Primer encuentro de reflexión e intercambio de prácticas culturales Cultura

Fecha: Sábado, 21 Junio, 2008 - 00:00

La cultura no nace de un repollo

Escribir, actuar, fundar un club, bailar, diseñar ropa o armar una banda, no son tareas fáciles en esta ciudad. No lo son en ninguna parte pero, convengamos, éste parece ser, al menos así se lo percibe, uno de esos lugares en los que nada resulta sencillo. La pregunta es por qué y qué hacer al respecto.
Quienes hoy formamos parte de Mil Macetas comenzamos a reunirnos a mediados de 2007. La idea era, por entonces, compartir puntos de vista respecto de lo que venía pasando y podía pasar con la cultura en nuestra ciudad. Nos proponíamos llegar a un “diagnóstico”, trazar un “mapa” o “estado” de situación, pero en el camino comprendimos que con nuestras opiniones no alcanzaba.
Esta convocatoria pretende servir de fundamento para un debate amplio sobre el futuro de la actividad cultural en nuestra ciudad. Nace de la convicción, sin duda esperanzada, de que es posible extraer del diálogo un programa realista para la acción común de intelectuales, gestores y artistas, pero también de la certeza de que no es deseable, y a esta altura tampoco posible, una cultura regida por el exclusivo criterio de empresas auspiciantes o funcionarios de gobierno.
Útiles modestos, las macetas captan una experiencia excéntrica del territorio. Son tierra portátil. Representan la voluntad de quien busca afincarse y, al mismo tiempo, la necesidad de ser flexibles en el acto de habitar un mundo no siempre hospitalario. Si hace frío las macetas pueden mudarse a la cocina o al lavadero. Si el sol es mucho, y los tallos delicados, basta con arrimarlas al reparo de alguna planta más grande. Así, en la organización y el cuidado de una simple cavidad se condensa todo un saber sobre la intemperie, una “ciencia de lo concreto” que salta las medianeras y se propaga, de patio en patio.
Por lo general, no encontramos una sino varias macetas. Mil Macetas aluden a la existencia singular de cada cosa y en simultáneo, a una lógica de la interrelación, de la búsqueda de modos de estar juntos. Mil Macetas conformarían juntas una suerte de laboratorio doméstico, un espacio para intercambios inéditos, para formas experimentales de asociación.
Establecer instancias de cooperación entre artistas, trabajadores sociales, intelectuales, curadores, aficionados, docentes, críticos, instituciones públicas y privadas, estudiantes… requeriría, entre otras cosas, de un continuo trabajo de traducción. Supone la labor, compleja pero no necesariamente penosa, de constituir un vocabulario, mínimo y provisorio, que empiece por entender, en un sentido amplio, cultura como la producción colectiva, simbólica y concreta, de lo común. Un común que es un horizonte vivo, móvil, cambiante, receptivo de tensiones, diferencias y conflictos. Un común plural que es siempre un estar haciéndose, nunca dato previo, origen o esencia identitaria. Como quiere un uso crítico de las etimologías, el sentido emancipador de la palabra cultura depende de su permanente cultivo. Dicho de otro modo: Es necesario producir la tierra que pisamos.

27 y 28 de junio
Con esta breve presentación, el colectivo “Mil Macetas. Laboratorio de Ecologías Culturales” invita al Primer Encuentro de Reflexión e Intercambio de Prácticas Culturales, que tendrá lugar los días viernes 27 de junio (16-20 hs.) y sábado 28 de junio (10-14 hs.) en la sede de la Alianza Francesa, Fitz Roy 49.
Quienes deseen participar pueden descargar la “Encuesta y Ficha para banco de prácticas” de www.milmacetas.com.ar. Y para mayor información, el mail de contacto es jornadas@milmacetas.com.ar.

Autor: Redacción EcoDias