Opinión

Fecha: Martes, 6 Marzo, 2018 - 00:00

La Argentina desde 1810

Divagaciones de un pobre (jubilado), muy viejo, para que no digan: “Lo que el viejo se llevó”.
En julio, año 1986, se editó en 3 tomos “Presidencias y golpes militares del siglo XX”.
Los argentinos patriotas contra el dominio español, cuando Napoleón invadió y derrocó a la corona española, que conmemoramos todos los 25 de Mayo.
¿Cuántos saben que en septiembre de 1811 no quedaba ninguno de esos patriotas en la Argentina, todos exiliados y que lo mismo se hizo con San Martín quien se vio forzado a exiliarse y eligió como destino Boulogne Sur Mer en Francia? (Perón eligió Madrid).
¿Qué paraíso fiscal elegirá este gobierno de Macri? No lo sé.
Sarmiento le decía a Mitre que no hay gobierno que pueda fundir a la Argentina.
La noticia que circuló semanas atrás es que cedimos tres bases militares a Estados Unidos, no es más que la continuación de un proceso de entrega del país que nunca terminó de ceder territorio argentino a Estados Unidos; es abdicar de la Independencia y soberanía del país.
En el mismo colegio militar que estudiaban los generales Justo y Uriburu, estudiaron Mosconi, Baldrich y Savio.
El golpe de estado que derrocó a Irigoyen no era más que una consecuencia de las disputas que tenían la empresa petrolera Shell (de capitales ingleses y holandeses) con la Standard Oil norteamericana.
El petróleo de Comodoro Rivadavia estaba detrás del golpe, hoy podría ser Vaca Muerta, no lo es porque ya pasó a manos extranjeras.
Las tres bases cedidas, más la base militar en que se convirtieron las Islas Malvinas, no veo nada que me haga pensar que la Argentina es un país libre.
Y lo lamentable es que el pueblo no ha tomado conciencia de ello.
A poco de su independencia Estados Unidos creó “La Doctrina Monroe” de “América para los americanos (del norte)”. Eso pronto lo trasladó al mundo.
El desarrollo de Estados Unidos como país más fuerte y poderoso de la tierra, creó una mentalidad de que Estados Unidos debía ser la dueña del planeta.
Hoy el mundo ha cambiado, Estados Unidos dejó de ser el patrón del mundo y se niega a aceptarlo.
“Hoy todo ha cambiado / Un rumor lejano de madres (pueblos) / Que cantan / Mecen en sus cunas / Nuevas esperanzas”.
Tenemos guerra desde hace 16 años en Afganistán, en Siria hace 5 a 6 años, Estados Unidos provoca a Corea del Norte y usa a Corea del Sur. Arabia Saudita está en guerra contra Yemen del Sur, Estados Unidos amenaza con bombardear Venezuela.
La guerra por el petróleo nunca terminará, mientras la poderosa energía de ese “oro negro” sea prioritaria para proporcionar energía al clan petrolero que es muy fuerte.
Los pueblos del mundo capitalista nada pueden esperar de sus gobiernos.
Eso sí: la presencia de China y su primacía económica ha minado al sistema capitalista de producción, y saben que no podrá alcanzarla y difícilmente destruirla.
Causa tristeza y dolor ver a nuestra América. Gobiernos como México, Colombia, Perú, Brasil, Argentina, Chile han caído o por presidencias o por golpes militares y civiles y directamente dictaduras militares.
Hasta el mundo del saber, las universidades hoy son compradas por empresas, así como se ha convertido la mentalidad de los militares, puestos al servicio de Estados Unidos.
A nivel mundial se ha apropiado de los medios de comunicación, ahora va detrás de las universidades, “crear robots antihumanos”.
Lo que domina a Estados Unidos no es racionalidad y nada tiene que ver con lo que significa “humanidad”.
No importa que la nieve del tiempo ha plateado mi sien. Sigo paso a paso los acontecimientos nacionales y del mundo.
Si se logra imponer la paz, los pueblos tienen esperanzas de subsistir, crear un mundo de paz y concordia.
Eso nos acercaría a complementar el “ser humano” que llevamos dentro nuestro.
La expresión “voyemoi” es de origen ruso, creo que quiere decir “Dios mío”.
Cuando veo al mundo en que vivimos me agarro la cabeza y digo “voyemoi”, aunque en mi interior Dios no sobrevivió a Matusalén en años o murió como lo señaló el filosofo Nietzsche, o lo trasladaron a otra galaxia.
No solo vamos a la deriva, tampoco tenemos Dios.
Llegamos al final y descubrimos que:
“Yo soy Dios,
Yo soy el Rey
Yo soy el hombre…”.

Autor: Por Aron Berstein