Opinión

Fecha: Martes, 5 Junio, 2018 - 00:00

Jaque mate al hombre de la tierra

El ajedrez tuvo un momento en que acaparó la atención del que gusta de ese juego y se hablaba de él en los torneos mundiales.
En la escuela los niños sabían que existía un Capablanca, un Alekine, un Botvinik o un Naidorf.
No veo nada de pacífico en el ajedrez, sí lo considero un juego ciencia.
El mundial de fútbol a jugarse en Rusia en junio, si bien se lo promociona como acontecimiento de proyecciones mundiales, lo es para Rusia que aspira a conquistar un espacio como potencia mundial.
La algarabía, el placer del público por ver jugar y ganar a su equipo favorito será también una prueba (en el arte de la defensa), pues irán terroristas, barras bravas, servicios de inteligencia, introductores de drogas, y se hará un culto del arte de la prostitución.
El deporte no se ve como deporte, no es ver sólo jugar a Messi o a Ronaldo, lo han convertido en una fuente de ingresos.
En el ajedrez político no se busca matar al rey, sino a gran parte de los que vivimos en la tierra.
Nos enfrentamos dos equipos, uno que quiere destruir a la naturaleza y exterminar al hombre y otro que busca salvar al mismo hombre que creó a este mundo y hoy lo está llevando a su destrucción.
Este hombre que se da cuenta de que se lo lleva a un precipicio, pero no acierta a buscar los caminos para salir de esa situación.
Aun no estamos convencidos de que eso se creó para evitar que el hombre en otras condiciones sería su amigo, un buen vecino al que podemos ayudar si algo malo le pasa.
200 años del sistema capitalista destruyeron todo eso, y ahora recuperarlo, llevarlo a la categoría de “ser humano”, si bien (personalmente) lo pienso así, tengo dudas de que lo podamos lograr.
El capitalismo y lo que tejió alrededor de los pueblos de cada país (gobiernos burgueses capitalistas), le han impuesto un corcet de acero a los pueblos del que será difícil salir.
Bajo el capitalismo, los gobiernos (nombrados por ellos mismos), han convertido sus países en cárceles de pueblos.
Difícil es pronosticar la vida del futuro, el capitalismo tal como se desarrollo hoy, es un cáncer que nos devorará a todos.
Si ganamos los pueblos, si tomamos el poder y dirigimos su vida y su destino tendrían sentido las palabras de Violeta Parra: “Gracias a la vida que me ha dado tanto”.

Autor: Aron Berstein