Opinión

Fecha: Martes, 9 Octubre, 2018 - 00:00

La condición humana

Escribo estas confesiones en medio de una batalla que estoy librando por mi vida, superadas las condiciones físicas, acudí a un medico (telefónicamente) que me inspira confianza, por su condición de medico y por su militancia política a favor de los pobres, que somos muchos y tienen semejanza a “Los Miserables” de Víctor Hugo.
Frente a este virus que me atacó, recetó medicamentos que han permitido a mi organismo reponerse, aunque esté todavía bajo los efectos del virus.
Y no solo eso, en la mañana de hoy volvió a llamar para interesarse por mi salud, y recomendó otros medicamentos; dado mi prolongada edad (92 años) no será fácil que me reponga.
Nobleza obliga, lo hago porque tengo presentes (por mi vida y militancia política) que me llevó a conocer en la verdadera vocación el arte de curar.
La medicina no es un arte, es ciencia, destinada a curar y salvar vidas humanas, y eso lo experimenté personalmente.
Tuvimos un momento crucial a nivel mundial, que presagiaba una guerra atómica, y me dirigí desde aquí a dos personas: Ernesto Sábato (escritor) y René Favaloro, sugiriéndoles que tomaran la iniciativa de crear a través de un “Documento” la necesidad de convocar al arte y la cultura, como a los médicos en un acto por “La Paz en el Mundo”, de ambos tuve respuestas.
Cuando hace 30 años, mi hija -una niña de 11 años-, que nació con un lunar muy grande en uno de sus bracitos, jugando con otros niños se lo raspó y vimos como sangre aguachenta salir de la herida, fuimos a ver a un médico y escuché sus palabras: yo opino esto, pero me gustaría conocer la opinión de alguien que sabe más que yo. Él mismo tramitó un turno con un profesor de Buenos Aires.
Aquí y por mi militancia política recorrí muchos pueblos y ciudades vecinas, visitaba sus casas y, si me enteraba de algún compañero enfermo, iba a ver a un gran compañero y medico y se lo hacía saber. Con él iba a los domicilios particulares a que viera a compañeros y familia donde había enfermos. ¡¡Mi modesto homenaje al doctor Ramón Pérez Fontán!!
Por exilio político tuve que alejarme de esta ciudad y fui a Buenos Aires, allí conocí a médicos y si llegaba algún compañero me lo llevaban a mi casa (lo hacía con la aprobación del Comité Central de mi partido).
Así atendí a muchas personas y los llevaba a ver a algún médico.
Me tocó participar en muchas operaciones (yo desde afuera) esperando conocer los resultados.
Y en varios casos su post operatorio lo pasaban en mi casa, donde poníamos una cama más en mi habitación. Y si era mujer, en la habitación de mis padres.
Por eso hoy valoro lo que me toca en forma personal, tengo plena conciencia de lo que significa la solidaridad, no sólo en la faz medicinal sino por haber promovido acuerdos y convenios económicos y culturales a nivel mundial.
Sepa médico y amigo que he acumulado experiencia y conciencia, y valoro su actitud hacia mi persona.
Aprecio su militancia política que lo llevo a ser intendente local.
Pese a lo complejo y difícil de la situación en que se encuentra el país considero que debemos sacar fuerzas de voluntad y no dejarnos amedrentar por lo que está ocurriendo, la lucha por la vida es infinita y eterna.

Autor: Por Aron Berstein