MUSEO Y ARCHIVO HISTÓRICO Cultura

Fecha: Martes, 7 Agosto, 2018 - 00:00

La piel del tiempo

Un patrimonio que se pone a la vista, un desfile que coloreó épocas, modas y documentos textiles de un espacio de investigación.

“Trabajamos durante tres meses con el equipo del Museo” confesó Nicolás Rossetti, vestuarista, que logró una indagación con materiales documentales y textiles con los que cuenta el Museo y Archivo Histórico. “Conocía el patrimonio textil y entonces, les aporté la idea de realizar un desfile con las pieles que se conservan en él”, la propuesta es una iniciativa de puesta en valor y una recreación de las piezas de piel a través del tiempo.

Una buena decisión
El primer desfile realizado en la sede de la calle Saavedra 951, sede del Museo municipal, le dio vida a vestuarios y contextos. “Como cualquier pieza de museo que se preserva, ellas no solo son abrigos de piel, también hay sombreros con plumas, hay vestidos y piezas del patrimonio que se sumarán a mis vestidos, creamos una fusión entre el patrimonio del Museo como también de mi trabajo, hemos logrado una armonía entre ambos”. El uso de la piel como objeto de museo es una valoración necesaria y al mismo tiempo exige ubicarla como en un tiempo, “cómo pasa la piel de ser un objeto de abrigo a un objeto de lujo, y a la visión actual que se tiene del material, que es de protección de los animales, por eso nos parecía una buena idea esta evolución”.
La puesta en valor patrimonial en un contexto de temporada fría es un desafío a la imaginación, “creamos un espacio de trabajo e intercambio en el Museo, como artista nuevo me han abierto las puertas para hacer”, la colaboración es una instancia lograda entre trabajadoras y trabajadores del Museo junto al vestuarista. “La mayor parte de las pieles son de los años 1940 a 1970, y pudieron ver porque las piezas tienen un determinado tamaño, en algunos casos se lucieron como se veían originalmente, y otras fueron puestas en forma aggiornadas, de todas formas, se visibiliza bien el estilo”. Tapados con detalles de mangas, que las colocan en determinadas épocas y modas, por lo tanto se distinguen las rectas, las que tienen el puño doblado, el elástico; otro punto a tener en cuenta, son los cuellos, estilos que marcan tiempos y evoluciones de la moda. “Acompañamos con sombreros, carteras, estolas, el Museo cuenta con una gran cantidad y variedad de estos objetos, que nos permitieron recrear diversos estilos, con detalles de distintas épocas que puestos de determinada manera son armónicos, incorporamos pieles falsas para mezclar con las originales”. La convivencia de diversas épocas se hizo visible, “la piel marcó en la ciudad una etapa de la vida de los bahienses, las piezas son diversas y pertenecieron a familias de una buena posición económica, ya que su valor fue para determinada clase social y para determinado tiempo”.

La otra muestra
El desfile fue la recreación del vestido femenino, “las mujeres transcurrieron por la pasarela en una unificación de distintas ramas del arte, el primer desfile que se realizó en el Museo visibilizó la muestra, no como objetos detrás de una vitrina sino que cobren vida en una puesta en escena, recreamos a esas mujeres”. La pasarela de estilo barroco fue acompañada con otros objetos patrimoniales, que “puso a las mujeres en un ámbito íntimo, que nos permitió imaginar a las bahienses en sus espacios, lugares donde se guardaron estas piezas, tan cuidadas y valoradas”. Las piezas están en excelente estado, la preservación es muy importante y delicada en cuanto a prendas de vestir, “por eso la selección de las modelos para el desfile fue una tarea primordial, justamente por el valor patrimonial que tienen las piezas, hay que ser muy cuidadoso y más allá de que sea vestuario, son delicadas por el tiempo que tienen, muchas de ellas cosidas a mano, tanto como las telas y las posturas son frágiles, además, no se contempla el uso en persona en su conservación sino en muestra”. Las modelos que fueron consignadas pasaron un proceso de selección donde se privilegió su capacidad para adaptarse a las piezas, para que no se dañen al colocarlas o generar los cambios de vestuario, ninguna de ellas es profesional. “A la hora pensamos muy bien cada detalle para que realmente se pueda llevar a cabo y teniendo muy presente que son piezas museológicas”, por lo tanto los cambios de vestuario en relación con los cuerpos demandaron un trabajo más.
Desde la temática y su encuadre, la investigación y puesta en escena, demandó acuerdos a la hora de seleccionar pieza, modelo y accesorios. “En ningún momento quisimos transmitir un mensaje erróneo, pensamos la temática y por qué lo queríamos contar, durante el desfile hubo un trabajo de pensar cómo se iba a ver, también de coincidir las piezas viables, los objetos que acompañaron y la persona que los lucía”. Entonces, el patrimonio se puso en diálogo con aquellas realidades y vidas cotidianas, para seguir después en la muestra de la institución. “Fue un desfile teatral, no fue concebido como histórico, sí las piezas pertenecen a un determinado tiempo y espacio, como las valijas, los tocados, los sombreros, nos tomamos la licencia de jugar con unos detalles actuales, el público fue remitido a otra época, un juego de imaginación y recreación”.
Hoy en día con las nuevas tecnologías aplicadas a lo textil generan hermosas pieles sintéticas que al ojo común pasan por verdaderas, “no es necesario sacrificar animales para poder producir una pieza de piel de muy buena calidad, por eso sobre el final del desfile propusimos esta nueva visión que se tiene del uso de las pieles, en protección de los animales. En ningún momento nuestra intención fue realizar una apología del uso de pieles de animales, siempre tuvimos presentes son piezas de museo, documentos textiles, y lo que quisimos hacer fue darles vida a través de este desfile. Sí recalcamos el valor que tuvieron en su tiempo y espacio, en su contexto social e histórico, que es innegable”.

Autor: Redacción EcoDias