Opinión

Fecha: Martes, 27 Noviembre, 2018 - 00:00

La especie humana y su destino

Llevo unos 7 años prácticamente sin salir de mi casa. Edad, ceguera, problemas físicos, hasta ahora no afectaron mi salud mental.
Apenas distingo, como con la luz de posición de un auto… No tengo “luz baja” y no puedo leer.
Me tomo mi tiempo para elegir los temas sobre los cuales escribir. Es difícil. Cada día suceden acontecimientos a nivel mundial, me dedico a escribir en la mañana y dedico la tarde a ver y oír (hasta donde puedo) los noticieros.
Tengo en mi casa en dos tomos la historia de Estados Unidos.
Sé que la revolución por la independencia de Estados Unidos comenzó por el año 1771 y terminó con su triunfo en 1783.
Crearon una Constitución, la más avanzada de todos los países de la tierra.
En 1823 surge la Doctrina Monroe que sepulta a la Revolución y a la Constitución.
Por razones entendibles Estados Unidos pasó a ser el país más poderoso de la tierra.
La revolución interna de Estados Unidos del norte contra el sur representaba al norte como capitalismo progresista, el sur esclavista.
La caída del reino de España dio lugar a cambios sociales y políticos, siempre dentro de un contexto independentista y que diera origen a las burguesías nacionales.
Ya para entonces existían los imperios.
Desde que Napoleón invadió España (1800) hubo cambios que no modificaron el concepto del modelo capitalista imperante.
Más de una vez me pregunté: ¿Qué pasaría con todos los países de la tierra si los principios de la revolución de Estados Unidos y su avanzada constitución, fueran heredados por presidentes con sentido social y humano, tanto por Estados Unidos como por todos los países?
¡Cuántas guerras! Impuso gobiernos, creó golpes de estado, saqueó, invadió y destruyo países! ¿Cuál seria la situación del hombre como “ser humano”?
Llego a la triste conclusión en este 2018 que Estados Unidos es el culpable, su estrategia y su táctica para poder dominar al mundo, debían pasar por la destrucción de valores humanos. Del capitalismo (concentración de todos los poderes) pasamos al imperialismo.
La culminación como ciclo histórico del capitalismo no será obra de gobernantes, será una necesidad histórica, como parte del proceso de la humanidad.
Son los pueblos quienes en sus niveles más retrasados (económicamente) los que por resistencia forzarán al capitalismo a admitir y aceptar que su ciclo histórico y Estados Unidos ya no pueden considerarse los dueños de la tierra.
No veo en la actualidad motivos que me hagan cambiar de pensamiento.
Podrá cambiar la tierra y lo está haciendo hacia un orden económico mundial, más social y humano, pero por años el pensamiento burgués capitalista seguirá existiendo hasta que un nuevo hombre con mayor madurez -que no es otra cosa que la unidad de los pueblos y la ciencia y la tecnología utilizados en función a servir los intereses de los pueblos.
Éstos, los pueblos convertidos en gobiernos populares, tendrán la posibilidad de transformar el concepto capitalista e instaurar (lo que se impidió) la función social del hombre, de reencuentro con la función social de la distribución del trabajo. Eso exige a un nuevo hombre, hoy depredador, mañana ser humano.
No hablo de la destrucción de Estados Unidos.
Los argentinos soportamos la más cruel de las dictaduras contra gran parte del pueblo.
Necesita Estados Unidos una nueva dirigencia política, fuera del imperialismo y su pretensión de dominar la tierra.
Necesitamos en Argentina un nuevo gobierno.
La rebelión de ambos pueblos se va manifestando (rebelión de la gente). O lo de Ortega y Gasset: el hombre masa.
Tengo la impresión de que si los pueblos pudieran lograr “gobiernos populares”, se crearían las condiciones para crear un nuevo hombre.
Lo que hoy veo en Estados Unidos y la Argentina que, con toda la crisis, los futuros candidatos cambian de nombre pero no de contenido.

Autor: Por Aron Berstein