertes arquetipos de la cultura del siglo XX, esas almas se conectan”. Jacobi describe a Francis Poulenc como un artista multifacético, ya que tiene 3 obras de ópera reconocidas, “Les mamelles de Tiresises”, una ópera bufa, “Diálogos de carmelitas”, un drama, “esta última ha sido calificada como la mejor ópera del siglo pasado”. Su música coral es extraordinaria y la música sinfónica es preciosa, tiene muchísima música de cámara para instrumentos de teclado y vientos. “Tuvo momentos místicos en su vida, entonces empezó a crear material vinculado al credo católico, es una enormidad, es un panorama muy variado y creativo”. Jean Cocteau también fue un artista plástico, “pintaba mucho, hemos visto parte de su obra. Su bastión más importante es el cine, aún lo podemos ver a través de Youtube, es de una inmensa poesía. Estamos hablando de dos personas brillantes, dos luminarias que trabajaban desde muchísimas disciplinas y eran transdisciplinales ellos mismos”.
La Casa de la Cultura fue uno de los escenarios de las tres funciones, “es un espacio de cámara, le hemos sacado el jugo porque hemos usado las otras salas además de la tradicional”. El Teatro Municipal fue otra puesta, “además en el Conservatorio de Música realizamos la primera, a modo de avant premier, reservada solamente a los estudiantes del Instituto y de la Escuela de Teatro, entendíamos que con una entrada ellos se iban a ver limitados, así que para nosotros lo importante era que el material llegara a las nuevas generaciones”. En la función estreno asegura que “pudimos ver muchísimos aspectos de la obra, la llegada, los cantantes también reflexionaron sobre la estética de Poulenc, poco abordada y cuánto hay que no se sabía. Nuestra idea no era ofrecer un puré masticado sino la posibilidad de elaboración, mínima o mucha”.

Autor: Redacción EcoDias