FRENTE COSTERO DE BAHÍA BLANCA Opinión

Fecha: Martes, 31 Julio, 2018 - 00:00

La necesidad de una planificación integral a largo plazo

Recientemente, un proyecto del gobierno municipal, busca ceder tierras públicas destinadas a espacios verdes para la construcción de pistas de speedway y motocross, poniendo nuevamente en jaque la conservación del frente costero bahiense.

En diciembre de 2017 el Automoto Club y el Club de Pilotos de Motocross de Bahía Blanca, con el consentimiento de palabra dado por funcionarios públicos del Municipio de Bahía Blanca (MBB), comenzaron las obras de relleno y delimitación perimetral de terrenos públicos ubicados sobre la Ruta Nacional Sur Nº 3, a la altura del km 692. El objetivo esla construcción del “Circuito de Speedway y Motocross Bahía Blanca” asignando 10 y 11 ha, respectivamente, a escasos metros del Balneario Maldonado y de la Reserva Costera Municipal. Las obras comenzaron sin el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado, y sin haberse convocado a la Audiencia Publica en Materia Ambiental como lo establece la Ordenanza 14.253 con el objetivo de; “conocer la opinión de la ciudadanía respecto de una decisión administrativa o legislativa a tomarse”. En este sentido, al no haberse respetado el debido proceso administrativo, ambos clubes incurrieron en un acto de usurpación de tierras públicas. Tanto el Sr. Intendente Héctor Gay, como así también, la responsable del área de Gestión Ambiental, Lic. Adriana Chanampa, y el Subsecretario de Planificación y Desarrollo Urbano, Arq. Luis Pites, obraron con absoluta connivencia para que esto ocurra.

El EIA presentado en forma conjunta por ambos clubes, e incluso su ampliación posterior solicitada tras haber sido rechazado por el mismo MBB, fueron totalmentetendenciosos y en esencia, muy deficientes ya queno cubrieron los aspectos ambientales y sociales críticos del proyecto, como tampoco los impactos ambientales negativos más significativos, muchos de ellos de carácter irreversible y no mitigables.
En este sector se ubica el Parque Marítimo Almirante Brown, el cual, según el Código de Planeamiento Urbano esta categorizado como Zona Urbanización Parque (UP3) “Parque Marítimo Almirante Brown, corresponde a zonas destinadas a espacios verdes o parquizados de uso público”. En este sentido, se plantea como incompatible con el objetivo de “recuperación de costas” planteado en documentos de planificación preexistentes; el Plan de Desarrollo Urbano de Bahía Blanca del año 1970 y su reformulación de 1986, el Plan Estratégico de Bahía Blanca del año 1999 y las reformulaciones de los Códigos de Planeamiento Urbano y Edificación del año 2008. En dichos documentos esta zona ya había sido reconocida como un sector donde se promovieran las actividades al aire libre como el camping, la natación, los circuitos de salud, la observación de aves, etc. compatibilizando con el uso recreativo y de esparcimiento que actualmente se lleva a cabo en el Balneario Maldonado. En concordancia con estos conceptos, la Comisión Asesora Permanente de Planeamiento en su Acta 549 en alusión al proyecto de las pistas expresó claramente la incompatibilidad de la actividad privada en un sector público sugiriendo la relocalización del mismo. En otro documento técnico, emanado por la propia Subsecretaría de Gestión Ambiental, se deja en claro que, de llevarse a cabo las pistas “lejano estaría a mantener un equilibrio con el entorno circundante y las actividades que fueron planteadas para su creación”.
En el año 2015, el MBB firmo voluntariamente un compromiso internacional ante la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras que aplica sobre la Reserva Costera Municipal. Es decir, se comprometió a no llevar adelante acciones que generen impactos negativos sobre las aves playeras migratorias y sus hábitats. Está comprobado que la exposición a los ruidos generados por este tipo de vehículos ocasiona serios daños sobre las aves y la salud humana. Así, según lo manifestado por los responsables de este proyecto, se prevé que la emisión de ruidos se llevará a cabo durante todo el año, afectando de forma directala biota y a la población local en un radio de menos de 500 metros (Barrio Vista al Mar ex Villa Caracol). Este punto crítico no fue abordado en el EIA.
A escasos metros del área, se encuentra la Reserva Costera Municipal. Para el observador poco experimentado, y en particular paralas distintas gestiones municipales (responsables del saneamiento del lugar), paradójicamente arbustales y cangrejales fueron y son considerados como terrenos “baldíos”. Sin embargo, en este sector de una complejidad paisajística aparentemente pobre, existenhumedales y relictos de vegetación autóctona con un importante valor de conservación. Este sistema de humedales brinda múltiples beneficios directos e indirectos a través de servicios ecosistémicos. Los humedales son indispensables para la vida por los servicios que brindan: desde el suministro de agua dulce para consumo humano, alimentos, materiales para la construcción, medicinas naturales, sitios de recreación y turismo, protección costera, regulación de las inundaciones, la recarga de aguas subterráneas y la adaptación y mitigación al Cambio Climático Global. El frente costero de Bahía Blanca fue identificado como uno de los sectores más vulnerables del ecosistema y en caso de concretarse este proyecto, se acentuarán aún más los procesos de fragmentación y empobrecimiento ecológico.
Ya fue publicado en la literatura especializada, que, debido a sus características geomorfológicas, la costa de la bahía Blanca, sufrirá más tempranamente los efectos del incremento del nivel del mar debido al Cambio Climático Global. Este aspecto no ha sido tenido en cuenta al momento de pensar el desarrollo del sector, el cual debería ser preservado manteniendo sus características naturales. Dicha medida garantizará, en el corto plazo, una mejor calidad de vida de sus habitantes, a través de la generación de espacios verdes que faciliten el contacto de los habitantes con la costa. A largo plazo, evitará el uso de recursos económicos públicos para mitigar, por ejemplo, los efectos de las crecidas y la erosión costera, simplemente dejando que operen los procesos naturales de los sistemas de humedales y marismas sin costo alguno, como lo vienen haciendo por cientos de años.
Echando mano a la historia reciente, encontramos un caso que bien sirve para ejemplificar como ciertas malas decisiones políticas impactan sobre el bien común, por lo general sobre los sectores socialmente más vulnerables. La instalación de la planta de tratamientos cloacales Tercera Cuenca, por ejemplo, generó un impacto ambiental irreversible para el Balneario Maldonado (hoy funcionando con agua de perforación) y pérdidas económicas. Desoyendo las recomendaciones técnicas que desestimaban la ubicación de la planta en la zona interna de estuario, se procedió a su instalación. Ante las reiteradas fallas y los elevados niveles de bacterias coliformes se debió clausurar el balneario por dos años y se redujo el uso de agua de marea para las piletas. Hoy estamos cometiendo errores similares, lo cualescobran mayor relevancia si consideramos la existencia de zonas alternativas que generarían menores impactos ambientales, incluyendo dentro de estos la sobrecarga de tránsito vehicular sobre una zona que ya está al límite de su capacidad.
Es tiempo que desde el Municipio de Bahía Blanca se inicie un camino que promueva la búsqueda de la convivencia entre las actividades propias derivadas de una ciudad en crecimiento y la conservación de la biodiversidad. Este primer paso podría darse incorporando en una planificación integral estos sistemas de humedales costeros, reconociendo su vulnerabilidad y garantizando su sustentabilidad a largo plazo. La instalación de cualquier emprendimiento en este sector debe garantizarla continuidad de los procesos biológicos en funcionamiento, dentro de los cuales se incluyen los servicios ecosistémicos que brindan beneficios directos para el bienestar de la población. Los funcionarios municipales, bajo su único rol de meros administradores temporales de los bienes públicos, deberían de velar para que esto finalmente suceda.

Adhieren las siguientes instituciones: Gekko-Grupo de Estudios en Conservación y Manejo de la UNS, Tellus-Asociación Conservacionista del Sur, Consejo Argentino de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, Comisión de Especies Emblemáticas del Municipio de Bahía Blanca, AVDA-Asociación en Defensa del Ambiente de Gral. Daniel Cerri, Guardianes del Estuario, docentes universitarios e investigadores del CONICET, Club de Observadores de Aves de Bahía Blanca Loica Pampeana y Estación de Rescate de Fauna Marina “Guillermo Indio Fidalgo”.

*Por Pablo Petracci

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